La literatura y la vida (la literatura o la vida)

La literatura y la vida. La literatura o la vida. La literatura como refugio de las cosas malas de la vida, de lo que no podremos tener nunca, de lo que se nos escapará siempre. La literatura como impulso de la vida, como fuente de intensidad, de matices, de posibilidades de disfrutarla de una manera más plena. La literatura como remedio de la soledad y el desencanto del vivir porque son argumentos muy conocidos, cosas que sabe quien ha leído, las heridas que pueden producir todos los brillos. Los libros como refugio en la ficción. La ficción como necesidad para vivir. Pla por ejemplo …

 

 

“Nosotros venimos de los libros. Nosotros hemos leído y leemos libros. Creemos que hemos vivido porque hemos leído libros. Los libros nos han dado la esperanza de algo. Los libros nos han sugerido la esperanza de algo. Hemos esperado años y años que algo se produciría. ¿Qué se ha producido? Absolutamente nada. Esto nos ha llevado a suponer que los libros dicen una cosa y que la vida dice otra muy diferente. Los libros nos dicen que el mundo, los hombres, las mujeres, están hechos de una manera. La vida nos dice que el mundo, los hombres, las mujeres, están hechos de una manera distinta. Los libros nos dicen que existe el amor, la gloria, la bondad, la grandeza. La vida nos dice que no hay nada. ¿De qué hablan los poetas? ¿Qué sentido tiene lo que dicen los poetas? ¿Por qué hablan de esta manera? ¿Qué les hace hablar así?.

Me pusieron en las manos los libros y los leí. ¡Qué bellas cosas se encuentran en los libros! La vida es esto y aquello y lo de más allá –dicen los libros-. Pero después resulta que nadie se da por aludido. Que nadie hace ningún esfuerzo para que las afirmaciones de los libros sean ciertas. Uno descubre que lo que dicen los libros sirve para disimular, para camuflar la vida mediocre y acomodaticia. No hay nada de lo que dicen los libros. Entre los hombres hay escasas diferencia. Un poco más de higiene, de educación, un matiz de hipocresía. Los libros contienen lo que contienen, no para engañarnos. Simplemente porque sus autores pensaban que nunca los tomaríamos en serio. Las épocas siempre han sido iguales y las que se llaman grandes épocas sólo han existido en la imaginación de los que han escrito los libros”.

Josep Pla. “El cuaderno gris”

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