¿A qué suena 2013?


Como hace ya mucho tiempo que está todo inventado, preguntarnos a qué suena una nueva temporada estará directamente ligado con a quién hagamos la pregunta. Si se la hacemos a Primal Scream nos dirán que a los años 90. Si se la hacemos a Arctic Monkeys nos dirán que a un rock atemporal. Unos y otros están en lo cierto. 2013, como todos los años desde que está todo inventado, suena a todos los anteriores y a sus más audaces mezclas. La música está muy viva, y aunque a estas alturas nadie nos vaya a descubrir América seguimos gozando de grandes nuevas canciones y discos cada año, en toda clase de campos. Y que no venga ningún nostálgico retrógrado a negarlo.

Por acotar el escenario, centraré el cuerpo de este artículo-resumen en la producción musical de corte más generalista, esto es, indie, rock y todos sus derivados. Esto obliga a que dejemos fuera otras áreas amplísimas como el rap y hip hop, abanderado este año una vez más por Kanye West, con el arriesgado Yeezus; la electrónica, que esta vez ha alcanzado su cumbre de la mano de Fuck Buttons y su extraordinario Slow Focus; el ambient y el post-rock, con exponentes como el sorprendente viraje de Sigur Ros en Kveikur; o experimentos world-music como el genial delirio de Melt Yourself Down en su disco homónimo. Entiéndanlo, abarcar todo es imposible para cualquier oyente actual. Intentar resumirlo daría lugar a una biblia antes que a una síntesis.

Como decía Jack el Destripador, vayamos por partes:

MAINSTREAM E INDIE ACERCAN POSICIONES

Parece mentira, hubo un tiempo en que los más grandes vendían discos a mansalva, a veces discos no precisamente fáciles; y eran lo que se radiaba en todas partes (por supuesto, hablo de los países más avanzados entonces). Gracias a eso, toda la gente que se come lo que le echen los conocía; en la mayoría de los casos, lógicamente les encantaban. Hoy en día, que la música comercial está absolutamente pervertida por unos productores sacacuartos que facturan toda clase de engendros prefabricados a los que ponen etiquetas molonas como electro-latino, flamenco-pop y demás sandeces, la gran mayoría de las emisoras solo radian eso y un montón de gente se lo come pensando que es lo bueno. Por suerte, la democratización de la cultura que ha propiciado Internet nos da acceso a un sinfín de trabajos artísticamente honestos. Basta con ignorar lo que nos anuncia Spotify y disfrutar a nuestro propio criterio de su amplísimo catálogo.

Todo esto lo comento a santo de dos canciones que hemos escuchado este 2013 hasta la saciedad: Get Lucky, de Daft Punk, y Blurred Lines, de Robin Thicke. Ambas son verdaderos artefactos pegadizos, bombas comerciales que obtienen su potencia mirando a dos escenas de los 70, la disco y la funk/soul. Get Lucky es más simple que el mecanismo de un chupete: base adictiva de pocos acordes, estrofa corta y estribillo-matraca a repetir ad infinitum. Blurred Lines, que toma prestados ritmo y concepto del Got to give up de Marvin Gaye, es algo más compleja en su juego de voces con su correspondiente rapeado. El resultado es irresistible. Nació con vocación mainstream, pero no se puede negar que es mucho más elaborada que cualquier otra bazofia de su calaña. Por su parte, Daft Punk seguían cerrados al mundo indie cuando su trabajo es claramente para todos los públicos. Miren por dónde, las emisoras comerciales se decidieron a emitir Get Lucky. Resultado: arrasaron con todo. Conclusión: señores sacacuartos, confíen más en trabajos esmerados. Tampoco hace falta que sean sinfonías de Beethoven. A muchos no nos van a vender la moto por más que lo intenten, pero otros que van a seguir sus propuestas a ciegas, les estarán musicalmente más agradecidos aunque no lo sepan. De ser así, quién sabe hasta donde podrían llegar cosas que hemos escuchado este año como Safe and sound, de Capital Cities, o el Sun in the Shade, de los barceloneses Buffetlibre.

ESCENA NACIONAL

España, señoras y señores. Cuando comparas lo más escuchado/vendido en nuestro país con otros es para echarse a temblar. Bastante tenemos ya con que nos recorten todo, con que los artistas que más venden no vendan y con que se llame artistas a…bueno, no digamos nombres. Así están las cosas y, con todo, hay una buena cantera de artistas (éstos sí), adscritos a una diversidad enorme de géneros, que sacan adelante sus trabajos contra viento y marea, y gracias al mimo de alguna emisora benévola (que esperemos, no se acaben cargando también) y de la red, llegan a nosotros, a quienes nos corresponde apoyarlos en la medida de lo posible.


