Prisoners

 

Espera lo mejor; prepárate para lo peor. Esa frase contiene la película. Sobre todo si se le da la vuelta: prepara lo peor; espera lo mejor.  ¿Se puede esperar lo mejor si alguien, si una comunidad entera, se prepara en serio para lo peor?. ¿Si lo peor ha ocurrido, si puede volver a ocurrir, si ya esta ocurriendo?.

El problema del mal y sus contradicciones en una sociedad puritana, en un entorno hostil. La religión es también un rifle para el que tiene rifles de verdad y los maneja. La escena del comienzo: el padrenuestro que inicia la caza del ciervo del hijo adolescente. Un símbolo de un estilo de iniciación masculina. Rezar constantemente para que no pase lo peor. Sentir que se merece lo mejor por la intensidad y la autenticidad de esas plegarias. La sorpresa culpable de que ocurra lo peor. ¿Porqué a mi?, ¿qué hay que hacer directamente si el mal me ocurre después de tanto esfuerzo, de tanta fe?.

La tremenda intensidad de la fe de los conversos; la profundidad del resentimiento de los que se sienten injustamente agraviados después de haber creído tanto. La tentación de la venganza. Con las propias manos si hace falta. La venganza en otros como venganza a un dios justiciero y sangriento. Cruel. Un dios cruel al que sin embargo se adora. Y se le pide.

 

 

Los hechos suceden en la América profunda pero no son tan lejanos. En cualquier país hay tierras profundas y desaparecen niños y eso se vive como un mal absoluto. Desaparecen dos niñas pequeñas.  Los padres se quedan ateridos, solos entre la gente, sospechosos, de alguna manera, un tiempo. Hay que buscar muy deprisa, antes de que pasen los primeros días. Todo el mundo se agarra a la esperanza aunque es fácil que aparezcan los primeros deseos de darlo todo por perdido, inmovilizarse, pedir clemencia.

El protagonista tiene el espíritu de los pioneros. Es un hombre fuerte, de una estirpe fuerte, educado para enfrentarse a lo peor. Tiene armas y acumula enseres de todo tipo en un sótano muy bien ordenado. No tolera que suelten a un sospechoso con aparente retraso mental que acertó a balbucearle algo cuando se acercó a incriminarle. Está seguro. Duda pero no duda. Tiene fe en sí mismo. Se involucra directamente. Se pregunta si debe hacerlo, involucra a su amigo en la misma situación, con otra hija desaparecida. ¿Intervenir directamente o no? ¿Hasta dónde?. Padres y madres. Diferencias: quizá no tantas. Y hay sorpresas. No pero sí. Cautelas. Autoengaños. La civilización a prueba.

 

Hay una respuesta radical de alguien preparado para lo peor: hasta donde haga falta, transgrediendo lo que haya que transgredir. Una fuerza que empuja a otras. Al policía (magníficamente interpretado por Jake Gyllenhaal).Otro tipo duro, quizá con un pasado doloroso, con una cuestión personal en su trabajo. Un hombre justo y solitario. También atenazado por la profundidad del mal que ve cada día con sus ojos. Otra fuerza contra el mal quizá contaminado por el mal o no a salvo del todo.

Hasta dónde haga falta. Manteniendo la fe frente a la duda. Sin abandonar. Manchándose las manos literalmente. Mas allá de la religión: el temperamento necesario para prevalecer en condiciones extremas, sólo ante la naturaleza, ante la brutalidad de los otros. Prevalecer o rendirse, tal vez morir. La pregunta: hasta donde es lícito llegar. O donde comienza el umbral de la civilización, esa línea que es también una renuncia, confiar en otros, obviar el hacerse cargo de la situación. La línea que se difumina mientras se la mira..

 

 

La película se desliza como una serpiente, siseando plano a plano, creando emociones inmediatas, apuntando a lo más irracional, poniendo a prueba la razón civilizada, también un refugio para no moverse cuando apetece refugiarse en el víctimismo más grande, meterse en la cama, vivir la realidad como sí fuera un sueño que ya se ha escapado de las manos.

Prepararse para lo peor; esperar lo mejor. Prepararse para lo peor. Sinvivir perpetuo en el valle de lágrimas. Un pozo en el centro del laberinto. Quizá sin elección. En las tierras profundas y turbias que mejor no conozcamos.

 

Etiquetas de este artículo
More from Ramón González Correales

Los últimos días de verano

  Los últimos días del verano, que no sabemos cuánto durarán, se...
Leer más

3 Comentarios

  • Comparto totalmente el sentir que esta película produce y que cuentas tan bien en este comentario. “Prisoners”, sobre todo, hace evolucionar a sus personajes en el sentido físico y psíquico (se deteriora incluso su rostro, se aprecia su agotamiento), y esto está estupendamente hilado con la trama. Para ser un género cinematográfico que no es de mis favoritos, la película me ha sorprendido en todos los sentidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *