Austeniana recentiora

   Mis personajes tendrán, después de

algunas tribulaciones, todo lo que desean.

                                                   Jane Austen

 En enero de este año se celebró el bicentenario de la publicación de Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Entonces no tuve muchos reflejos, porque en 2005 me habían publicado un ensayo biográfico sobre la escritora que, aunque ya destinado a los puestos del mercadillo callejero del libro, puede encontrarse aquí, ligeramente ampliado (las notas a pie de página no fueron admitidas).

Porque justo a partir de esa fecha comenzaron a salir películas basadas en episodios de la vida de Jane (La joven Jane Austen, Jane Austen recuerda), de sus lectores (Conociendo a Jane Austen) o intérpretes (Jane Austen en Manhattan) contemporáneos, remakes de sus principales obras (la misma Orgullo y prejuicio), o incluso versiones pulp -creo que también en cómic- de esta última (Orgullo y prejuicio y zombis, ¡de la que parece que van a rodar una película!) y una breve aparición personal vía animación en Piratas! el pasado año. Ninguna aporta gran novedad respecto a los filmes que ya comentaba un servidor en aquella monografía, de modo que se dejan ver -los zombis ni los tengo en consideración-, siempre que no se tenga “orgullo” de austeniano o “prejuicios” de lector (yo no los tengo, siempre que no exista un cuerpo de bomberos incendiarios encargados de hacer desaparecer el original) respecto a las libertades que el cine se arroga para comercializar todo lo que toca. Peor para ellos, o, mejor dicho, para la formación de sus espectadores, que, de todos modos, terminan por leer la novela correspondiente bajo esta nueva óptica. En cambio, quizá hubiese debido introducir esta columna de Rosa Montero en 1996, titulada Vivir, y que no conocía cuando estaba redactando:

 “Acabo de ver ‘Emma’, un filme menor pero agradable basado en una novela de Jane Austen: es una de esas películas de chicas que se dirigen a la adolescente un pelín cursi que todas las mujeres llevamos dentro. Fue mucho mejor, hace cosa de un año, la versión cinematográfica de ‘Sentido y sensibilidad’, otra obra de Austen. Cabría preguntarse por qué se ha puesto tan de moda esta escritora inglesa, nacida en 1775, que nos habla del tragicómico conflicto entre el corazón y la cabeza. En estos agitados finales de milenio tal vez necesitemos que alguien nos recuerde que el sentimiento existe. Jane Austen no es cursi, sino aguda, divertídisima, certera. Sus novelas, sobre todo ‘Sentido y sensibilidad’ y ‘Orgullo y prejuicio’, son deliciosas. Por debajo de la lucidez y del sentido crítico late en ellas una inocencia irremediable: el afán de amar y ser amada, el romántico espejismo del galán perfecto y, sobre todo, una tórrida sensualidad, la intuición feliz de la carne gloriosa; pues bien, esta escritora tan encendida de deseos, que tan bien sabía imaginar el fuego de la piel, murió a los 42 años, víctima de la tuberculosis, siendo soltera y virgen. Tanta capacidad de amar, tanta sensualidad, tanta pasión desperdiciada: ya se sabe que los prejuicios sociales han condenado a la frustración sexual a millones de mujeres. Jane era guapa y graciosa, pero se le debía de notar demasiado la inteligencia y los hombres abominaban de las mujeres sabias. Me pregunto qué pensaría de su vida al morir, si le compensarían sus libros, que obtuvieron por entonces muy poco éxito, o si siempre lloró dentro de sí la ausencia del varón. Me pregunto cómo encaramos la nada los humanos, qué pesará más en la balanza de nuestro último momento, qué memoria final escogeremos: ¿un éxito profesional, los brazos de un amante, el tibio olor de un hijo?”.

Éxito profesional apenas tuvo, de manera que la respuesta a la pregunta retórica de Montero creo que se cifra en la cita del epígrafe: allí donde ella no pudo llegar, bueno, llegaron ellos…

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8 Comentarios

  • Nos llegaron los personajes de sus libros, su inteligencia, una enorme sensibilidad, su empatía, el reflejo de una época y una manera hermosa de contar las cosas. Realmente es mucho, a pesar de su muerte temprana y la falta de otro tipo de experiencias. Pero sí, Óscar, llegaron ellos….

  • vaya puta mierda de columna de Rosa Montero. ¿de verdad que ha leído a Austen? ¿estaba pedo? ¿son enemigas de la infancia y le quiere joder el legado? no entiendo nada.

  • Para entender los diferentes niveles de recepción y transmisión en tiempos de la cultura de masas, el clásico Apocalípticos e integrados, de Umberto Eco.

  • Óscar, ¿porqué si escribes diez veces mejor que la Montero le dejas hablar a ella en vez de hacerlo tú? ¿Exceso de humildad? Y sí, siempre te ha faltado un pelín de oportunismo, de cazar al vuelo las oportunidades, que siendo como eres escritor maldito no deberías dejar escapar. Poe no ha llegado hasta hoy día por azares del destino…

  • Sin embargo, una de las críticas que actualmente se hace a Watt es la exclusión de las escritoras de novelas en su descripción de los siglos XVIII y XIX . En la actualidad, se reconoce que más de la mitad de los autores de novelas durante esta época eran mujeres que a través de la escritura conseguían cierta independencia económica. Es cierto, no obstante, que la calidad de la mayoría de estas obras dejaba mucho que desear, pues estaba llena de tópicos y clichés en el lenguaje y los personajes, herencia de la novela gótica . En cuanto a la postura de Austen, ella defiende la novela como género de calidad, introduciendo discusiones sobre la literariedad prácticamente en todas sus obras, pero a su vez siendo crítica con el estilo de estas novelas de segunda categoría o mofándose incluso de ellas, en obras más paródicas como La abadía de Northhanger.

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