Destellos

Recomendaciones

Los caballeros las prefieren muertas: 'Vértigo', de Hitchcock

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Aquellos que el orondo Alfred llamaba «mis amigos los lógicos» quedarían contentos con los giros que la trama de Vértigo (1958) proponía. Suponía un alivio pensar que Madeleine (bueno, realmente Judy) no estaba poseída por fantasma alguno. Sin embargo, esta obra totémica incontestable (sin peros posibles) del séptimo arte no deja de ser en cierto sentido una historia de fantasmas. Y por añadidura, la cinta más romántica, en la primigenia acepción del término, con la que servidor haya topado. Aprovecho para avisar que en esta entrada prescindiré sin escrúpulo de cualquier ahorro de spoilers. Así que el que no haya visto la película, que vaya espabilando.

La mirada de Haneke…(o la mirada en Haneke)

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Lo mismo nos da, pues ambas nos valen. Los que estén familiarizados con esa manía/obcecación del director austriaco por mostrar los (por otra parte abundantes) “tramos duros” de sus filmes mediante la radical sobriedad en la puesta en escena sabrán de lo que hablo. La visualización de momentos tan agresivos como la muerte del niño y la posterior reacción de sus padres en Funny games (1997 y 2007), la mutilación genital o el deprimente acto sexual en La pianista (La pianiste, 2001), la escena de acoso en un vagón del suburbano al personaje de Juliette Binoche en Código desconocido (Code inconnu, 2000) o los castigos corporales infligidos a los niños de La cinta blanca (Das weisse Band, 2009), todo ello se podría circunscribir en buena medida a lo que se ha dado a llamar la «concepción baziniana de la puesta en escena», esto es, la fidelidad absoluta al curso de la acción narrada, lo que supone que dicho curso no se puede adulterar de ningún modo (cambiando de plano, por ejemplo) si no se quiere traicionar la realidad de lo mostrado.

Un alegato

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Hace ya años que descubrí el canibalismo. De pequeña rechazaba los alimentos que mi madre me ofrecía porque en ninguno de ellos hallaba ese sabor particular que, sin conocerlo aún, es el único de mi agrado. Una textura tierna, casi viscosa, con un regusto ácido que no todos aprecian pero por el cual yo enloquezco.

¿Cómo es el folk de 2012? Father John Misty responde con 'Fear fun'

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'Fear Fun' es un disco que, de haberse publicado en 1972, hoy celebraríamos como atemporal e imprescindible. Que se publique cuarenta años después no le resta un ápice de mérito, al contrario, pone de manifiesto la hábil madurez de Father John Misty para recoger herencias y reformularlas, creando su propia parcela de América clásica en forma de álbum equilibrado, lleno de melodías seductoras, coros absorbentes y una instrumentación cuya riquísima variedad se encuentra muy sabiamente distribuida.

Indiscreciones europeas

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Hace ya casi dos años desde que visité Suiza por primera y última vez. Fui un fin de semana de abril, justo al día siguiente de que el volcán Eyjafjallajökull entrara en erupción, con tan buen tino que la nube de ceniza no me impidió partir el viernes y no me permitió volver hasta el miércoles. Así que sí, estuve cinco días en Winterthur, perteneciente a uno de los cantones germanófonos. ¿O debería decir germanógrafos? Aunque el lenguaje escrito es sin duda alemán, no se puede decir lo mismo del lenguaje hablado, una variedad rústica de erres hiperruladas y consonantes guturales por la que un estudiante de alemán se siente traicionado. ¿No hablaban alemán en Suiza? No.