Este 2013 no han decepcionado los ya consagrados Manel, despojándose del folk en Atletes, baixin de l’escenari; ha habido muestras con garra del pop-rock en castellano como las de Mucho en El apocalipsis según Mucho o Second con Montaña rusa, también en inglés como el convincente Dualize, de L.A, debuts tan directos como el de los noventeros Midnite Special en el EP With broken bones, still alive, sintetizadores ochenteros en Apar, de Delorean. Tocamos todos los palos, y los tocamos bien.
De todos los trabajos publicados en España este año, me quedo personalmente con una joya llamada Bye Fear/Hi Love, de Neuman y Ken Stringfellow. Los murcianos ya habían dado muestra de su talento en sus dos álbumes previos, pero esta vez se han desmarcado con un EP de 6 canciones de carácter diferenciado: desde sentidas baladas progresivas hasta el folk acústico pasando por el pop-rock más puro. Todas ellas maravillosas.

SINTETIZADORES CONTRA GUITARRAS

Decía antes que la variedad estilística de la actualidad musical es inabarcable. Pero grosso modo, hay dos tendencias que imperan: el pop electrónico que revive los 80, y las querencias guitarreras y/o psicodélicas del rock clásico de los 60 y 70.


Del primer grupo son muy disfrutables propuestas de habituales como Phoenix, que no han recibido tantos parabienes como merecían por Bankrupt!, o los frontmen de la escena australiana: Cut Copy (Free your mind) y Midnight Juggernauts (Uncanny Valley). Sin embargo, el hecho más destacable del 2013 es la cantidad de estos álbumes que nos han llegado de voces femeninas. Son ellas las que han acaparado casi todo el electropop, baste con citar a Rhye (Woman), Chvrches (The bones of what you believe) o Haim (Days are gone). Entre todas ellas coloco por encima la fabulosa colección de canciones de Ultramarine, de Young Galaxy.
Y no hay que olvidarnos de trabajos más vanguardistas como los de James Blake, cuyo Overgrown ganó nada menos que el Mercury Prize, Nicholas Jaar al mando de Darkside en Phychic, o el ensoñador Paracosm, de Washed Out.

Entre los tradicionales, los hay que optan por hacer un guiño al sintentizador y mezclarlo con lo folk (ahí están Villagers y su irregular {Awayland}, cuyas canciones buenas son rematadamente buenas pero con otras que no acaban de despegar, o John Grant, que ha parido otro prodigio de delicadeza llamado Pale Green Ghosts). Otros optan por deslavazar las estructuras canónicas y dar una visión moderna, como ha vuelto a conseguir Phosphorescent en el magnífico Muchacho, o Junip en su muy logrado álbum homónimo. Pero la gran mayoría está convencida de que si lo añejo era tan bueno, no hace falta cambiarle nada, simplemente explotar lo mucho que le queda por decir. Y salen gemas de pop orquestal como las de Alone aboard the ark, de The Leisure Society, progresivo pinkfloydiano impoluto como el ofrecido por Fanfare, de Jonathan Wilson, delicatessen sesenteras en el dueto Adam Green & Binki Shapiro (y su álbum homónimo), guitarras abrasivas como las de Fuzz (Fuzz), americana auténtica como la del sólido debut de Houndmouth (From the hills below the city), britrock con Miles Kane y su Don’t forget who you are, blues de vinilo como el de Sallie Ford (Untamed Beast), o esencias de cantautor sensible como las de Aaron Thomas (The blues and greens), Ron Sexmith (Forever endeavour) o Laura Marling (Once I was an eagle). El culto a lo antiguo puede alcanzar tales cotas que nos topamos con cosas como el impecable cover de Introspection (Faine Jade, 1968) que han incluido MGMT en su disco homónimo, el hippiesmo all-you-need-is-love de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros (de nuevo, título homónimo) o el estupendo “plagio” a la Velvet Underground de Foxygen (We are the 21st century ambassadors of peace & magic).

