Sueños de Olimpia

Se hace una revolución para poder besar unos labios verdes o amarillos que parecían prohibidos hasta entonces; para cantar canciones por la calle que incluso no nos gustan; para poder entrar, sin pedir permiso, a un bar o a una biblioteca o a otro país; para no tener que ocultar el pelo de una sonrisa a un extraño; para poder sacar la lengua a un guardia o a un clérigo sin que te detengan por la calle.

Se hace una revolución para que en tu casa solo entren, por sorpresa, los desconocidos que tú quieras; para disfrutar las noches interminables sin que se apaguen las estrellas demasiado pronto o  para que los viejos puedan gozar la eterna juventud de los que no quieren morirse todavía.

Se hace una revolución para que la vida sea una aventura en la que tengamos derecho a cambiar el rumbo sin dar demasiadas explicaciones y sin estar amarrados por el miedo; para que se pueda abandonar sin riesgo a quien ya no se ama o seguir al fin del mundo a quien realmente se quiere; para que nadie tenga que taparse la cara o ser un esclavo de ningún tirano para siempre.

Se hace una revolución para que un niño tenga la oportunidad de disfrutar la libertad de la sabiduría y la posibilidad de abandonar el mundo dulcemente, cuando considere que ha llegado el momento. Para que los codiciosos se estrellen con la honestidad y la fuerza de los mejores; para que cada uno pueda encontrar los caminos que más desea y pasearlos al caer la tarde, buscando con distancia las pruebas de la verdad que siempre se escapa pero no del todo.

Se hace una revolución para que el cuerpo no viva lastrado por lo que todavía no le ocurre;  para que nuestros errores nos pertenezcan y nadie pueda salvarnos a pesar nuestro; para poder comer un helado de fresa aunque tengamos un kilo de mas o nos queden dos días de vida.

Se hace una revolución para poder correr muy lejos y muy rápido persiguiendo los sueños de Olimpia, enseñando al mundo el ombligo glorioso de la libertad que no se negocia, el eco dionisíaco de la carne que tanto amaremos siempre.

 

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