La verdadera cuestión de los “bebés a la carta”

He Jiankui

Usted, lector, que ha tenido la bondad de ponerse en la amable disposición de leer estas líneas, debe saber que a partir de hoy, 26 de Noviembre de 2018, ha quedado usted obsoleto. Un laboratorio de genética chino ha anunciado que tiene entre sus manos dos gemelas recién nacidas que han sido modificadas genéticamente para ser inmunes al virus del SIDA, lo que, aunque no se vea a simple vista, significa que desde este momento su nacimiento de usted y el mío propio van a ser declarados errores garrafales. Porque seguro que usted, al igual que yo, está repleto de defectos genómicos que le hacen ser lo que es, y que de no haber sido usted concebido por sus padres tan inaceptablemente pronto, la ciencia hubiera aprendido a subsanar. Así que hoy no sólo es un día histórico, como hay tantos y tan triviales, es también la fecha de una línea divisoria que nos afecta como especie por primera vez tras millones de años. Ya mismo, los bebés humanos no serán engendrados únicamente por la pura naturaleza, sino que pueden ser diseñados de antemano a la carta.

 

 

Es cierto que ya los hombres éramos objeto de una cierta selección artificial semejante a la que aplican los criadores de animales, de tal manera que resultaba casi imposible que los genes de Isabel Preysler, por ejemplo, se combinasen con los de su chófer, pero esto que ha ocurrido hoy es muy distinto. Lo que ha ocurrido concretamente es que los seres humanos hemos pasado a ser planificables, calculables, de la misma manera que cualquier obra de la técnica, sea un edificio o sea un microchip. Y ya sabe usted lo que se hace con un edificio mal construido o con un microchip que no funciona como es debido: que se reemplazan indefectiblemente por otros que cumplan perfectamente con su función. Eso, es, pues, lo que ha ocurrido hoy, realmente. No que un laboratorio chino haya descubierto el modo de prevenir la aparición de una enfermedad en un bebé, lo cual sería muy loable (y aunque sean siempre dudosos los intereses del responsable de este proyecto, que es empresario), sino que un laboratorio chino ha abierto la veda para que en el futuro próximo los seres humanos seamos juzgados por el grado de satisfacción con que cumplamos la función para la cual hemos sido diseñados, planificados y calculados, lo cual, por su parte, y si usted lo piensa bien, es ciertamente escalofriante…

 

 

De ahora en adelante, a los nacidos antes de la edición genómica se les considerara fruto del Azar, o “hijos de Dios”, como decían en la películaGattaca. Existe poca diferencia entre el Azar o Dios en este caso, puesto que ambos eran unos soberanos chapuceros. Nos fabricaban de cualquier manera, sin consideración por nada, o eso es al menos lo que nos van a repetir machaconamente el día en que la práctica eugenésica se comercialice mundialmente aunque publicitada con otro título de mejor reputación. Claro está que la mayoría de los nacimientos en la Tierra seguirán siendo fruto del Azar, y que sólo una minoría rica va a poder permitirse escoger el genotipo y fenotipo de su descendencia (una apartheid de tales dimensiones entre acomodados y desposeídos que hará palidecer la desigualdad económica o la actual brecha digital). La verdadera cuestión bioética no es, por tanto, si la manipulación genética sirve para curar o para mejorar, para el bien o para el mal, sino que ahora echar un ser humano a este mundo va a ser echar un conjunto de pautas que alguien externo y previo a él ha establecido para que tal ser humano lleve a cabo inexorablemente en su existencia. Justamente en los tiempos en que, al menos en Occidente, toda identidad (de género, de nacionalidad, de estamento social, etc.) había sido ya puesta en duda a favor de la pura libertad de elegir quién se quiere ser, aparece esta noticia que pone fin radicalmente con todo eso, en nombre de la ciencia. ¿Quién podrá ya impedir que allí donde estos pioneros chinos se han limitado a eliminar un gen dañino, otros más avanzados, o más avariciosos, o más pérfidos, prefieran alterar otros segmentos de la secuencia genómica humana a fin de que obliguen congénitamente -o sea, desde el embrión- a un bebé a ser una joven promesa del ajedrez, o a desarrollar los rasgos de Brad Pitt? Se acabo la gratuidad de la vida, vamos a ser lo que otros deseen que seamos…

