¿Cómo es el folk de 2012? Father John Misty responde con ‘Fear fun’

'Fear Fun' es un disco que, de haberse publicado en 1972, hoy celebraríamos como atemporal e imprescindible. Que se publique cuarenta años después no le resta un ápice de mérito, al contrario, pone de manifiesto la hábil madurez de Father John Misty para recoger herencias y reformularlas, creando su propia parcela de América clásica en forma de álbum equilibrado, lleno de melodías seductoras, coros absorbentes y una instrumentación cuya riquísima variedad se encuentra muy sabiamente distribuida.

A Norteamérica siempre le han gustado sus raíces. También acoge con entusiasmo los significados del prefijo “re”. Así, ama profundamente todo lo relacionado con regresos, reinvenciones, resurrecciones, redenciones. Es por esto que, dentro de su pródiga cantera de cantautores, muchos buscan reinventar continuamente esas raíces, rebuscar dentro de ellas, transformarlas y modernizarlas sin perder sus esencias. Por suerte para todos, el folk-rock clásico, que alcanzó su culmen como género allá por los 70, nunca ha perdido agricultores que lo cultiven, lo que de vez en cuando proporciona al mundo musical enormes alegrías como la que nos acaba de dar Joshua Tillman.

Este joven músico (Baltimore, 1981) ha militado como batería en dos bandas bien diferenciadas, Saxon Shore, de carácter post-rock, y los archiconocidos Fleet Foxes, más cercanos a su actual visión de la música. Durante el tiempo que colaboraba en ambas desarrolló una carrera paralela en solitario como J. Tillman, con 7 discos de estudio. En su mayoría, contaban únicamente con su voz acompañada de guitarra, lo que le permitía ahondar en sí mismo y resaltar el carácter de expiación de miedos y fantasmas propios que mostraban, en la estela de Nick Drake o Terry Reid.

A principios de 2012, Tillman anunció que abandonaba Fleet Foxes, extraordinaria banda a la que aportó delicadeza y sensibilidad en ritmos y voces para los discos de estudio, y una inesperada potencia para los directos. A pesar de esta pérdida tengo por seguro que los Foxes continuarán sin mayor problema su trayectoria ejemplar. Junto a este anuncio, Tillman se rebautizó como Father John Misty para certificar que pasa página, que empieza otro capítulo, en definitiva, para reinventarse.

El resultado es Fear Fun, un disco que de haberse publicado en 1972 hoy celebraríamos como atemporal e imprescindible. Que se publique cuarenta años después no le resta un ápice de mérito, al contrario, pone de manifiesto la hábil madurez de Tillman para recoger herencias y reformularlas, creando su propia parcela de América clásica en forma de álbum equilibrado, lleno de melodías seductoras, coros absorbentes y una instrumentación cuya riquísima variedad se encuentra muy sabiamente distribuida. Ello, sumado a unas letras genuinamente west-coast, defendidas con templanza por la voz de Tillman, hace que el conjunto nada tenga que envidiar a Cat Stevens, Neil Young, Nick Garrie o los mismos Fleet Foxes.

La parte más sentida y contemplativa la aportan la magnífica canción de apertura, Fun times in Babylon, que envuelve en coros y suaves palmas unas preciosas modulaciones vocales; Nancy from now on, que hace contrastar su delicadeza dream-pop con la dureza de lo que narra (es interesante a este respecto ver su vídeo oficial); Now I’m learning to love the war y su perfecta combinación de ritmos y cuerdas; o Every man needs a companion, buen complemento sonoro de la primera canción para echar el cierre.

Más animadas son el single Hollywood forever cementery sings, la atractiva Well, you can do it without me o las estupendas Writing a novel y Tee-Pee’s 1-12, puro espíritu country.

En la parte central del álbum se situan los cortes O I long to feel your arms around me, Misty’s nightmares 1&2 y Only son of the Ladies’ man; los más parejos en ambiente a la antigua banda de Tillman, a la que éste tiende un puente sonoro que los acerca pero no los plagia. Tillman consigue mantener su personalidad a la vez que se muestra agracedido con los Foxes.

Dejo aparte para comentar This is Sally Hatchet, pues esta canción, al conjugar con exactitud un ritmo que inmediatamente remite a un vinilo de los 70 girando en el tocadiscos con una espléndida melodía y una sección orquestal que arropa a las guitarras con cuerdas y vientos y acaba llevándose el protagonismo (el acabado final llega a parecerse incluso a los primeros trabajos de la ELO con Roy Wood), ejemplifica a la perfección lo que este disco tiene de respeto a sus fuentes, el acierto que supone tomar éstas como base y lo bien que las ha aprehendido J.Tillman/Father John Misty para su propio trabajo.

Tanto quienes saben que la buena música sobrevivió a los 80, como quienes piensan que lo que se crea hoy no tiene valor y sólo se dedica a imitar, deberían pasearse por esta magnífica y muy coherente colección de 12 joyas, que invitan a emprender viaje por una de las infinitas carreteras transamericanas y dejar que sea esta gran música quien nos conduzca.

 

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