Nostalgia de Otoño

Ahora que parece que el frío empieza por fin a aterir las pieles y la temperatura tibia del otoño nos empieza ya a abandonar, nuestro suministro musical no tiene por qué descender con los grados Celsius, ni nuestro estado de ánimo debe camuflarse irremediablemente con el gris de las nubes y el picor de los jerséis de lana.

Con esa alegría amarilla, y algo melancólica, del otoño que nos deja y el cosquilleo elevador que genera el sol travieso de mediodía, arrancamos al compás de Electric Guest. En algún momento, la música, como el día, desacelera, y se oscurece un poco, como si se hubiese detenido ligeramente su fluir entre la rutina y las obligaciones, y nos dejamos llevar con pasmosa lentitud por los terrenos automáticos de la consciencia. Todo para volver latiendo con una sonrisa maliciosa y liberadora hacia matices naranjas ligados a la emoción del inicio. Como esos atardeceres que se bailan como si fueran el amanecer de algo. Como si la felicidad fuera cerrar el circulo que hace girar la vida.

Imágenes de la fotógrafa eslovena Nika Jurov, colaboradora de Hypérbole.

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