LOS CLÁSICOS

Hay dentro de este enorme conglomerado de voces otro tipo de clásicos. Me refiero a aquellos veteranos que, con mayor o menor fortuna, siguen en activo entregando discos a veces muy buenos, y otras olvidables, pero siempre con algún tema aprovechable. Ahí siguen Pearl Jam (Lightning Bolt), Kings of Leon (Mechanichal Bull) o Franz Ferdinand (Right thoughts, right words, right action), rutinarios pero aún con cuerda para rato. Quienes han dado toda una lección de madurez han sido Manic Street Preachers, muy inspirados en Rewind the film, con colaboración del grandísimo Richard Hawley para el tema titular; Yo la Tengo, con su sereno Fade; y sobre todo Eels, que desde su huella inclasificable han facturado un discazo llamado Wonderful, glorious! Este año ha sido muy sonada la vuelta de My Bloody Valentine con m v b, sobrevalorado a juicio de quien esto escribe, y también la del soft rock de Mazzy Star (Seasons of your day). Pero si hay que hablar de regresos tenemos que referirnos a los de dos personas que han escrito en su carrera canciones que valen más que todos los discos aquí nombrados juntos. Paul McCartney ha estrenado New, valiosa prolongación del rico pop-rock que el mismo contribuyó a asentar. Y David Bowie ha roto un silencio de 10 años con The Next Day, un buenísimo álbum.

La palma de todos los clásicos se le llevan, no obstante, unos jovencitos de Sheffield que responden al nombre de Arctic Monkeys. Extrañamente prolíficos para lo que impera hoy en día, van ya por su quinto trabajo (en 7 años), y maduran a pasos agigantados con su rock puro, firme, sin aspavientos. AM, su aportación a la cosecha de 2013, es un diamante en bruto.

LA POLÉMICA DEL AÑO

Todos los años hay uno. Un disco que divide a los expertos y a los oyentes los polariza hasta los extremos fanáticos de la adoración o el odio máximos. Este año, la polémica la han servido los canadienses Arcade Fire. Referentes indiscutibles del rock de la última década, la apabullante calidad de sus tres discos anteriores disparó las expectativas y afiló los cuchillos de cara a la llegada de Reflektor. Ellos mismos se encargaron de avivar el fuego, con una extenuante campaña publicitaria que lanzaba flashes acerca de su cambio de rumbo: de la épica orquestal a la pista de baile y a las percusiones tropicales, con James Murphy (líder de la extinta LCD Soundsystem) en la producción y nada menos que David Bowie haciendo cameos. Y para más inri, todo en forma de álbum doble con canciones en una media de 6 minutos.

Cuando por fin llegó el disco, la cosa no tardó en explotar: que si autoindulgencia, que si se les había ido de las manos, que si era lo mejor que habían hecho, que si se habían suicidado…El caso es que este disco nos ha cogido a todos a contrapié, y muchos no han sabido tratarlo en su justa medida. Si nos atenemos al conjunto, es lo más irregular que han entregado Arcade Fire hasta la fecha, lo menos bueno. Pero es que hablamos de un grupo cuya media de calidad está en lo más alto, y en Reflektor hacen diana en varios temas, de diferente carácter: el tema homónimo, Here comes the night time, Normal person, Awful Sound (Oh Eurydice), Afterlife…un bagaje suficientemente pesado como para considerar que estamos ante otra barbaridad de álbum, por mucho que The suburbs o Funeral sigan siendo las cotas a superar. Arcade Fire están en plena metamorfosis y quién sabe hasta dónde van a ser capaces de llegar.

LOS MEJORES

Si aún no se han cansado de leer o no se han agobiado del todo con tantísima música que escuchar, están de enhorabuena porque, como ha de ser, guardo lo mejor para el final. La palma del 2013 se la llevan ex aequo dos bandas bien distintas que han tocado el cielo por sus respectivos caminos:


Queens of the Stone age, popes del stoner rock desde hace tres lustros, han conseguido el total dominio de su dureza y lo han envuelto en canciones de una precisión melódica aplastante con unos arreglos incontestables. …like Clockwork reúne 10 temas demoníacamente tentadores, con gancho, áridos cuando han de serlo y sensibles cuando corresponde. Ni uno solo de ellos baja el nivel. I sat by the ocean, The Vampyre of time and memory o Smooth sailing son ya clásicos absolutos. Bravo.

Por su parte, Vampire Weekend han abandonado la moda pasajera del afroindie y han decidido centrarse en cosas más serias como el pop barroco de los 60. Lo han entendido tan bien que han tomado de él lo mejor, la limpieza de sus melodías y coros y los ornamentos para acompañarlos, y los han pasado por el filtro de su estilo propio, que no por casualidad los hizo referente hipster, para dar como resultado una joya de álbum. Modern Vampires of the City tiene un perfecto sentido de la secuencia, el modo en que cada canción conduce a la siguiente y se hermana con ella es admirable, el equilibrio de tiempos rápidos (Diane Young, Finger Back, Workship you), medios (Unbelievers, Don’t lie, Everlasting arms) y lentos (Obvious bicycle, Step, Hannah Hunt, Ya hey) es preciso y exacto, el conjunto es una maravilla.

