Una odisea muy Nolan

1. Nolan hace lo que le da la gana con la Odisea original y esto es fantástico. Si cada vez que se hiciera una película sobre un clásico se pidiera fidelidad absoluta al original, haríamos documentales, no películas. No obstante, a los amantes de Homero nos duele un poquito cuando se rompe con el clásico sin hacer algo bueno. Nos gusta que, ya que te vas a saltar o vas a cambiar tal o cual parte de tal o cual escena, lo hagas por un fin superior. Ya que mancillas al maestro, hazlo bien ¿Lo hace bien Nolan? Eso ya para gustos. Sospecho que a los que ya les gusta el cine Nolan, les va a gustar la Odisea, porque esta Odisea es muy Nolan. Y sospecho que a los que no, les va a dejar un poquito fríos.

2. Como era de esperar, la puesta en escena y la fotografía de Hoyte van Hoytema es maravillosa. Curioso lo de grabar en IMAX de 70 mm, con toda la problemática de mover esas cámaras mastodónticas y con las limitaciones de no poder hacer secuencias de más de tres minutos. Dicho sea de paso que este caprichito de artista genial ha condenado al común de los mortales a ver la película tullida, recortada. Pero lo más interesante no son los planos recortados, sino los cortes en las secuencias: es muy loco, hay cortes continuamente, cada 3 o 4 segundos (usa un ASL, Average Shot Length, rapidísimo, propia de películas de acción. Es una constante de Nolan. En Insomnia es ya salvaje). Un personaje no ha terminado de soltar una frase cuando la cámara ya está enfocando otra cosa. Esto, junto con ir saltando constantemente de un hilo narrativo a otro, hace que la película sea muy dinámica (también ocurre un tanto así en la Odisea de Homero). A pesar de durar casi tres horas no se hace especialmente pesada. No obstante, a veces, me dio la impresión de cierto caos, de cierto desorden de montaje. No lo sé. Voy a fijarme bien en esto cuando la vuelva a visionar.

3. Banda sonora y sonido muy en la línea de las películas de Nolan. Ludwig Göransson utiliza instrumentos de la época homérica como liras y flautas dobles (el famoso aulós), gongs de bronce, sonidos metálicos, nada de orquesta sinfónica tradicional… Lo que vuelve a pasar y a mí, a veces, no me gusta demasiado, es ese abusar de ruidos estruendosos, o de, a veces, poner mucha música en momentos en los que parece que no toca. Lo mismo me pasó en Inception. He visto la Odisea en un pequeño cine en el que las butacas retumbaban ferozmente cada vez que una ola chocaba con el casco del barco… No sé, para mi sensibilidad Nolan se pasa un poco en estos efectos.

    4. La historia central se modifica sustancialmente, no tanto en la forma (el retorno a Ítaca), como en la fondo (las motivaciones de Odiseo). Nolan nos cuenta la historia de un ex-marine que vuelve de la guerra de Troya (¿Irán?), traumatizado tanto por haber roto el pacífico orden mundial (Una «ley de Zeus» que casi ni aparece en la Odisea original) por fines pecuniarios (Odiseo dice que luchan por las «rutas comerciales»… ¿El estrecho de Ormuz?), como por los horrores de la guerra (cortar la cabeza de la estatua de Atenea), como por no haber podido salvar a sus hombres. En la Odisea de Nolan hay un claro alegato pacifista anti-Trump (Al comienzo de la película Odiseo decide no seguir a las embarcaciones de Agamenón porque está cansado de seguirlo siempre. Además, en todas las escenas que aparecen Agamenón siempre exige que Odiseo se arrodille ante él) que, obviamente, no está en la de Homero. Los héroes homéricos no tenían absolutamente nada de pacifistas y Odiseo no tenía trauma alguno por todas las fechorías que hizo. Pero está bien, Nolan trae la Odisea a los problemas de su presente, como no podía ser de otra manera ¿Para que usar un clásico si no es para mirar tu presente a través de él?

    5. Me ha gustado bastante la atmósfera. Muchos han criticado que ese ambiente oscuro, gris, neblinoso, parece situar la película en Irlanda o Escocia, más que en el soleado Mediterráneo. Es cierto, pero creo que Nolan quiere conseguir dar un toque de ensoñación. La Odisea es un cuento, un mito, algo que solo vive en la imaginación, en los sueños. Y creo que Nolan quiere dibujarla como el sueño de Odiseo, y para eso hace falta niebla y bruma. Una Odisea soleada hubiera quedado peor. Y luego están los trozos de madera húmeda, el barro, el mar embravecido, las tormentas… Nolan consigue muy bien que te metas en el barco, que sientas las penurias del viaje. Y, curiosamente, luego también hay mucho fuego. Hay hogueras por todos lados. Ignoro si será a propósito pero parece darse una lucha dialéctica entre opuestos: mar y fuego. El mar es el peligro, el viaje, mientras que el fuego es el símbolo por excelencia del hogar al que luchan por regresar.

