El chocolate caliente
Me despierto aturdida, desorientada. No reconozco la habitación ni esta cama. No sé dónde estoy ni cuánto tiempo llevo aquí. Poco a poco, el…
(San José, 1988) Costarricense por origen y por memoria. Dejó su seguro trabajo de bibliotecaria y la rigidez de una vida con estructuras previsibles; dobló las certezas, guardó lo imprescindible en una maleta y se mudó a París por amor y locura —sin saber todavía distinguirlos—. Se reinventó lejos de lo conocido, aprendiendo a habitar el desarraigo como quien aprende un nuevo idioma. Narradora y pintora autodidacta, introspectiva por naturaleza, explora en sus textos la nostalgia, el deseo, la pérdida y la transformación. Silenciosa en voz alta, pero incendiaria en la escritura. Le gustan las mariposas, los gatos y dos o tres personas —las suficientes para no traicionar su irónicamente amada soledad— y para recordar que la vida siempre tiene un filo de luz que atraviesa la ventana.
Me despierto aturdida, desorientada. No reconozco la habitación ni esta cama. No sé dónde estoy ni cuánto tiempo llevo aquí. Poco a poco, el…
Esta mañana desperté y todo parecía intacto; por un segundo, todo estaba igual, casi cotidiano, pero el aire se cargó lentamente de silencio. No…
¿Alguna vez usted ha sentido que le pesa el corazón? Como si tuviera una piedra en el pecho que, de vez en cuando, cae…
Siento mi mundo interior como un océano que casi siempre está tranquilo, con la arena tibia acariciando mis pies. No hace calor ni frío;…