No sé colorear un corazón sin salirme

Ir al fin del mundo, correrme y volver.

Qué árido desierto es todo fuera de ti, mi vida.

Te voy a abrazar hasta dejarte sin espacio para el miedo.

Eres las vistas al mar más bonitas que he tenido en mi habitación.

 

Lo tengo en la punta de la lengua. Pero puedo tenerlo más adentro, si quieres.

Mi estrategia es: primero enamoro tu corazón, luego tu estómago y por último tu memoria.

Eres lo más bonito que le va a pasar a la yema de mis dedos.

Me hago un lío con tus sábanas, pero que te quiero lo tengo clarísimo.

 

Me voy a comer uno de los besos que me dejaste en los dedos antes de irme a dormir.

No aceptaré dulces de extraños, pero nadie dijo nada de dejar que se coman los míos.

Pinta, colorea y haz que me corra fuerte.

No sé colorear un corazón sin salirme.



Puedo cambiar el ritmo de las mareas y meterme la luna en el vientre si quiero, solo moviendo las caderas.

Ya no sé en qué postura ponerme para que me entre un atardecer, de verdad.

Si colocas en su sitio mi corazón sin que se te quede enganchado a las manos, soy tuya para siempre.

Te regalo la certeza de que las palabras más bonitas las guardo siempre solo para ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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