Y esto es todo por mi parte. 2013 no ha sido ni mejor ni peor que otros años, ha sido otro año más, repleto de buena música que hará nuestra vida mejor. Aquí tienen una lista con lo más destacable de esta temporada, junto a mi personal Top 50 de álbumes. El año que viene, más.

TOP 50 (PODIUM CON IMAGENES DEL ALBUM)

1.- Vampire Weekend- Modern Vampires Of the City

2.- Queens of the Stone Age- …like Clockwork


3.- Arctic Monkeys- AM

4.- Eels- Wonderful, glorious
5.- Arcade Fire- Reflektor
6.- Fuck Buttons- Slow Focus
7.- Adam Green & Binki Shapiro- Adam Green & Binki Shapiro
8.- Phosphorescent- Muchacho
9.- Neuman & Ken Stringfellow- Bye fear / Hi love
10.- Young Galaxy- Ultramarine
11.- Sigur Ros- Kveikur
12.- Washed Out- Paracosm
13.- Melt yourself Down- Melt yourself down
14.- John Grant- Pale Green Ghosts
15.- Primal Scream- More Light
16.- Jonathan Wilson- Fanfare
17.- David Bowie- The Next Day
18.- Kanye West- Yeezus
19.- The Leisure Society- Alone aboard the Ark
20.- Houndmouth- From the hills below the City
21.- Junip- Junip
22.- Manic Street Preachers- Rewind the Film
23.- Phoenix- Bankrupt!
24.- Yo la tengo- Fade
25.- Bill Callahan- Dream River
26.- Manel- Atletes, baixin de l’escenari
27.- Villagers- {Awayland}
28.- Miles Kane- Don’t forget who you are
29.- MGMT- MGMT
30.- Darkside- Psychic
31.- Aaron Thomas- The Blues and Greens
32.- Laura Marling- Once I was an eagle
33.- Paul McCartney- New
34.- L.A- Dualize
35 .- Foxygen- We are the 21st century ambassadors of peace & magic
36.- Edward Sharpe & The Magnetic Zeros- Edward Sharpe & The Magnetic Zeros
37.- Fuzz- Fuzz
38.- James Blake- Overgrown
39.- Grizzly Bear- Shields (B Sides)
40.- Franz Ferdinand- Right thoughts, right words, right action
41.- Youth Lagoon- Wondrous Bughouse
42.- Ron Sexsmith- Forever Endeavour
43.- Matthew E. White- Big Inner
44.- Sallie Ford and the Sound Outside- Untamed Beast
45.- Los Campesinos- No Blues
46.- Boogarins- As plantas que curan
47.- Midnight Juggernauts- Uncanny Valley
48.- Cut Copy- Free your mind
49.- Haim- Days are gone
50.- Midnite Special- With broken bones, still alive

SELECCIÓN DE LAS MEJORES CANCIONES DEL AÑO

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8 Comentarios

  • Por eso es tan necesario el adjetivo, Óscar. El que no sea nostálgico adolecerá de gran falta de conocimiento a la vez que se perderá los grandes momentos del pasado, pero el que considere que, por imitarlos en mayor o menor medida, los actuales no tienen la misma validez ni pueden tenerla, se pondrá a sí mismo las orejeras. Menos mal que siempre existirán los inquietos.

  • Es cierto. Pero hay algo más. El rock fue gemido de protesta racial y política una corta temporada, luego resurgió en el punk y en Jamaica, para diluirse definitivamente en los años de triunfo de Queen, por poner un hito. Yo no sé si después de aquello predomina el pop, brillante pop, sin duda…

  • Gracias por el trabajo. Esto de las listas suele ser motivo de controversia. Recuerdo hace años que, tonto de mi, me indignaba si no aparecían mis discos favoritos en las listas de las revistas u otros medios especializados. Con el tiempo he aprendido a tomarlo más como una forma de hacer recapitulación de discos y como vehículo de recomendaciones. Así que, una lista, cuanto más personal e independiente, más la agradezco, porque proviene entonces de un trabajo de mayor generosidad. Permanezcamos siempre a la escucha. Saludos!

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