Jesús Ordovás: “Si me dieran a elegir, tocaría en los Ramones. Soy muy punk “

Jesús Ordovás, fotografía de Hugo González Granda
Jesús Ordovás, fotografía de Hugo González Granda 2013

Jesús Ordovás (Ferrol, A Coruña 1947), licenciado en Ciencias Políticas, encontró en la crítica musical un segundo oficio en una época en la que corrientes refrescantes estaban a punto de invadir el pop español. El papel le llevó a la guitarra y, de ahí, a la radio, convirtiéndose en uno de los locutores míticos de Radio 3 con su programa “Diario pop”, desde donde fue la voz y el altavoz en las ondas de aquella movida madrileña que aderezó con su actitud desenfadada los primeros pasos de la democracia. Aunque tuvo que acogerse al programa de prejubilaciones de RTVE en 2007, nunca ha dejado de tener ganas de hablarnos de la explosión indie, las voces actuales o los nuevos derroteros del pop. El pasado 14 de abril, volvió a la radio en la emisora online Gladys Palmera, con un programa llamado “Nuevas sensaciones”, en el que promete centrarse en las novedades musicales desde su lado más punk. Ha compartidos sus noches con personajes tan míticos como Alaska, Nacho Canut, Víctor Coyote o Almodóvar, con los que siempre tuvo -y sigue teniendo- en común el deseo de reinventarse, hacer cosas atrevidas y superar la apatía reinante. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que Jesús Ordovás, es una parada obligada para todos aquellos que quieran conocer los entresijos de la música en España en los últimos 30 años.

Jesús Ordovás nos ha citado en el Miau, en pleno corazón del barrio de Huertas en Madrid. Lleva su característica chaqueta de cuero, pero pide un té.

Entrevista realizada por Hugo González Granda y Alicia Galán Alvarez

Mirando tu trayectoria, hemos visto que fuiste nombrado el “crítico musical más influyente” en el año 2000.

Bueno, siempre ha sido un asunto entre Diego Manrique y yo, porque los dos empezamos en la misma época. Hemos compartido trayectoria y llegamos a los mismos sitios casi al mismo tiempo. Fue una casualidad. Él vivía en Burgos y yo vivía en Madrid. Yo estaba estudiando Ciencias políticas y él Derecho.

Creía que eras licenciado en Sociología.

Eran Ciencias Políticas, y en el quinto año podías escoger Relaciones Internacionales o Sociología, entre otras cosas. Yo escogí Sociología. Pero, por aquél entonces, yo ya estaba interesado en la música pop. Estaba haciendo un fanzine sobre Bob Dylan, porque tenía un amigo en clase que era norteamericano que me traía los discos y me ayudaba a traducirlos. Escribí a la revista Triunfo, que era la única revista de izquierdas de cultura que resultaba interesante; les mandé un artículo, lo publicaron y encima me pagaron. Me lo publicaron en portada y todo. Imagínate, estás estudiando en la universidad, envías un artículo a la revista más importante que había en aquellos momentos en España y te lo publican… Diego hizo lo mismo. Vio que en esa revista había gente que escribía de música que no tenía mucha idea y les mandó un artículo que también le publicaron y le pagaron. Entonces dijo << ¡Hombre, esto es un chollo! Si, encima de escribir, te pagan…>>. Él se puso a escribir y yo hice lo mismo.

Ordovás con Enrique Sierra

¿Eso eran principios de los 70?

Fue en el 70 o 71, la fecha exacta no me acuerdo. Los dos empezamos escribiendo en esa revista y, desde entonces, hasta ahora, hemos hecho prácticamente lo mismo. Hemos escrito en casi todas las revistas musicales que ha habido: en Rock Deluxe, en Efe Eme… en todas, en cincuenta mil revistas musicales. Entramos en la radio casi al mismo tiempo, yo aquí, en Madrid, en Onda 2, en el año 75. Después en Radio 3, en el 79, cuando se fundó. Y Diego, exactamente igual. Los dos formamos el Diario pop de Radio 3. Luego él se separó e hizo sus programas, tres o cuatro distintos. Y, fíjate como son las cosas, hemos acabado saliendo de Radio 3 casi al mismo tiempo. Yo salí en el 2007 y él hace dos años, porque fue co-director con Lara López. Entonces, la sustituyeron y nombraron a Tomás Fernando Flores. Tuvo una discusión muy fuerte con el director de Radio Nacional y no llegaron a un acuerdo. Según me contó Diego, pretendía el nuevo director que, aun llevando treinta años haciendo programas, firmara un contrato en el que empezaba como “nuevo” en la radio, perdiendo todos sus derechos. Era un abuso.

¿Por qué empezaste en esto de la critica y la locución musical? Se suele decir que un crítico musical es alguien que quiere ser músico, pero no lo consigue. ¿Hay algo de cierto en tu caso?

Muchísimos periodistas han sido músicos y lo son. Yo, efectivamente, empecé haciendo música. Escuchaba a los Beatles, a Bob Dylan y a los Rolling Stones… me compré una guitarra y empecé a imitarlos. Aprendí a poner los tres acordes indispensables. Me compré también un librito y le eché muchas horas, pero los sonidos que me salían a mi no eran los mismos que les salían a ellos. Como vi que era una mierda pensé: << Mejor me voy a dedicar a escribir sobre esta gente que a cantar>>. Fueron mis comienzos. Me gustaba la música y también escribir. La música como expresión a través de la cual podías contar las cosas de la forma más inmediata y más bonita, porque el cine es muy difícil de hacer, ¿no? Requiere una inversión. No había cámaras por aquél entonces con las que pudieras grabar cualquier cosa. Ahora te montas un corto o un largo con trece pipas, con una camarita. Escribir y la música no requerían tantos medios. Lo primero que tuve fue una máquina de escribir y una guitarra. Con eso empecé todo.

Entonces, llegó el año 79 y empezaste en Radio 3…

Sí. Unos cuántos de los que habíamos hecho radio por aquel entonces, fuimos los fundadores.

¿Cómo comienza la idea de Radio 3?¿ Cómo se vivieron aquellos años?

