Fotografía

De compras

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Hay lugares cotidianos diseñados para no interrumpir la marcha de nuestros tránsitos obligatorios. El supermercado es uno de ellos, con su funcional arquitectura de pasillos y estanterías metálicas. Cuando entramos en nuestro supermercado habitual actuamos mecánicamente, siguiendo el mismo itinerario, sabiendo lo que queremos e intentando obtenerlo rápidamente para continuar con nuestra rutina. Cuando entramos en uno que no conocemos, la única preocupación que añadimos es la de localizar los productos buscados lo antes posible. Nadie de los que arrastran cestas y empujan carros entre la mercancía parece concentrado en otro fin que no sea el de comprar y salir de allí.

The modern life

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París, 8.30 AM. Un hombre con una maleta en la mano y yo nos miramos sobre el andén. El tercer RER A se detiene bruscamente delante de nosotros y un aluvión de gente nerviosa lucha por encontrar su camino hacia el borde de la plataforma. Un hombre con chaleco fluorescente da un paso y nos empuja hacia atrás. Parece un guardia de seguridad y nos impide entrar a ese tren.

¡Qué gran batalla! (What a battle that was!)

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Whoosh! El sonido de la almohada golpeando directamente tu cara. La sensación no es tan placentera como uno imagina; si pensamos que es un impacto de suave algodón relleno de plumas, la realidad es que ¡¡duele!! Y bang!! Otro golpe en la espalda. Esto es lo que ocurre cuando te encuentras en el medio de una salvaje batalla de almohadas con decenas de personas, ¡¡y ni siquiera las conoces!!