    6. Quizá la escena más representativa de la película sea la del cíclope. Es interesante como Nolan transforma a Polifemo en alguien mucho más monstruoso y perturbador. Gusta mucho ese guiño al Saturno devorando a sus hijos de Goya, y esos gritos bestiales ensordecedores. Eso sí, nos faltó el tan célebre «Me llamo nadie» que todos esperábamos. Nolan incluye un flechazo final innecesario de Odiseo a Polifemo, quizá queriendo humanizar un poco al monstruo, pintándolo como alguien que vivía tranquilo y que ha sido ultrajado por bandidos y saqueadores (De nuevo la crítica al colonialismo occidental).

    7. Otro episodio muy celebrado ha sido el de Circe. Está muy lograda la transformación de los soldados en cerdos y Samantha Morton hace muy bien de bruja. Sin embargo, a mí en concreto no me ha terminado de gustar porque, pobre de mí, yo me imaginaba todo de una forma muy diferente. Yo fabulaba con una Circe bella y seductora (no como un bruja de cuento infantil del XIX), que vivía en un palacio (y no en una choza ruinosa), con la que Odiseo tiene un romance, y con la que se queda un año. Pero, insisto, esa sería mi Circe y no la de Nolan.

    8. Me ha gustado especialmente el descenso al Hades. En la obra homérica este capítulo es muy decepcionante. En él solo ve a sus antiguos amigos de batalla muertos, a su madre y a Tiresias, y llora mucho. Nolan cambia la escena y la hace mucho más tétrica, más lúgubre y profunda. Curioso que aquí la figura central sea Sinón, un personaje que ni siquiera aparece en la Odisea de Homero sino en la Eneida de Virgilio.

    9. Creo que Nolan desaprovecha un tanto el episodio del canto de las sirenas. Está bien rodado y el monólogo de Odiseo no está mal, pero todo se despacha en unos pocos minutos ¡Y las sirenas casi ni se ven! Creo que un episodio tan célebre debería haber tenido más peso en la cint

    10. Echo mucho de menos no haber visto a los compañeros de guerra de Troya: Aquiles, los ayantes, Diomedes… Incluso algún troyano: Príamo, París, Andrómaca… Además, una cosa que me ha llamado la atención para mal es que Euríloco, el lugarteniente de Odiseo, parece tener mucho más mando con la tripulación que el propio Odiseo. Eso me deja al rey de Ítaca como debilucho. En la Odisea de Homero, Euríloco se pinta como tontorrón y cobardica, una especie de Sancho Panza.

    11. Lo de Lupita Nyong’o como Helena ha sido una clara provocación de Nolan. El londinense no es estúpido, y sabe que una película polémica crea debate y vende más ¿Y qué acto más polémico que poner de Helena a alguien diametralmente opuesto al canon occidental de belleza, tan paradigmáticamente representado en la Troya de Petersen por Diane Kruger? Es más, no solo pone a una keniana-mexicana, sino que además la pone con media cara desfigurada por el maltrato de Menelao. Mujer negra, maltratada y esclava de su marido como canon de mujer ideal… ¡Jugada maestra de Nolan! El imbécil de Elon Musk mordió el anzuelo, claro está. Dejad de discutir por la chorrada de si la peli es Woke o no. Os perdéis lo más interesante. 

    12. La mayoría de los personajes están bastante bien en su papel: Penélope, Eumeo, Telémaco, Antinoo (He visto algunas críticas negativas, pero a mí me parece que Pattinson lo hace bastante bien), Menealo, Atenea… También me ha gustado a Charlize Theron como Calipso (siempre me imaginé a Calipso como alguien así). Eso sí, en la obra original no hay nada del loto amnésico. Calipso retiene a la fuerza a Odiseo hasta que Zeus le obliga a soltarlo. 

    13. Eso sí, Nolan no sabe rodar buenas escenas de acción. De nuevo igual que en Inception. Creo que en Hollywood, en general, se pasan con la potencia de las flechas. No puede ser que cada vez que se clave una, suene como si dieran un mazazo a un armario y la víctima salga volando dos metros para atrás. El arco no debería equivaler en belicosidad al revolver de Harry el sucio. E igualmente, el arco debería ser absurdo como arma para golpear, mientras que en la película Odiseo reparte con él que da gusto. El caso es que la pelea final con los pretendientes es bastante irregular. Muy chorra el agujero en el techo del que van cayendo armas. Y si nos fijamos, la inmensa mayoría de las muertes en batalla son cortando cuellos… Desde mi humilde opinión de cinéfilo, a Nolan le falta un buen director de coreografías.

    14 El final, esa fuga romántica de los dos amantes navegando hacia poniente… Es muy pastelosa, muy naif. Vale, al igual que en Interstellar, ya nos hemos enterado que el sentido de todo es el amor. Pero, extrañamente, los dos se largan de Ítaca abandonando allí a su hijo Telémaco, justamente en el momento en el que «los pueblos del mar» amenazan con destruir toda la civilización ¡Qué padres más responsables!

    15. Conclusión: puede gustarte más o menos la forma de hacer las cosas de Nolan, pero la Odisea es cine con mayúsculas, un espectáculo visual muy potente, y ya solo por eso merece ir al cine a verla. Muchos critican que parece un trailer extendido, pero… ¡Es que los trailers molan mucho!

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