Aquellos años son excepcionales en la historia de España, porque acaba una dictadura y empieza una democracia. Yo ya hacía radio en la Dictadura y, entonces, teníamos prohibidas prácticamente todas las canciones que queríamos poner. Nos daban un taco de folios con todas las canciones censuradas y casi llegabas a la conclusión de que no podías poner nada, ni Jethro Tull, ni Bob Dylan, ni los Rolling Stones… Pero, bueno, una cosa era lo que estaba prohibido sobre el papel y otra, lo que pusieras. Lo curioso es que muchos de los discos se editaban aquí, los podías encontrar en una tienda, pero no podían sonar en la radio. La censura era de una ridiculez increíble. Sin embargo, nadie te controlaba realmente. Te decían: <<Ten cuidado y no pongas canciones de Raimon o de ésas que te puedan comprometer>>. Era un momento políticamente muy convulso, sobre todo hasta que los partidos se legalizaron, así que poner artistas como, por ejemplo, Lluis Llach, Raimon y gente que apoyara al Partido Comunista, era peligroso. De todas maneras, las poníamos; eso sí, de vez en cuando, a algún compañero le echaban por decir dos palabras de más.

¿Se sentía mucho la presión política?

No, no mucho, aunque en la calle sí que había una tensión social muy fuerte. Aquí mismo, en Atocha, mataron a cinco abogados. Y si te veía un grupo de  fachas con una pinta que no les gustaba, te podían pegar una paliza; ese tipo de cosas. Pero, quitando estos hechos, en la radio no había mucha tensión. Yo, más o menos, podía poner lo que quisiera, aunque estuviera prohibido. El momento de creación de Radio 3 fue extraordinario, porque nadie se atrevía a prohibirnos nada, ya que había empezado la democracia. Podíamos poner las mayores barbaridades posibles: punk, Almodóvar cantando, Siniestro Total… Creo que ahora mismo te controlan muchísimo más que en aquellos años.

Jesús Ordovás, Almodóvar y Carlos Juan

Ése es el momento en el que se inició la Movida, sus nuevos grupos, la pequeña revolución. ¿Qué idea tienes mirando con retrospectiva el movimiento, tú que la viviste desde dentro, en todo su auge? Ya sabes que hay gente que defiende que fue una corriente llena de frescura, de reivindicación sexual, cultural, pero también hay otra que la desdeña, que la cree sobrevalorada, sobre todo desde el punto de vista musical, por su poca calidad, alegando que sólo fue mera efervescencia transitoria. La Movida madrileña, además de fenómeno social, ¿tuvo calidad musical?

La poca calidad musical es evidente, porque casi nadie sabía tocar ni cantar, por ejemplo, en Kaka De Luxe; pero a mí nunca me ha interesado que una cosa “suene bien”. Prefiero a alguien que me cuente algo novedoso, gracioso, divertido, con enjundia, como la que tenían Carlos Berlanga, Nacho Canut, el Zurdo… Volviendo al ejemplo de Kaka De Luxe, este grupo había reunido a unas personas muy cultas e inteligentes, con unas ganas increíbles de hacer cosas. Desde que los conocí, me hice fan de ellos. Alaska era una chica que traía, a sus catorce años, unas ideas fantásticas de México y de Londres, ¡tenía un desparpajo…! Pero, realmente, era gente que no sabía cantar ni tocar. Salían al escenario y Alaska se ponía contra la pared, para que no viéramos que sólo sabía hacer tres posturas, y agachaba la cabeza, pero lo hacía, que es lo importante. Y Almodóvar tampoco sabía hacer cine. Había hecho cuatro cortos mal hechos, y el primer largo lo hizo a trozos y malamente, pidiéndonos dinero –lo que ahora sería crowfunding– para comprar rollo de película. Y, sin embargo, lo bueno de esas películas, es lo que te transmiten, el ambiente, las ganas de decir y hacer cosas, la liberación cultural que subyace de la obra. Yo viví de primera mano los comienzos de toda esta gente. Luego aprendieron a hacer cine, a cantar y a tocar, pero lo importante  fue ese momento en el que todo el mundo se puso a hacer de todo sin saber prácticamente nada. Solo porque se dieron cuenta de que tenían algo que decir.

Si lo especial de la Movida fue su carácter experimental, cuando se triunfa y la gente y las discográficas te encorsetan, ¿se pierde realmente esa esencia? ¿Eso fue lo que mató a la movida madrileña, lo que hizo que dejara de ser original?

Cuando empiezas a pensar que tienes que vender discos porque tienes un contrato con una discográfica, o cuando una productora te exige que “eso” tiene que venderse, ya tienes un montón de presión encima, y un manager que te dice: “Esta canción no la hagas así” o “Ahora no pongas esa cara”, o “No digas esas cosas en la radio…”. Te empiezan a insistir por todos los lados y no puedes ser lo natural que quieres ser. Entonces, todo el mundo se corta y sólo dice cosas buenas, en lugar de decir barbaridades y locuras, como se hacía antes. Alaska y Nacho Canut, por ejemplo, cada dos por tres se metían con alguien, aunque son dos personas que nunca han perdido las ganas ni la libertad de decir lo que quieren, sin importarles las consecuencias. También son muy criticados por eso. Y son gente muy culta e inteligente. Son las personas más libres que he visto yo en los últimos años, a la hora de defender su forma de expresión. Han hecho lo que han querido, a pesar de haber tenido contratos con compañías discográficas. A los Pegamoides les dijeron: “Habéis vendido un millón de discos haciendo A quién le importa, así que hay que seguir haciendo cien canciones más como ésta”. Afortunadamente los Pegamoides hicieron justo lo contrario: “Ya hemos hecho A quién le importa, ahora vamos a hacer Acid”. Y acabaron yéndose de la compañía de discos, montaron Fangoria e hicieron lo que quisieron. Así que hay gente que ha sabido salir airosa de ese tipo de presiones.

¿Quiénes eran los favoritos de Jesús Ordovás en esta época, entre los grupos emergentes?

Tengo muchos favoritos. Afortunadamente, me ha gustado gente muy variada, pero yo era bastante punk. Todo lo que fuera tipo Kaka de Luxe, eso de salir a cantar sin saber tocar, al final, siempre me ha encantado. Lo que no me gustan son los artistas torturados que tocan muy bien y hacen solos de media hora. Normalmente son engreídos y creen que lo que están haciendo es maravilloso porque han estudiado cuatro años de música. Prefiero a una persona que es más punk que a otra que sabe tocar muy bien, pero no me dice nada. Es ese sentido, yo apoyé siempre a Kaka de Luxe, a Siniestro Total, a Los Pegamoides, a Radio Futura, gente que hacía punk, pero con una inteligencia desbordante. La lista de grupos que yo apoyé es increíble.