 

Gattaca

Más que Aldous Huxley, fue Martín Heidegger quien anticipo todo esto. En La pregunta por la técnica, escrito en los años cincuenta, Heidegger decía que la técnica consiste en aquella instancia que sustituye el libre curso de la naturaleza por el mandato regulativo de la voluntad. Heidegger no entendía que este fuera un fenómeno positivo o negativo, simplemente era, manifestaba una condición del mundo que no se podía evitar pero tampoco disimular. Lo que ha sucedido hoy en primera plana de los informativos ya se sabía que era viable, inminente e incluso inevitable; lo nuevo es que cierta barrera ha sido traspasada, y ahora a usted y a mí lo que nos toca es no confundir cuál es el verdadero problema…

 

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7 Comentarios

  • Aunque no te guste Harari creo que explica muy bien en “Homo Deus” lo que quizá se produzca en la modificación genética y los dilemas que puede plantear. Como muy bien explicas probablemente ya haya comenzado con este experimento (aunque imagino que hay mucho más que no sabemos) y sea un momento histórico. Es muy probable que primero se utilice para eliminar o prevenir enfermedades pero inevitablemente se producirá un deslizamiento hacia la mejora de los individuos. Si es posible es difícil que unos padres no se planteen que sus hijos sean más inteligentes, más guapos, sin ciertas enfermedades, sin tendencia a engordar o con la posibilidad de envejecer más lentamente o directamente alargar la vida. En realidad es lo que intentan hacer la mayoría de los padres ahora, con lo que hay, y si pueden permitírselo: busca la mejor casa en la sierra , el mejor colegio, los mejores médicos, la mejor protección, etc, siempre según sus gustos, naturalmente. Y desde luego eso abre múltiples dilemas de todo tipo y también todo tipo de contradicciones y trampas argumentativas.

    Mucha gente parece que achaca todo el mal a la ciencia que parece ir contra la naturaleza y unida a las empresas, al negocio y a la desigualdad social. Pero a mí lo que me resulta realmente inquietante es que esto haya ocurrido por primera vez en un país totalitario de ideología comunista que ha adoptado el capitalismo más feroz sin demasiadas cortapisas y que parece juntar en sí mismo lo peor de los dos sistemas. Y que, por muchas razones, puede ser, dentro de muy poco, la próxima primera potencia mundial. El pais de Mao, del “gran salto adelante”, de la “revolución cultural”, del control total del estado sobre los individuos (han instalado ya cámaras en las calles para puntuar a sus ciudadanos: “Black Mirror” puro) y donde, hasta hace muy poco, la reproducción estaba controlada por él, dentro de un intento de ingeniería social legitimado por su ideología. Y donde, desde luego, no ha desaparecido la desigualdad social ni parece que los derechos de los individuos estén más protegidos. Por tanto no es exactamente la ciencia y el método cientifico lo único inquietante sino que parece demostrado que la ciencia avanzada no precisa sociedades abiertas para su desarrollo, donde serían posibles controles sociales democráticos y relativamente efectivos. Esto, por otro lado, ya lo sabíamos al menos desde la Segunda Guerra Mundial. Pero creo que conviene recordarlo.

    Los cambios genéticos en los embriones es una posibilidad técnica que tiene riesgos, muchos riesgos, pero que también podría utilizarse mejor o peor, como siempre ha ocurrido en la historia con cualquier avance tecnológico . Estamos muy acostumbrados a deslizarnos al lado más distopico del asunto, para el que hay amplia literatura, pero podría haber posibilidades más razonables. Porque ¿Que tendría de malo eliminar la posibilidad de padecer ciertas enfermedades o potenciar algunas facultades humanas si eso fuera posible?. Porque además el desarrollo de esas potencialidades y su utilización dependería de la interacción con la cultura, con el entorno social donde vivieran esos individuos, con las ideas que los movieran. La pelota de nuevo en el tejado de lo que podemos hacer con nuestro posiblemente limitado libre albedrío.

