Allan I. Teger, el cuerpo como escenario

El cuerpo como escenario, como tapiz donde se forjan los sueños y tienen lugar los sucesos que crean nuestra historia. El cuerpo como geografía natural de paisajes que poblamos de caricias y arañazos, con deseos que convertimos en experiencias que siempre vuelven de una u otra manera a conformarlo, a seguir evolucionándolo. Decía Marleu-Ponty que el cuerpo es el vehículo de la existencia del mundo, de la existencia en el mundo y tener un cuerpo es, para una criatura viva estar integrado con su entorno definido, para identificarse con ciertos proyectos y estar siempre comprometido con ellos. El cuerpo como origen y final del tiempo que transcurre, del tiempo que nos queda. También como símbolo de lo que amamos, de lo que nos permitimos, incluso de aquellas cosas que dejamos de lado para no ser.

Decía Allan I. Teger, que el origen de su sugerente portfolio Bodyscapes, no era de índole fotográfica. Era una explicación. Todo surgió mientras intentaba enseñar psicología y buscaba hacer llegar a sus estudiantes el concepto de múltiples realidades. En el mundo hay situaciones que se pueden interpretar de diferentes formas, con distinta perspectiva. Y todas ellas, en ocasiones, pueden ser correctas. Es ahí donde apareció la fotografía, la imagen, como medio minimalista para transmitir su idea. La simbología como punto de partida para ser conscientes de la realidad que nos rodea, como la chispa que hace surgir la liberación y percepción de estímulos.

¿Quién no ha imaginado la libertad a caballo recorriendo con los dedos la espalda curvada de algún amante? ¿Quién no descubrió el rastro de delfines juguetones en la piel erizada de su vientre? ¿Quién no se olvidó de todo ello en el transcurso del ajetreo cotidiano y la pulsión suicida de una sociedad que nos arrebata el tiempo, y nos cuestiona el cuerpo y las emociones?

Quizá sea hora, por fin, de revelarnos contra aquellos que persisten en hacernos creer que el cuerpo es solo un canon que hay que cumplir, y no un ente que disfrutar. Quizá sea preciso cambiar nuestra concepción del cuerpo por otra en la que quede claro que éste es el que gesta, el que construye, el que cultiva la vida para darle sentido a nuestros actos.

O quizá solo sea hora de buscar una historia mas que sentir en alguno de los recovecos de la piel. O de mirar con curiosidad tratando de percibir la realidad de otra manera. O de seguir cultivando el arte.

Me gusta mi cuerpo cuando esta junto a tu
cuerpo. Es algo tan nuevo.

Mejores músculos y más nervios.
me gusta tu cuerpo.   me gusta lo que hace,
me gustan sus modales.  me gusta sentir la espina dorsal
de tu cuerpo y sus huesos, y el estremecimiento
-fuerte- suave y de nuevo, una y otra vez, y
otra vez y otra vez lo voy a
besar, me gusta besar eso y aquellos de ti,
me gusta, acariciar lentamente el
vello de tu piel eléctrica que se encrespa,
y que es lo que siente
la carne al separarse … Y ojos grandes,
migas de amor,

y quizás me guste la excitante sensación

de sentirte debajo tan nueva.

E.E. Cummings, Sonnets-Actualities, VII 

 


Ayúdame
con
los botones.

Mi cuerpo
es el único vestido
que tal vez
pueda llevar.

Siv Cedering, Help me with the buttons

“La idea me vino cuando estaba pensando en la forma y estructura del universo, que se repite en todos los niveles, y de repente tuve la imagen en mi mente de un esquiador bajando un seno. Esto era- el universo repitiendo sus formas- un cuerpo que parece una montaña. La imagen podia ser vista como un paisaje y también como un cuerpo. Supe al instante que tenía toda una serie de imágenes en espera  de ser capturada por mi cámara”

Allan I. Teger 

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