Una de los últimos deseos de Napoleón antes de morir fue ser enterrado “en las orillas del Sena, en medio del pueblo francés al que tanto he amado”. Uno de los mejores lugares para observar su ultima morada son los jardines del museo de Rodin, donde la delicadeza de los rosas se mezcla con el hipnótico expresionismo de sus esculturas. Todo ello dominado por la dorada cúpula de los Invalidos. Un lujo imperial al alcance de todos.

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