¿Recuerdas alguna apuesta especialmente arriesgada que te saliera ganadora y conquistara a los oyentes?

Un ejemplo muy claro es Almodóvar. Él ahora es muy conocido, pero, en aquéllos días, no lo conocía ni Dios; y no sólo eso, sino que, después de hacer su primera película, todo el mundo lo puso a parir. Se decía que Pepi, Luci y Bom era una chorrada. Yo conozco a Almodóvar porque en el año 79 nos vimos aquí, en la cervecería de aquí al lado, en la Cervecería Alemana. Yo estaba con unos amigos, y se presentó él. Desde entonces, somos amigos, y nos hemos visto en muchos sitios. Cuando empezó a cantar, con Mcnamara, cantaba fatal, pero me pasó la primera maqueta que hizo y yo la puse. La canción era una aberración, pero me pareció fantástico y se convirtió en un super-éxito. Al final hicieron todo un LP que se llamó Cómo está el servicio…de señoras!, y que tenía canciones como la de Voy a ser mamá. Fue una de las miles de apuestas que yo hice por gente que, en principio, no sabía cantar, pero que dijeron cosas rompedoras. Gente como ésta, hizo mucho por la revolución sexual de nuestro país. Aún en los años 80, nadie, nadie, nadie se declaraba homosexual. Los tíos no se cogían de la mano por la calle, y las tías…¡ni pensarlo! Todo este tipo de gente que ahora son abiertamente homosexuales, no lo podían decir en aquel momento. La expresión a través del cine y de la música, canciones como las de Radio Futura…ese ambiente hizo que todo se liberalizara mucho.

Almodóvar y Mcnamara

Entonces, ¿podríamos decir que “la movida” fue nuestra revolución contracultural tardía?

Yo diría “cultural”, porque lo que era contracultura era la dictadura. Hubo quien empezó a escribir libros, a hacer fotografías, a hacer exposiciones, a pintar, a hacer películas…era una expresión de futuro y liberación en todos los aspectos.

¿Estaba la Movida politizada? Parece que no estuvo ligada a ninguna ideología política clara. Como si lo que realmente importara fuera disfrutar del momento.

Pasábamos de todo. No había nadie que tomara partido, salvo excepciones. Por ejemplo, El Zurdo, que era falangista, en cuanto empezó a hablar de política, quedó apartado de la movida. Salir en televisión, en aquellos años, defendiendo y representando a la Falange Española, con lo que eso significaba, era una aberración… ¿Cómo te pones a defender la Dictadura, después de todo?

Años después se hizo una encuesta de las mejores canciones de la movida. ¿Qué te parecen los resultados?

Para mi falta una fundamental, que es Enamorado de la moda juvenil de Radio Futura. Además, es el título de una película que vamos a hacer ahora que emula otra que se hizo sobre la movida de Manchester, que se llama 24 hour party people. Trata de un periodista que lleva a la televisión y a la radio a los grupos que estaban “empezando”, como por ejemplo Joy Division. La idea es hacer una película parecida en la que yo voy a ser el tal Toni que es quien lleva a estos grupos a los medios, el que va a Rock-ola, el que entrevista a los grupos…

Para mí, el primer LP de Radio Futura es muy importante. Tú ves las pintas que tenían los componentes del grupo en el vídeo de Enamorado de la moda juvenil y es para partirse de risa. Pero me pareció fantástico, porque rompía con la idea del cantante muy serio que sólo dice cosas importantes. Este vídeo y el LP es el comienzo de una actitud rompedora: salir a Madrid a disfrutar de Madrid, a disfrutar de las calles, de las tiendas, de la gente; vivir con alegría una ciudad que a la mayoría de las personas les parecía gris y horrorosa. Es ahí, justo en el año 80, cuando se extiende este nueva “visión”.

Háblanos un poco de Rock-ola.

No sé si conoceréis el bar 8 y medio. Este bar reunía toda la efervescencia musical y creativa del momento. Íbamos allí a ver los grupos y a conocernos, para saber qué estaba haciendo cada uno. Los grupos solían tocar o en la sala El Sol (1979), o a Rock-ola (1981), cuando la primera se quedó pequeña. Se trajeron grupos de Inglaterra y de EEUU, como Depeche Mode. Estas salas funcionaban todos los días. Aunque trabajaras o estudiaras, todas las noches quedábamos en alguno de estos lugares.

Y en esas largas noches, como siempre, había distintas formas de tomarse los excesos. Hubo muchísima gente que se quedo en las drogas, que no pudo salir de allí. El lado oscuro que muchas veces no se quiere ver. Sin embargo hubo otros que los controlaron. Se dice que Almodóvar se iba a casa pronto, porque trabajaba en Telefónica…

Hay un momento en tu vida en que compruebas cómo los músicos que admiras –Keith Richard o Lou Reed-, afirman estar colocados todo el día. Hay canciones como Heroin, de Lou Reed, que lo prueban. Eso te hace preguntarte que, si ellos toman de todo y siguen tan panchos, ¿por qué tú no puedes hacerlo también? Muchísimos músicos empezaron a hacerlo. Los de Tequila, por ejemplo, fueron los primeros en drogarse, en tomar cocaína, en tomar anfetaminas y después en pincharse heroína. Hubo gente que se pasó y algunos murieron. Otros, como Antonio Vega, se pinchó por primera vez en un coche en el año 79, como contaba él, y siguió haciéndolo toda su vida.

Antonio Vega junto a Nacha Pop

Antonio Vega siempre defendió que era algo muy placentero, relacionado con sensaciones nuevas que le ayudaba a crear y a sentirse vivo. Luego la heroína le pasó factura.

La gente te ofrecía drogas con el argumento de que podías dar saltos hasta las seis de la mañana. Un día y otro día, te metes rayas, hasta que un día, te metes una de más y te mueres. Esto le ocurrió a mucha gente. Carlos Berlanga, sin ir más lejos, que juntaba las drogas con el alcohol y demás. Eso le pasó a Enrique Urquijo también, que pasaba todo el día pinchándose y tomando coca. Luego apareció muerto en un portal. Esto ocurrió en todos los ambientes y también tenía que ocurrir aquí en Madrid, en ese momento. Se consumía mucho.

Hablando de Antonio Vega ¿Crees que se ha valorado la Movida como se merece? Él solía repetir que su mercantilización la desvaloró.

