Secretos

Los secretos se escabullen como gatos a sitios blanditos donde no da miedo. Donde las manos cómplices los atusan, los repeinan, se deleitan en su suavidad sin descanso. (Idealizar al gato).

Luego hay ojos que sin que lo sepamos los observan.

Hay secretos que ni uno mismo sabe que son secretos hasta que llega otro y los mira con sus ojos. Y les duele y hace daño y, entonces, al que observa el secreto gatito, este se le deforma en aristas cortantes, en dientes afiladísimos para rayar corazones temblorosos, y se llenan de ansiedad de haber dejado a su amor adentrarse en el vacío.

A veces los secretos son gatos solo para las manos que los acarician. Y los ojos que lo ven guardan silencio, preguntándose si a lo mejor son ellos quienes están locos, si a lo mejor el monstruo de sombras y oscuridad que tienen delante es en verdad un gato.

Y entonces… Entonces tienen mucho miedo de quedarse.

Solos.

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