Destellos

Recomendaciones

Frente al abismo

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Miro a estribor. Millones y millones de litros de aguas negras que se pierden en un horizonte brumoso e infinito. Contemplo la inmensidad en la que tantos hombres han creído ver a Dios. Pero, lejos de ser el dios amable, íntimo y personal que pregona el Cristianismo, yo no veo rastro de sentimiento humano. Sólo contemplo una grandiosidad informe y desalmada, un universo exorbitante y hostil que me recuerda mi pequeñez, mi insignificante finitud.

Urtain, derrota en el combate de la vida

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España miraba al cielo aquel mes de julio de 1992. Concretamente, al cielo de Barcelona, por el que volaba la flecha lanzada por Antonio Rebollo desde el centro del estadio olímpico, camino del pebetero que anunciaba el inicio de los que fueron llamados los mejores Juegos Olímpicos de la historia moderna. Aquello sucedió en la noche del 25 de julio. Cuatro días antes, el protagonista fue el azul de Madrid. El 21 de julio de 1992, un cuerpo volaba cielo abajo el madrileño verano en el barrio del Pilar.

Manolo Preciado, demasiado corazón

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Incluso en ese paraíso artificial que es el mundo del fútbol, nada te golpea tan fuerte como la vida. Lo sabía muy bien Manolo Preciado, que escondía bajo una mirada abierta de par en par la tristeza de tres pérdidas consecutivas, las tres prácticamente irreparables. El destino fue deshojando a Manolo Preciado con una crueldad que abruma, arrancándole, primero, el pétalo de su mujer con la garra siempre zafia del cáncer. Después, estiró de la flor el nombre de su hijo Raúl, al que se llevó un accidente de moto. Preciado siguió en pie. “La vida me ha golpeado fuerte. Cuando murieron mi mujer y mi hijo podría haberme pegado un tiro, o mirar al cielo y crecer. Decidí lo segundo”, decía.

Decadencia y melancolía

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La grandeza de una historia de amor estriba en la facilidad con la que ocurren cosas maravillosas. Por eso molesta tanto el tono grandilocuente en la narración de un romance, que no necesita énfasis alguno. El narrador tiene que hacernos creer en la naturalidad de la historia como los amantes creen, de hecho, en lo necesario de su amor. Éste es el fatum en un cuento romántico: si el amor entre los protagonistas no parece inevitable, el fatum no tiene potencia; en consecuencia, no nos creemos la historia y el relato se queda en hipócrita o cursi.

“C’était un rendez vous”, penetrando en el corazón de París a 200 kilómetros por hora

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“A las cinco de la mañana, París nos pertenece”. Ésa es la sensación que tenía el cineasta Claude Lelouch (París, 1937), sentado al volante de su Mercedes SLE 6.9, segundos antes de encender el contacto. Acababa de acoplar una cámara de 35 mm en el parachoques del vehículo y estaba listo para rodar, en una sola toma, “C’était un rendez vous” -“Era una cita”-, un cortometraje trepidante de 8 minutos que recoge su carrera para llegar puntual a una cita con su mujer. Desde los arrabales de París hasta su mismo corazón, la basílica de Sacré Coeur, a casi 200 kilómetros por hora.

La central de noticias dentro de la navaja suiza

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¿Existe un módulo maestro? ¿Existe un área del cerebro en la que toda la información se integre para darnos una representación mental consciente, coherente e integrada de lo percibido, sentido o pensado? Según Jerry Fodor, uno de los máximos impulsores de la teoría modular, debería existir. Sin embargo, la evidencia empírica nos dice lo contrario. Por mucho que se ha buscado, parece que no hay un “módulo del yo”, una región que gestione y controle todas las demás.

Indiscreciones europeas

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Hace ya casi dos años desde que visité Suiza por primera y última vez. Fui un fin de semana de abril, justo al día siguiente de que el volcán Eyjafjallajökull entrara en erupción, con tan buen tino que la nube de ceniza no me impidió partir el viernes y no me permitió volver hasta el miércoles. Así que sí, estuve cinco días en Winterthur, perteneciente a uno de los cantones germanófonos. ¿O debería decir germanógrafos? Aunque el lenguaje escrito es sin duda alemán, no se puede decir lo mismo del lenguaje hablado, una variedad rústica de erres hiperruladas y consonantes guturales por la que un estudiante de alemán se siente traicionado. ¿No hablaban alemán en Suiza? No.

Pompas de vida y tiempo

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Siempre pensé que la vida se asemeja a una pompa de jabón. Bella e hipnótica desde el comienzo, llena de energía y bravura mientras aumenta de tamaño. Siempre espontánea y confiada. Pero, llega un punto, cuando se despega de su agarre, en que empieza a sentir que la cálida brisa del mediodía ya no tuesta su piel como antes. Descubre que todo es efímero, frágil, supeditado a un par de decisiones y a un azar, siempre, un tanto juguetón.

La vida sin revelar de una fotógrafa desconocida, Vivian Maier

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Recrear respuestas y situaciones es una de las pocas cosas que se pueden hacer para resolver dudas acerca de Vivian Maier, una fotógrafa norteamericana de la que sólo se conocen algunos datos sueltos que nos ofrecen una imagen a carboncillo de su vida. Esos trazos biográficos nos perfilan la historia de una niña francesa que llegó a Nueva York en 1926, con su familia judía, sin recursos y que dedicó toda su vida a cuidar niños. Desde ahí, el resto de su existencia es un misterio, sólo iluminado de forma fugaz cada vez que observamos una de sus fotografías, que la sitúan en un espacio y momento concretos. Justo cuando decidía que era necesario disparar su cámara para atrapar momentos de vida que pasaban ante sus ojos y que no podía dejar escapar.