Bueno, se ha mercantilizado todo: a Dalí, a Picasso. El gran personaje mercantilizado sería Andy Warhol, aunque también Dalí, porque hizo una gran cantidad de vídeos musicales y anunciaba cualquier cosas que le pagaran y le gustara. Hay artistas muy grandes y muy importantes que han hecho publicidad. La célebre lata de Andy Warhol, en sí, es una lata publicitaria, pero es una obra de arte, también. Lo del arte moderno es otra actitud, así que hay artistas a los que no les importa venderse. Incluso Bob Dylan ha hecho anuncios. Hay quien está en contra de esto y otros lo aceptan. Por ejemplo, la canción de Alaska, Quiero ser un bote de Colón, no es que fuera irónica, es que ella quería “ser un bote de Colón”, como lo ha demostrado. Ella quería venderse. De hecho, en mi último libro, cuando le pregunto a Alaska su profesión, ella responde: show bussiness. No dice ni que es cantante, ni artista. Ella quiere venderse a la televisión, pero haciendo lo que quiere hacer.

¿Imaginabas que estos personajes iban a evolucionar así? Gente como Almodóvar, Alaska o Mcnamara. ¡Éste último está yendo ahora cada día a la iglesia!

Va a dar gracias por no haberse muerto, habiendo tomado de todo. Ahora prefiere vivir, a morirse. Va con traje y está muy tranquilo; pinta en su casa y va a la iglesia. Hay muchos artistas, como Jack Kerouac que acaban retirados después de haber hecho de todo por el mundo. Un personaje como Almodóvar nunca pensó en llegar donde ha llegado. Cuando llegó a Madrid, se puso a hacer teatro. Yo le presenté a Hermilio Molero y estuvieron un tiempo colaborando juntos. Se notaba que era gente que quería hacer cosas. Al igual que yo decidí escribir y hacer radio, Almodóvar decidió hacer cine y Hermilio Molero decidió formar Radio Futura y, a su vez, pintar. Víctor Coyote, por ejemplo, es pintor, músico y también hace cortos. El cantante del Kaka De Luxe – Manolo Campoamor- , después de pertenecer a este grupo, en lugar de formar otro, se dedicó a hacer video-creaciones. Aún hay mucha gente que sigue haciendo muchas cosas.

Sabemos que eres mucho más que la Movida, que eres un gran conocedor de la historia música. Has escrito sobre temas variados, Bob Dylan, Bob Marley, el rock ácido de California, historia de la música española…

Y lo último, Viva el Pop, que es un compendio gráfico de diseño en el pop español desde el año 1977. En la primera foto del libro sale Alaska junto a su amiga italiana de los Zombies vendiendo el fanzine Kaka De Luxe. Alaska acababa de llegar de Londres y ya vestía de punk, la primera en España. Éste es el comienzo del libro y es ahí empieza donde empieza lo que se llamo la Movida. Luego, muchos dicen que murió tras el asesinato de un joven en Rock-ola.

Alaska, en 1977

Cuéntanos un poco esa historia…

Hubo una pelea entre mods y rockers. Siempre había habido una lucha entre estos grupos. Uno de ellos sacó una navaja, y este joven murió. Pero, vamos, aquello fue una de las muchas cosas que sucedían en Madrid, aunque se pueda tomar como hecho significativo. Sí y no. Desde mi punto de vista, la Movida no sólo no murió, sino que se expandió. Si antes, en los 80, había sólo dos salas y cuarenta grupos, ahora hay veinte o treinta salas en Madrid y cientos de bandas. La Movida fue el comienzo de todo.

Cambiemos de época. A nivel universal, para mí los 60 lo cambiaron todo.

En cada década hay un espíritu distinto y una generación de personas diferente que busca nuevos sueños, nuevas metas. Evidentemente, es una década prodigiosa. ¡Y, encima, se llegó a la Luna! Cualquier artista o grupo que elijas ahora mismo, hace cosas basadas en lo que se hizo en los 60. Los Beatles, los Rolling Stones, Bob Dylan, Jimmy Hendrix… hay cantidad de grupos excepcionales y obras increíbles. Todo lo que se ha hecho después es, en cierta medida, herencia de lo que se hizo entonces. Si coges un disco de los Beatles, el Sargent Peppers o el álbum Blanco, llegas a la conclusión de que, lo que se hace ahora, suena igual que lo que se hacía hace 30 años –el sonido de las guitarras, los efectos…-. La base de todo está en esta década. Cualquier artista que componga una canción de tres minutos, tendrá su base y las ideas en algo que ya hicieron los Birds, los Beach Boys o cualquier otro.

Bob Dylan y Joan Baez

¿Que opinión te merece la figura de Bob Dylan? Es una figura casi mística dentro del mundo de la música. ¿Qué te ha parecido su trayectoria, su evolución? En su último disco Tempest, cuando ya todo el mundo le consideraba acabado, ha resurgido con temas muy interesantes.

La carrera de Bob Dylan es amplísima. Para mí es la personalidad más influyente de toda la historia de la música pop-rock. Desde sus comienzos, allá por el año 60, ha hecho prácticamente de todo. Empezó haciendo folk, después fue el primero que hizo el llamado  folk-rock, luego paso por el country, incluso hizo discos de góspel, todo tipo de combinaciones y canciones de lo más variadas. Tiene una discografía fascinante, inevitablemente con bajones, pero fantástica. La mayoría de grupos, incluidos los grandes como The Beatles y The Rolling Stones, le tenían mitificado. También si hablas con Serrat o Sabina, te dicen que es la estela a seguir. A mí me encanta, recuerdo que en los años 70 estaba obsesionado, me seducía muchísimo. En aquella época escribí un libro sobre él, y Almodóvar y yo estamos en un club de fan suyo. Si buscas en internet hay un vídeo de Almodóvar hablando de ello y de nuestra amistad (Almodovar hablando de Ordovas I, II, III).

Si tuvieras que quedarte con tres canciones suyas, ¿cuáles serían?

La primera sería, inevitablemente, Blowing in the wind, que es la icónica, el  primer éxito, una canción que marco una época. También por lo que significó de lucha por los derechos civiles.

Luego estaría Like a Rolling Stone, que esta considerada como una de las mejores canciones de la historia, y con razón. Todo el mundo aprendió de ella. De hecho si te fijas en la discografía Bruce Springsteen, ves que Like a Rolling stones es la base. Todo sale de allí.

