Casa Soane, Lincoln`s Inn Fields, Londres, 1792-1824

 

El propio enunciado temporal de la Casa Soane de 1792 a 1824, ya advierte de una rareza de muchos años. De igual forma que esa extrañeza temporal, tiene su adecuada prolongación espacial, al tratarse de un conjunto de tres viviendas independientes, las números 12, 13 y 14 de Lincoln’s Inn Fields, que ven cómo de la mano de John Soane se reforman, se transforman y se unifican, pasando tras el vaciado verificado, del tipo gótico londinense al ‘Monument court’.

Todo ello en palabras de Rafael Moneo, en su soberbio trabajo sobre el arquitecto ingles ‘Cuatro citas/cuatro notas’, publicado en el otoño de 1981 en la revista catalana Arquitectura Bis’. La pretensión de Moneo, no era otra sino la de ubicar al arquitecto y su obra, en una notable encrucijada histórica del final del siglo XVIII. Momento no sólo de instauración de la Revolución Francesa y del surgimiento de Bonapartismo en lo histórico, sino de la disolución de todo el legado Tardo Barroco y aún Rococó, así como el surgimiento del primer Neoclasicismo, impulsado tanto por la Ilustración como por ciertas lecturas de la Arquitectura Romana.

 

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Piénsese que Soane, entre 1778 y 1780, años coincidentes con la Revolución de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783), permanece en Roma becado por la Corona del Rey Jorge III. Es decir mientras Soane, influido por Williams Chambers, indaga en las razones del pasado romano y su extinción, la dinastía de los Hannover, ve cómo se desgaja la más importante de sus colonias y como comienza un proceso de revisión de las fórmulas monárquicas. Esa estancia romana, estuvo además influida por el conocimiento tardío del arquitecto veneciano Giovanni Battista Piranesi; toda vez que Piranesi muere el mismo año de la llegada de Soane a Roma; pero lo que sí parece cierto es el conocimiento e influencia que tuvo su obra sobre el joven Soane.

Dorothy Strud, según cita Alastair Service en su libro de referencia ‘The architects of London’, llega a fijar cuatro etapas en la evolución de la obra de Soane: desde la etapa formativa con George Dance y Henry Holland que llegaría hasta 1790, hasta la etapa final, recorrida por los llamados ‘Grandes edificios‘, producidos desde 1820. ‘Grandes edificios‘ como fuera el Banco de Inglaterra, ampliamente influenciado por Piranesi, al presentar la obra nueva diseñada, como parte ya de una ruina histórica.

 

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Etapas asignadas a una cronología evidente, pero que aportan pocas luces explicativas de las diferentes singladuras estilísticas desbrozadas: desde el Neoclasicismo y el Regence Style’ de sus orígenes, hasta el Neoclasicismo triunfal; para acabar con los primeros apuntes de un temprano Romanticismo. Más sentido tiene la aclaración que realiza Rafael Moneo al afirmar que “La grandeza de Soane está precisamente, en haber aceptado la nueva situación, lo que le lleva a utilizar la historia sí pero sin caer en la trampa de convertirla en nostálgica evocación“.

Por ello resulta creíble que el autor señale que “la versión del romano que los arquitectos ingleses habían llegado a acuñar y a convertir en canónica a fines del siglo XVIII, salta por los aires al prender la mecha Soane“. De tal suerte que ese gesto airado, por dinamitero, puede ser leído por Oriol Bohígas como el de “romper el corsé académico de un estilo y alcanzar otra definición arquitectónica, manteniendo no obstante, los prestamos formales establecidos con la tradición“. Y aquí es donde brilla con luz propia el legado del referido Piranesi, por la diversidad de registros anotados. Desde la indagación de la ‘Antigüedad romana’, donde el invento piranesiano viaja tanto al tiempo histórico como al culto de las ruinas supervivientes; desde las ensoñaciones de ‘Le Carceri d`Invenzione’, a una rara pasión arqueológica por Egipto.

 

 

Más particularmente y a propósito de la Casa de Lincoln`s Inn Fields, dice Bohígas que dicha actuación, recoge fundamentalmente dos temas precisos. En primer lugar, el de la tradición doméstica británica, que contraponía el principio de la descompuesta ‘yuxtaposición‘ frente al principio de la ‘regularity‘; en donde quiere ver “un proceso hacia la autonomía expresiva del objeto“. Y en segundo lugar, el tema relativo a la llamada ‘casa del amateur’, que a veces confundimos con la ‘Casa de Artista‘ o con la ‘Casa del coleccionista’, a la manera de la relatada por Mario Pratz en su trabajo ‘La casa de la vida’. Una Casa Muestrario, que a veces es un caracol que se esconde y otras veces más, es una estrella de mar que se exhibe. Una Casa Muestrario, que unas veces es un Ofertorio y otras un Relicario.

Aunque, obviamente, Soane actuara de un poco de todo eso: Artista, Coleccionista, Escenógrafo, Arquitecto y Memorialista. Y en esa estela de las ‘Casas Relicarios’ el arquitecto catalán agrupa a otros ejemplos notables de Casas Obsesionadas y de Casas Obsesivas. Casas que van desde la Casa de Rusiñol en Sitges, a la Casa Malaparte en Capri; desde el Carmen de Rodríguez Acosta en Granada, al taller de Sorolla en Madrid. Casos todos ellos que muestran tanto “una sensibilidad desordenada y ‘casual’ de un propietario exquisito, como el almacén de unos recuerdos personales o de unas obsesiones figurativas, más que un acto completo de creación arquitectónica y de explicación de un modelo compositivo“.

 

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Y es que, así es, finalmente. La Casa de Lincoln`s Inn Fields, hoy visitable como Museo Soane, era ya anticipadamente eso: un Museo, o tal vez un Cenotafio. Un repertorio de imágenes acumuladas y ordenadas de forma improbable y poco programática, donde la cerámica histórica, enlaza con los relieves griegos, las esculturas romanas con los sarcófagos egipcios y las pinturas románticas con los grabados barrocos, en una tan rara como personal escritura del Tiempo y de la Historia y en una no menos rara continuidad espacio-temporal. Donde el crecimiento por adición de las diferentes unidades formales, tiene la naturaleza orgánica del tejido de la crisálida, que se encapsula y se transforma, al tiempo que teje una memoria de su misma transformación. El crecimiento de las diferente unidades parcelarias de Lincoln`s Inn Fields, se ajusta a esa visión de una metamorfosis, no biológica sino histórica. Donde según Moneo, “se respira un aire extraño, un aire abstracto que explica la soledad de la que habla Summerson, a propósito de Soane“. Una casa que tiene todas esas marcas de la soledad y esas huellas del pasado. Tiene, en fin, el aire abstracto y fúnebre de la Historia.

 

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