Noticias de la India y su Pritzker 2018

Establecen Pevsner, Fleming y Honour en su Diccionario de Arquitectura que el desarrollo de la arquitectura de la India, vista desde occidente, cuenta con cuatro periodos nítidos: la civilización del valle del Indo; la época Budista, Hindú y Jaina; la Indo-islámica y ya desde el siglo XIX, la influencia europea que a ojos occidentales es la más inteligible, aunque pueda estar llena de altibajos.

Viene todo ello a cuenta del otorgamiento del Premio Pritzker 2018 al arquitecto indio Balkrishna Doshi (Pune, 1927), que como en ocasiones anteriores supone un reconocimiento tardío a una tradición constructiva local del segundo país más poblado del planeta, y la proyección internacional de un arquitecto escasamente publicado. Ya sabemos que el reparto de los Premios Pritzker responde a una extraña lógica distributiva, casi siguiendo principios de geo-estrategia como ocurre habitualmente, con el reparto de los Nobel de literatura. Baste enunciar que de los 49 galardones otorgados, sólo dos, contando el actual, han recaído en la zona de mayor peso poblacional del muindo: Bang Shu en 2012 para China y Balkrishna Doshi en 2018, para la India. Frente a ello, contrastan los seis galardones otorgados a Japón.

 

 

La resolución del jurado del Premio ha establecido los méritos de Balkrishna Doshi por haber sido capaz “de interpretar la arquitectura y transformarla en construcciones que respetan la cultura oriental, a la vez que mejoran la calidad de vida en la India”. Y es cierto que los trabajos más visibles de Doshi han ido desde la edilicia simbólica institucional, como el Tagore Memorial Hall (1966), a la resolución de los enormes problemas de vivienda en un país como la India, lleno de problemas demográficos.

 

 

Hay que decir, por demás, que el jurado estuvo formado por Richard Rogers, Sejima Kazuyo, Martha Thorne, y presidido por el australiano Glenn Murcutt, cuyo fallo fue anunciado en Chicago (por el presidente de la Fundación Hyatt, Tom Pritzker. Es decir se ha reconocido en la trayectoria de Doshi la hibridación de esos principios entre las tradiciones locales y las corrientes occidentales, como una síntesis afortunada. Aunque ese reconocimiento podría haber recaído años antes en Charles Correa, otro arquitecto indio de relieve contemporáneo y con formación en los estados Unidos y posterior ejercicio en Bombay. Aunque bien cierto es que la relevancia de Correa y de Doshi, vienen de la mano de las dos grandes aventuras de la arquitectura india del siglo XX que protagonizaron le Corbusier en Chandigarh y Louis Khan en Ahmedabad. Dejando pospuestas las otras enseñanzas occidentales desempeñadas por Edwin Lutyens y Herbert Baker responsables de la construcción de Nueva Delhi. Baste señalar que estos últimos se movían en la órbita de las figuraciones del Imperio Británico, que ampara su prevalencia desde un clasicismo eduardiano, como refleja la casa del Virrey, obra de Lutyens de 1913. Frente a los representantes de la arquitectura del Imperio, finalmente han prevalecido las experiencias modernas producidas ya, desde la independencia y desde la reflexión moderna de le Corbusier y Khan.

 

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Por eso lo afirmado por Doshi de que “Mis obras son una extensión de mi vida, mi filosofía y mis sueños, que me han llevado a tratar de crear una cámara del tesoro para el espíritu arquitectónico”; que, además, aseguró que debe el Pritzker a su gurú, Le Corbusier, con quien trabajó en la década de los 50. “Sus enseñanzas me llevaron a cuestionar mi identidad y me forzaron a descubrir nuevas expresiones contemporáneas adoptadas a nivel regional para desarrollar un hábitat holístico sostenible”. Todo ello reafirma la creencia de Doshi que “la vida [se] celebra cuando el estilo de vida y la arquitectura se funden”. Toda vez que su arquitectura, reconoce el acta del jurado, “explora las relaciones entre las necesidades fundamentales de la vida humana, la conexión con uno mismo y con la cultura, y la comprensión de las tradiciones sociales, dentro del contexto de un lugar y su entorno, y a través de una respuesta al Movimiento Moderno

 

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