Y la tercera sería Knocking on heaven’s doors, que es la prueba de que con tres acordes se pueden hacer maravillas.

El creía que no iba a triunfar, porque parecía simple. La compuso para la banda sonora de la película “Billy el niño” (1973) de Sam Peckinpah (escena de la película). Y al final, mírala, hasta versionada por Guns and Roses (con maravilloso solo de Slash), que es significativo.

Exacto, es una de las paradojas de la música y del arte. Hay veces que cuando genios, como Dalí o Picasso o Bob, hacen obras de arte con tres trazos, dices: “¡Ostia! ¿cómo no se me ha ocurrido a mí?”. Pero no es tan fácil, hay gente que juega a otro nivel.  Bob Dylan dice que estaba allí rodando la película, jugueteando con la guitarra y de pronto: “Knock, Knock Knocking and Heaven’s dooors…”  Y funcionó. Una cosa tan sencilla y tan repetitiva funcionó. Y no solo se convirtió en el tema de la película, sino que se ha convertido en una especie de lenguaje universal. Allá donde vayas, con cualquier tipo de gente, la tarareas y la gente te sigue. Todo el mundo la conoce.

Pasa un poco como con Yesterday cuando McCartney se levantó esa mañana de 1965 y percibió el aroma a huevos revueltos, el olor de las mañanas de Londres. Y escribió la canción más universal, aquella que parece acompañarnos desde el origen de los tiempos, pero que supuso toda una revolución. Algo básico, sencillo, pero a la vez tan distinto, tan genial.

Si, es que muchas veces las mejores canciones o las mejores obras de arte te surgen en un momento de inspiración en medio de la cotidianeidad. Yesterday, como tu dices, o como cuando John Lennon estuvo 6 semanas en Almería, vestido de militar, rodando una película llamada Cómo gane la guerra y se acordó de un parque de Liverpool llamado Strawberry Fields y eso le llevo a su niñez, a la nostalgia e ingenuidad de los días en ese parque y compuso Strawberry Fields Forever que es un canción preciosa. O Antonio Vega, que compuso La chica de ayer haciendo la mili en Valencia. Estaba un día en la playa, aburrido y se empezó a acordar de los días que pasaba en Malasaña, y de las canciones que escuchaba en el Penta que le hacían olvidar los malos momentos.

Los Ramones

Y a ti, ahora que sabemos que eres guitarrista en la intimidad, ¿cuál…

¡Qué guitarrista! Si sólo se tocar los tres acordes…

[Risas] Bueno, imaginemos que te dieran a elegir ser guitarrista de un grupo, ¿cuál sería?¿Con quién te gustaría componer y salir al escenario?

Yo sería guitarrista de Los Ramones, sin lugar a dudas, porque me gusta hacer ruido y decir: “Let’s go tarariroriroriro”. Y saltar y brincar. Es lo que más me gusta. La música así de tocar muy bien, muy académico pero sin sangre, no me gusta nada. Lo importante es tener algo que decir y demostrarlo con energía.

Nos gusta el rock and roll porque hay que saltar, desmelenarse, ser un poco deslenguados. Además de música es una actitud frente a la vida.

Sin duda, a mí es lo que más me gusta, con lo que más disfruto. De hecho, cuando voy a  pinchar siempre pincho a Los Ramones. Siempre. Al principio, en la mitad y al final. Y, bueno, como comprenderás haciendo esto tengo un éxito de la ostia. Es escuchar el comienzo de Hey Ho Lets go… y la gente se viene arriba, y yo con ellos. O, bueno, reconozco que quizá sea al contrario, yo me vuelvo loco y ellos conmigo [risas]. Pero lo importante es que empieza todo el mundo a moverse y se desata el caos. El rock and roll es liberación.

Patti Smith

Me produce curiosidad saber tu opinión de Patti Smith, que estuvo en noviembre por Madrid.

¿Has visto su foto con el papa Francisco? Ha dicho mucha gente: “Lo que le faltaba ya a Patti, hacer lo mismo que Bob Dylan”. Ya sabes que Bob Dylan fue a cantar para el papa hace diez o 15 años. Juan Pablo II le propuso ir a una congregación de jóvenes y Bob fue, cantó cuatro canciones y le besó la mano. La gente empezó a tirarse de los pelos y a decir: “Aaah, Bob Dylan: ya se ha acabado el mito, se ha postrado ante el Papa”.

[Risas] No me digas que ha hecho Patti Smith lo mismo, que me rompes el corazón.

Sí, sí lo mismo, hace poco. Busca la foto y sorpréndete. Tiene una cara casi mística, como si estuviera mirando al mismísimo Dios.

He leído este año Just Kids ese libro fantástico, y que te recomiendo, en el que Patti narra su relación con Robert Mapplethorpe, sus años de juventud buscándose a sí mismos por las calles de Nueva York; sus días en el mítico Hotel Chelsea, las drogas, las dudas, esa pulsión que tenía ella por ser poeta y cómo la música la encontró por casualidad… ¿De verdad estamos hablando de la misma Patti? ¿De la que cantaba “Jesús murió por los pecados de alguien pero no por los míos”?

[Risas] Sí, sí, claro, la misma. Recuerdo ese verso, es una de las canciones de su primer disco [tararea la canción]. Cómo pasa el tiempo y qué raro, a veces. Sí, Patti Smith empezó como muchos otros componiendo poemas, luego la música le sobrevino por casualidad. Como Bob Dylan, John Lennon, y aquí en la música española Amaral. Todos ellos empezaron escribiendo versos.

Sí, quizá si, pero Patti quizá tenía una pulsión más intensa, iba detrás de Rimbaud.

Sí, es cierto. Patti Smith es fantástica, quizá no haya llegado al nivel de Rimbaud, pero ha conseguido lo que ha querido y mucho más. Yo la vi hace poco en un teatro de Madrid, abarrotado de gente y fue fantástico. La he seguido mucho, la he visto en festivales, también la primera vez que vino en los años 70 a Barcelona con su primer disco. Ha ido creciendo mucho, se ha convertido en una muy buena poeta y en una artista gigante.

Pasemos al rock nacional. La siguiente pregunta es sobre Los Planetas. Sabemos que los has defendido a capa y espada aunque no lo necesitaran.

