Cindy Elizondo Zúñiga
(San José, 1988) Costarricense por origen y por memoria. Dejó su seguro trabajo de bibliotecaria y la rigidez de una vida con estructuras previsibles; dobló las certezas, guardó lo imprescindible en una maleta y se mudó a París por amor y locura —sin saber todavía distinguirlos—. Se reinventó lejos de lo conocido, aprendiendo a habitar el desarraigo como quien aprende un nuevo idioma. Narradora y pintora autodidacta, introspectiva por naturaleza, explora en sus textos la nostalgia, el deseo, la pérdida y la transformación. Silenciosa en voz alta, pero incendiaria en la escritura. Le gustan las mariposas, los gatos y dos o tres personas —las suficientes para no traicionar su irónicamente amada soledad— y para recordar que la vida siempre tiene un filo de luz que atraviesa la ventana.