    Además no todo son los genes (aunque para algunas cosas sí) y no todo es cultura sino la interacción de ambos de una manera muy compleja (y todavía muy desconocida) en la que también interviene el individuo actual, que podría tener más posibilidades para su autonomía, por ejemplo si tuviera más inteligencia o unas emociones que no lo llevaran a una ansiedad o una melancolía desaforada o a la esquizofrenia o a la demencia, por ejemplo. ¿Seguro que hay que pagar siempre el precio del azar natural? Creo que eso es muy fácil decirlo cuando no se está afectado por un déficit importante o por una enfermedad maligna que se manifieste en la juventud.

    Y no solo enfermedades. ¿Y si pudieran potenciarse facultades que llevarán a la posibilidad de una mayor autonomía y comunicación entre los individuos, a una percepción más equilibrada o una menor impulsividad peligrosa. En cualquier caso solo sería una posibilidad que dependería también del contexto social del individuo y que no necesariamente los haría menos libres o determinados de lo que cualquiera de nosotros somos ahora. No todos lo que tienen un CI alto llegan a sacarle partido o les supone ventajas. Siempre hay muchos más factores. Y sobre que sólo sería cosa de privilegiados depende de la estructura de las sociedades. ¿Quien iba a pensar que por ejemplo en este país cualquiera podría tener acceso a un trasplante de corazón o un prótesis de cadera?.

    He leído por encima el texto de Heidegger y lo volveré a leer porque es demasiado oscuro para mí y debo reconocer que tengo prejuicios, ya lo sabes. Pero lo peor ha ocurrido ya si exceptuamos la desaparición de la especie por una guerra nuclear. En la humanidad ha existido la esclavitud, la tortura, la guerra más sangrienta, el holocausto, el hambre, etc. Y solo el avance científico junto con filosofías inteligentes que tengan en cuenta y la condición humana, la perspectiva histórica los derechos humanos pueden conseguir que, poco a poco, el mundo vaya mejorando o se produzca una catástrofe ecológica. Más que de los avances científicos el bienestar siempre dependerá de los sistemas de creencias y pensamiento que sustenten las sociedades. Y hay que reconocer que en eso no se ha avanzado demasiado: el ejemplo del siglo XX ha sido desolador y el XXI las mismas ideologías vuelven transmutadas y quizá potenciadas por los avances tecnológicos en dirigentes politicos que dan mucho miedo.

    Yo creo que el debate sobre el Transhumanismo está inevitablemente abierto y será también un reto filosófico interdisciplinar que no se podrá eludir y que requerirá de las mejores cabezas si no queremos terminar en “Blade Runner”. Pero exije pensar de forma lúcida utilizando, entre otras cosas, lo mejor posible, el método científico, la mejor forma de hablar de los límites de los hechos y de argumentar en base a ellos.

    Un gran reto sin duda sobre el que no estoy seguro de ser optimista

    https://es.wikipedia.org/wiki/Transhumanismo

    https://elpais.com/elpais/2018/09/12/opinion/1536752872_112358.html

  • Recuerdo un libro de ciencia-ficción de Clifford Simak, “Estación de transito”, en que el autor deja caer una idea ingeniosa. Ya que habitar otros planetas se nos haría tan difícil precisamente por no tienen las condiciones mínimas para la supervivencia de nuestros cuerpos, basta con pensar un futuro en que la solución pase precisamente por desarrollar la tecnología que cambie nuestros cuerpos y los haga adaptativos a entornos distintos. Si la montaña no puede albergar y dar cobijo a Mahoma, que Mahoma deje de ser Mahoma al abrigo de la montaña. Pues bien, esa idea vieja de Simak ya es posible, se ha puesto la semilla para que lo sea, aunque tarde siglos en ser un hecho o lo más parecido a un hecho que la ciencia-ficción pueda alcanzar…