Los Planetas son una de mis debilidades. Desde el principio, desde que recibí su primer casete, en el año noventa y algo, me quede asombrado. De todos los grupos que había por entonces  ellos eran los que fundían la herencia de Jesus and Mary Chain y de  The Birds, y cantaban en castellano, algo bastante infrecuente porque la mayoría de grupos de aquella época cantaban en inglés. Entonces recuerdo que para mí fue una sorpresa encontrarme a un grupo que hacia un sonido fuerte, potente y que cantaban en español. Me sedujeron desde el primer momento y los apoyé todo lo que pude desde Radio 3. Por allí pasaron la mayoría de sus LP’s

Es curioso, porque es un grupo un poco autárquico, ajeno a modas, aunque siempre ha mantenido un público fiel.

Sí, sí, aunque si lo analizas bien es un grupo que hace cosas muy clásicas. El sonido de guitarras al principio era muy noise, pero las melodías de sus canciones son muy clásicas. De hecho, ellos se declaran fans de Nacha Pop y de Radio Futura, de grupos muy melódicos como Los Secretos. Sus canciones son todas muy melódicas aunque tengan una base fuerte.  A mí me gustan mucho, de hecho en mi nuevo programa en Radio Palmera empezamos con una canción de ellos: Nuevas sensaciones. Habla de una chica que prefiere morirse antes que aburrirse. Ahora los pincho desde allí, porque como te he comentado antes ya no puedo trabajar en Radio Nacional. Me echaron.

Aquello fue una vergüenza. Muchos de vosotros habíais formado parte de una educación sentimental, literaria y musical de muchas generaciones. Érais gente muy buena, con una trayectoria impecable. Debió de ser muy doloroso que después de tanto tiempo, tanto esfuerzo, no te trataran con cierto respeto. ¿Cómo viviste aquel tiempo?

Sí, el ERE maldito. Pero ya no sólo hemos sido nosotros. Le ha pasado a mucha gente. Ves una fabrica de Danone o de Roca, gente que ha estado trabajando 40 años y de pronto la ponen en la puta calle a los 50 y pico, sabiendo que hasta los 65 no te puedes jubilar y lo vas a pasar mal. Encima dándoles una migaja de dinero, a pesar que dieron su vida a la empresa. Pues lo mismo me paso a mí. Cuando has estado 30 años trabajando en una emisora de radio, has hecho todo, lo posible y lo imposible, por hacer tu trabajo mejor te dan la patada y te dejan en fuera de juego.

Has hecho tu trabajo y encima lo has hecho bien.

Sí, has convertido una Radio 3 en una emisora reconocida por todo el mundo como la mejor en cultura, en cine, en música… Y de pronto te dicen: “Oye mira que os tenéis que ir”. Nos lo dicen a 4.ooo personas, sin importarles nada, ni tu trayectoria, ni tu experiencia, ni la manera que tenías de hacer las cosas. Sólo valorando tu edad. Por tener más de 50 años, a la calle. A la puta calle. O te dicen: “Si no quieres, no te vayas, pero atente a las consecuencias”. Y, ¿qué vas a hacer en ese caso? Pues lo que hicimos todos menos uno, largarnos. No vas a estar donde no te quieren.
Y entonces, de repente, te sientes fuera del mundo, extraño, melancólico. Es jodido. Yo lo que hice fue plantearme lo que me gustaba hacer. A mí me gusta escribir, pues dije voy a escribir. Y desde que me despidieron eso he intentado hacer. He escrito ya cuatro libros, tengo otros dos preparados para este año y bueno, con esfuerzo, he conseguido dedicarme a una cosa que me gusta casi tanto como hacer radio. También he tenido la suerte de que me ofrecieron hacer el programa que os he comentado en la emisora online y estoy encantado. Luego te surge algún proyecto suelto, como el que os he contado de la película. De pronto llegó un director de cine y me dijo que si quería hacer una película sobre la Movida. Pues genial. Yo no le digo que no a nada. Así que, fíjate, estoy escribiendo, tengo un programilla de radio y voy a hacer una película. No me puedo quejar.

Pero es bastante lamentable la sociedad que estamos planteando, la que estamos construyendo. Todo lo que está pasando.

Yo estoy muy preocupado, es la crisis total. Echan a los médicos, a los profesores, a los trabajadores, a los periodistas, a todo el mundo. Están arrasando con todo. Hay muchísima gente en la puta calle. Y además, si tienes mas de 40 y 50 años, te encuentras con una perspectiva difícil, nadie te quiere y no tienes muchas posibilidades de hacer cosas, de que alguien te contrate. Somos privilegiados, los que como yo,  tenemos la suerte de que te salga algún bolo de vez en cuando. Pero la mayoría de  gente se esta frustrando, porque allí fuera hay muchos trabajadores muy buenos en situaciones precarias que no se merecen. Y es una pena. Igual que la gente que sale de la universidad preparada y se encuentra este panorama. ¿Cuánta gente esta ahora mismo con muchos idiomas, con máster, y sin tener la posibilidad de optar a un trabajo que corresponda a sus méritos? Es una generación jodida, trabajando de camareros, teniendo que emigrar a Australia. Y encima viendo que aunque encuentren un trabajo y lo hagan bien, a los 50, a la calle. ¿Qué estamos haciendo? ¿Hacia dónde vamos?

Volviendo un poco a tu trabajo en la radio, ¿hasta qué punto te sientes partícipe de la educación musical en los que hemos escuchado Radio 3?

A mí me lo dicen allá donde voy y me siento muy orgulloso. Me hacen sentir partícipe y es algo asombroso, casi mágico. Cuando voy a dar conferencias a lo largo de España, o acompaño mi exposición itinerante “25 años de pop” por universidades y centros culturales, o incluso cuando pincho en festivales y discotecas, siempre viene mucha gente a decirme :“Yo te escucho desde los años 80”; “Para mí el día que pusiste ese temazo de Siniestro Total fue la ostia”, 0 “Oye, cuando pusiste a Los Planetas fue toda una revelación”. Y es curioso porque es gente de 30, 40, 50 años, gente muy diferente, que valora tu trabajo. Y de repente te das cuanta de que has trabajado muchos años, casi 30, y que mucha gente  ha estado escuchando al otro lado. Y claro, día tras día, haciendo un programa, creas casi una intimidad con el oyente. Y eso me hace sentir feliz.

Ordovás con Iggy Pop

Me surge una pregunta con respecto a la radio, porque con internet han nacido nuevos canales como Spotify, las redes sociales, Youtube donde uno puede escuchar música y compartirla… ¿Puede ser éste el fin de la radio tal y como la conocemos?¿Qué papel va a tener la radio  en este nuevo mundo?

Para mí, la radio es y va a seguir siendo un medio muy valioso. El mundo esta lleno de discos, de melodías interesantes pero también de pastiches infames. Y uno no tiene tiempo para analizarlo, para escucharlo todo. Llega un momento en el que agradeces que alguien entendido, alguien en quien tú confías, te seleccione canciones entre los millones y millones de discos que hay.  Alguien que te descubra y te ponga diez canciones que merezcan la pena. Porque te metes en Spotify y puedes perderte entre tanto nombre, y acabar escuchando siempre lo mismo o lo más comercial.

Nosotros, los locutores de radio, somos gente que escuchamos algunos discos y escogemos aquellas tres, cuatro, cinco, seis canciones que desde nuestro punto de vista merecen la pena. A mí, como consumidor de cultura, me gusta que me recomienden cosas. Por eso creo que la radio siempre existirá. Uno mismo no puede descubrirlo todo por sí solo. Yo me alegro de no haber metido mucho la pata en mis recomendaciones. Lo que he aconsejado ha terminado gustándole al publico. Aunque siempre hay alguien que te dice que es una puta mierda.

¿Ha seguido Jesús Ordovás el estallido indie español de estos últimos años?¿Ves alguna analogía entre estos grupos y los de la Movida? Vetusta Morla, Love of Lesbian, Lori Meyers, Nacho Vegas

Ha sido muy interesante. Gente nueva que lleva haciendo sus discos desde hace 8 o 9 años, y que ha encontrado una recompensa a su esfuerzo. Aunque algunos, como Nacho Vegas y Love of Lesbian llevaban aún más años. Love of Lesbian antes cantaba en inglés. Pero, tienes razón en hacer una analogía entre la Movida y este estallido indie. Lo que hacen ahora, si te das cuenta, está en la misma línea que la música de la Movida. Es su transformación. Coges un disco de Love of Lesbian y otro de Radio Futura y lo ves. Y coges a Nacho Vegas y coges a Antonio Vega y hacen cosas parecidas. Mismo tipo de melodía, de canciones. Creo que es una especie de continuación de lo que empezó a hacerse en los 80.

Tengo especial predilección por Nacho Vegas. ¿Qué te parece?

Hombre, normal, me encanta. Me gusta muchísimo. A veces se pone excesivamente melancólico, pero es muy crítico, muy mordaz. Da gusto escuchar sus canciones, sus letras. Escucharle te hace reflexionar. Un grande.

No sé si te acuerdas de la polémica que tuvo con Lourdes Domínguez (cantante de Russian Red) acerca del compromiso del artista con las cosas que pasan a su alrededor. De definirse políticamente de una manera coherente y argumentada. No solo banal.

Sí, lo recuerdo. Y yo me posiciono con la opinión de Nacho Vegas. Los artistas tienen que mostrar cierta visión del mundo en su obra, no sólo hacer canciones bonitas. Las situaciones que te rodean afectan a tus emociones, ¿cómo no van a afectar a tu obra? Por ejemplo, creo que una persona en la situación  actual no puede desligarse de las barbaridades que se están produciendo en sanidad, educación, los desahucios… Una persona con dos dedos de frente no puede estar de acuerdo con esto, con las posturas del partido que está gobernando. Y un artista tiene sensibilidad y una voz publica que la gente escucha. Los artistas son muy importantes para reivindicar cosas, y que la sociedad cambie.

¿Qué hace Jesús Ordovás cuando se quita la chaqueta de cuero y llega a casa? ¿Escucha música?

¡Por supuesto! Continuamente. En cuanto abro el ordenador lo primero que hago es meterme en Facebook y ver las recomendaciones que me hacen mis amigos. Tengo unos amigos fantásticos que me envían mucha música diferente, todo lo que creen que me puede interesar: “Oye escucha esta canción”, “Oye ponte este vídeo”. Entonces no me canso, disfruto muchísimo descubriendo nuevos artistas, nuevas formas de expresión. Oigo música a todas horas.

¿Has descubierto algún grupo últimamente que creas que va a triunfar en cuanto se deje oír?

Mira, a bote pronto, te diré  Juanito y los feos, un grupo que casi nadie conoce y que me gusta mucho. Son muy parecidos a lo que hacía Alaska y los Pegamoides en los 80, es gente muy inteligente, muy irónica.

He leído que también te gustan como a mí, Vilma y los señores.

Efectivamente, son muy buenos. Lo forman excelentes músicos. Ricardo Moreno era el batería del grupo donde estaba Coque Maya, Los Ronaldos , y su mujer tiene una voz muy interesante. El resto del grupo son también de mucho nivel. Han hecho dos LP estupendos. Nacho Canut de Fangoria, también es muy fan de ellos .

¿Puede un profesional de la música como tú, escuchar música sin el oído crítico? ¿Sólo disfrutando?

Sí, sí puedo, pero con matices. Sólo puedo si se ha editado hace tiempo y ya lo he absorbido (risas). Me pongo un disco de los Beatles y lo disfruto. Me pongo los casquitos, me tumbo en el sofá, cierro los ojos y la música fluye sin ningún ápice de critica por parte de mi cerebro… También me pasa, por ejemplo, con el disco Blonde on Blonde de Bob Dylan que llevo siempre en el coche, con la ventanilla bajada, y me da mucho placer. O con Van Morrison. Yo disfruto con los clásicos, con gente que ya sé que me gusta. Pero me es muy difícil escuchar nueva música sin el oído alerta. Si escucho alguna novedad se me activa el crítico que llevo dentro y digo: “A ver qué hacen estos, qué caminos toman”. Y siempre pienso: “Anda mira pero si esto ya lo hizo en su día fulanito”, y entonces mi interés decae si no son capaces de aportarme algo un poquito nuevo o diferente … Pero si encuentro algo distinto, entonces soy feliz, y le pongo toda mi concentración al momento.

George Martin y los Beatles

¿Qué opinión te merecen las discográficas? Ahora que todo el mundo se mete con ellas, curiosamente, leí un articulo muy interesante hace poco de Diego Manrique reivindicándolas , matizando ciertos aspectos negativos que parecen dominar el discurso común. No era tan crítico con ellas, decía que habían ayudado a muchos músicos a ser mejores.