    Como siempre (digo esto con alegría, no con cansancio, ya que parece que este sitio está hecho para servir de tertulia nuestra), me parece que intentas equilibrar la ferocidad de mi estilo de expresión, bronco y tosco -fruto de la prisa con que escribo, o de mi tontería irremediable- con ponderaciones muy razonables y equilibradas, pero que en el fondo no nos distancian tanto. Yo no escribí -ni Heidegger en su momento- que la ciencia vaya a ser responsable de nada, ¡viva la ciencia!, lo que dije es que lo que vaya a ocurrir se ejecutará “en nombre de la ciencia”. Esos sistemas de creencias a los que te refieres serán precisamente el problema (digo el problema, no el enemigo). Porque hay que ser sumamente concretos, ya que circula el mito de la entorpecedora abstracción de la filosofía: va a haber, sin duda, toda una industria del mejoramiento humano, incluso animal y vegetal -esta ya existe, y no puede ser más polémica. Lo concreto: ¿quién va a poner el criterio de esas modificaciones y en base a qué? Ese quien serán empresas, gobiernos, padres, todos menos el embrión modificado, que no podrá opinar, que nacerá con las reglas que su entorno ha inscrito en su cuerpo como las optimas para su vida ¡En su propio cuerpo! ¿No te pone los pelos de punta? A la transmisión de las reglas de un entorno sobre una futura vida se aplicaban hasta hoy los educadores, la televisión, la casta religiosa, etc., pero por mucho que se esforzasen su aculturamiento no podía pasar de una forma específica de persuasión, violenta o no, pero persuasión. De ahora en adelante, naceras con ello, todavía más: serás ello, serás una encarnación de esas reglas, te guste o no, se acabo la persuasión. Es un salto acojonante, y puesto que el embrión no puede opinar, puesto que el sello que le imprimirán para toda su vida no será un argumento que pueda cuestionar o refutar, todo el proceso resultara bastante antidemocrático, totalmente antiprogresista y terriblemente delicado, más delicado que nada que haya ocurrido antes en la historia humana. En otras palabras: claro que aquel que ponga el criterio de las alteraciones lo va a hacer en nombre de la sabiduría y la moral, ¿qué cojones va a decir si no? ¿qué han dicho todos los tiranos, sacerdotes, padres, etc., a lo largo de los siglos? Pero mientras que el código fuente de nuestro cuerpo va a estar abierto por primera vez y expuesto al capricho de cualquiera, parece que el criterio para entrometerse en él no va a estar abierto en absoluto al debate de la gente, o por lo menos, y sobre todo, al curioso parecer del embrión así implicado. Esto está muy lejos de ponerse un corazón nuevo o una prótesis de la cadera, la prótesis no es técnica en el sentido de Heidegger. Lo que llamas el azar natural (ya escribí que se va a empezar a decir eso, aunque en realidad ese presunto azar ha sido tan sabio como para hacer corazones y caderas, e instituciones de justicia y lenguas variadas, por ejemplo) va a ser objeto de melancolía en el futuro, porque, por paradoja, parecerá más libre que la libertad de intervenir que se nos ofrece ahora. Ya que esta última libertad, la de “produzca un hijo de cuatro brazos si lo desea” se va a ajustar siempre a la libertad de otro, nunca del interesado, y conforme al sistema de creencias al que te referías, que va a funcionar ahora no como cultura, sino como fábrica -lo que decían en Matrix: “los humanos ya no nacen: se los cultiva…”

    Y, por cierto, es verdad que nuestro sistema de creencias actual abole la tortura, rechaza la esclavitud y defiende los derechos humanos, pero por otra parte incentiva la mercantilización universal, o lo que Marx llamaba el tiempo de la venalidad universal del capitalismo. No estamos ni mucho menos preparados todavía, en mi opinión, para la compraventa global y la oferta generalizada de variantes del ser humano -variantes que terminarán por impugnar en muy poco tiempo el prototipo, habida cuenta de que ya está prácticamente impugnado. Quizá para el remoto futuro, cuando reine la armonía galáctica que soñaba simak…

    He vuelto a escribir deprisa, pido perdón. Gracias por tu comentario.

  • …La actualidad se atropella a sí misma ;-))
    Creo que lo que comenta el artículo es el principio de una raza nueva. Si el proceso se hace bien o mal, si es bueno o malo, rápìdo o lento, dependerá de los puntos de vista a lo largo del desarrollo de lo que hoy empieza.
    No es una evolución, es un salto. Como del neanderthal al homo sapiens

    Si una gripe o una de las enormidades cotidianas no se anticipa, claro.

    Buen artículo y respuestas!

  • “Que se mueran los feos!” -este profético título de Boris Vian se va a hacer clamor, a todos los niveles, en cosa de no más de veinte años…

    Gracias.

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