Es un tema complicado, porque hay de todo. Hay jefes de compañías discográficas que son directores y que son músicos, que saben lo que oyen y saben lo que hacen. Ha habido gente extraordinaria en las discográficas que ha sido muy buena dando ideas y directrices a los grupos. Un ejemplo fue George Martin, productor de The Beatles y al que todo el mundo consideraba como el quinto beatle, porque fue importantísimo dándoles ideas, aportándole serenidad y abriéndoles nuevos caminos. Los Beatles, cuando empezaron, solo sabían hacer rock and roll y George Martin, que tenia muchísima cultura de música clásica les incentivaba a meter variantes. O Berry Gordy, el director de Tamla Records, que después se convirtió en Motown Records, que fue un factor decisivo en todas las producciones de música negra. Pero también existe el otro caso. Meros ejecutivos que lo único que saben es sumar y restar, y hablar de cifras. Este disco se puede hacer a 5.000 euros pero vamos a hacerlo a 3.000 para sacarle más beneficio, gente que solo sabe de producción. Y muchos de estos tipos encima son dictatoriales hasta el punto de destrozar la carrera del artista, de sacarles todo el jugo y luego tirarlos a la basura.

A raíz de esto, y de la bajada de la industria de la música. ¿Qué opinión te merece la cultura gratis? A mi me fastidia mucho que en esta sociedad no se valore el trabajo del artista, del creador. Su valor en el mercado es más bajo del que debería. No te da pereza pagar por un cubata, y te da pereza pagar por un disco, porque parece que éste tiene que ser gratis.

Sí, este problema se ha acrecentado desde la aparición de Internet. Se ha creado una cultura alrededor de este medio un poco viciada, porque cuando tienes  las cosas gratis, parece que las desdeñas, parece que le das menos importancia, en este caso, a la obra de arte. Al no tener que pagar, surge la falsa percepción de que ese producto no tiene valor, no te das cuenta de que ha costado un dinero y un trabajo llevarlo a cabo, producirlo. Puedes ver cien películas gratis, lo cuál es genial, pero como no te cuestan dinero, parece que no se aprecia el trabajo que han llevado a cabo una serie de personas para conseguirlo. O una canción, dice “Ah mira una canción”, y no piensas que esa persona se ha partido la cabeza haciéndola, ha estado semanas dudando, se ha jugado su dinero produciéndola y contratando músicos. Se ha creado la sensación de que todo tiene que ser gratis y eso al cabo de unos años repercutirá en la calidad de las películas y la música que consumamos. La calidad requiere dinero, requiere que se pague por ella. Además es una cuestión de respeto, antes te comprabas un disco con toda la ilusión, era un objeto de deseo, con su portada, su contraportada donde aparecían todas las canciones y los músicos. Le dabas importancia al bajo, a la guitarra, al diseñador del disco… Es un poco lo que yo he querido reivindicar haciendo mi último libro. He querido darle la importancia que merecen a la gente que ha diseñado la iconografía, las portadas, los carteles de los conciertos.

Viva el pop, nuevo libro de Jesús Ordovás

La pequeñas cosas que hacen algo entrañable.

Exacto, la gente que diseñó las chapas, las pulseras, las portadas, los flyers, los carteles de los conciertos. La gente que diseña las ilustraciones, que parecen muy sencillas, pero que son muy evocadoras y muy importantes. La imagen en el pop es importantísima. Incluso el diseño de las entradas. Ahora hay unas entradas horrorosas que te imprimes o que salen, incluso, de los cajeros automáticos. Es asqueroso, parecen el ticket de la pollería. Y te ha costado 40 euros. Ostia, por 40 euros me podías haber dado una entrada bonita y bien diseñada. Que parece una tontería, pero no. Menos mal que todavía hay gente que hace póster maravillosos que podemos ver por las calles y decoran las ciudad. Y me alegra muchísimo. Yo soy de esos que voy haciéndoles fotos a los póster, incluso, si me gustan mucho, los arranco y los pego en mi pared. De hecho, el ultimo libro esta hecho de pósters que he ido arrancando de las paredes. Para mi todo esto es arte. Arte Pop.
Para ir terminando, un grupo nacional.

Como te he dicho antes, tengo especial predilección por Los Planetas. Todo lo que hacen me gusta, incluso lo último de mezclarse con la hija de Morente.

Un cantautor.

Te digo dos, Julio Bustamante y Nacho Vegas.

Una voz que quizá tenga un matiz especial que no tenga otras.

La del cantante de Chucho, Fernando Alfaro. Una voz especial, profunda, fuerte, con canciones maravillosas. Parece Moisés cantando en el desierto. Es como alguien que te despierta y te anuncia el apocalipsis.

Las tres canciones de Jesús Ordovás. A bote pronto.

Enamorado de la moda juvenil, que para mí es la alegría hecha canción, además la compuso un amigo mio de la infancia, Hermilio Molero. La segunda sería Magic, de Chucho. Y la tercera que voy a decir es una canción para bailar, No sé que me das, que canta Fangoria pero cuyo autor es en realidad el cantante de Oviforme. Mucha gente no sabe que muchas de las canciones de Fangoria han sido compuestas por otros artistas.

Pues nada, Jesús, que el fin del mundo nos pille bailando como diría Sabina.

Que así sea. Pero que la música que suene sea rock and roll.

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5 Comentarios

  • Maravillosa entrevista y maravilloso Ordovás, que no ha perdido ni un ápice de ilusión por la música, el pop y la vida. Y es que a pesar de tantas noches compartidas en garitos y conciertos, todavía da gusto escucharle hablar -con tan estupendo criterio- de todo un poco.

  • me ha gustado muchísimo la entrevista,no la había leído a pesar de tener casi un año…qué grande es Jesús,joder…yo a los 67 que tiene él,si llego,espero tener esa ilusión y vitalidad,y como han dicho en el coment de abajo…da gusto oirle contestar,que pozo de sabiduría y buen hablar…rediós!!

  • Normalmente la gente que avanza no se queda en el mismo sitio de donde arrancó…. es decir hacia delanteque algo se note,quedarse y encontrate almismo pues quemuy aburrido…Con ese nombre de pila y sin entender a McNamara, ni a Dylan o a Pattie es no pensar en que los hay que tener muy puestos para empezar y luego que no aceptes que van por delante para lo que entiendes y para lo que nó que no saben… Vaya si lo saben…

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