Carlos Palacio “Pala: salvaguarda del mejor castellano en Latinoamérica

En mi reciente viaje a Colombia tuve la suerte y el privilegio de compartir tiempo y actividad literaria con Carlos Palacio, Pala, que se me descubrió de pronto como una de las más importantes voces latinoamericanas por su poesía magistral –acreedora de los más importantes reconocimientos nacionales e internacionales–, autentica salvaguarda del mejor castellano en la América de habla hispana, y por su asombrosa labor musical, que le ubica como el mejor cantautor de Colombia y uno de los más importantes de toda América latina.

Pala nace en Yarumal (Colombia) en el señalado año del mayo francés –1969–, fecha marcada como un signo inequívoco en la deriva de su carrera creativa, siempre anclada  en ‘romper con una mentalidad conservadora, inquisitorial y ultracatólica’.

Se licenció como médico en la Universidad Bolivariana de Medellín, practicando como tal durante dos años y, posteriormente, aparcó la medicina para formarse en estudios de música en el Instituto Superior de Artes de La Habana (Cuba) y para obtener el título de filólogo hispanista en la Universidad de Antioquía.

Partiendo de su formación humanista, en el año 2001 arranca su carrera musical con el álbum ‘Amnesialand’ –con la participación de Thom Russo, conocido por sus trabajos con artistas como Michael Jackson, Cher o Eric Clapton–, siendo uno de sus temas número uno del año 2004 en la Radio Nacional de Colombia. Su segundo álbum, ‘Colombianito’, editado en 2004, contiene la canción ‘Casa grande’, que se alza con el prestigioso premio Exhimus (en la celebración de los 180 años del Museo Nacional de Colombia).

Durante el año 2007 se traslada a Bogotá y allí produce el disco ‘Palabras’, que le lleva a radicarse en Buenos Aires (Argentina). Con un tema de ese disco, ‘Bogotá’, gana el concurso ‘Música en movimiento’, organizado por TransMilenio y la Alcaldía de Bogotá.

En 2008 aparece su cuarto álbum junto al compositor Andrés Correa y en 2010 el álbum ‘Yo y ya’, que se reconoce como uno de los diez mejores álbumes publicados en Colombia en ese año.

En 2012 graba ‘El origen de las especies’, un álbum doble acústico y en 2013 graba en vivo ‘Pala en un viaje sinfónico’, por lo que se le reconoce con el Premio Nacional de Música del Ministerio de Cultura de Colombia.

En 2014 aparece su séptimo álbum, ‘Maleviaje’, con la colaboración de Jorge Drexler en el delicioso tema ‘La deuda’.

En ‘El siglo del loro’, que aparece en 2020, le acompañan como artistas invitados algunas de las más representativas voces de la canción de autor en castellano, entre quienes se encuentran Pedro Guerra, Marta Gómez, El Kanka, Rozalén, Javier Ruibal, Coque Malla, El David Aguilar y Jorge Drexler…

El Poeta

Crecido en su gran conocimiento de la teoría poética, no en vano ha impartido cursos de métrica clásica, creación poética y de escritura poética aplicada a la canción en Colombia, México, Argentina y España, la poesía de Carlos Palacio es brillante y actual, combativa y magníficamente trabajada. Sus múltiples sonetos son brillantes, una rareza en este tiempo de verso libre y escritura chorro, comprometidos y redondos… Fruto de su estro atinado son los reconocimientos de galardones internacionales tan importantes como el Miguel Hernández, el Antonio Machado, el José de Espronceda o el prestigiosísimo Premio Jaén de Poesía. En Colombia obtiene en 2024 el Premio Nacional de Literatura.

Su obra poética está contenida en los poemarios Pasacintas (2014), Así se besa un cactus (2017), Abajo había nubes (2020), Pasado impredecible (2021), En el abrazo de la sílaba (2021), La vocación del remo (2022), Gramática del asombro (2023) y Taxidermia del instante (2024).

Poemas

Los trillos de la entrega

Hace tiempo, lo acepto,

voy a las despedidas como a los cumpleaños:

curioso ante la inercia de la lágrima y entregado a la pólvora.

Ya pasaron los días en que importaba el signo de los cuerpos

o la constatación de los regresos.

Hoy es, más bien, el tiempo de los tallos

que, seguros del suelo, buscan viento.

Hace días, lo anuncio sin pancartas,

acudo a los sepelios con manzanas

que devoro en andenes solitarios

y de las cuales, lúcido y violento,

conservo las semillas

que luego siembro a espacios razonables

cosa que, cuando el himno de la nube


as convierta en la sombra de noviembre,

crezcan, sanas y dulces, las distancias.

No me beses

Si amanezco en tu cama una mañana

convertido en un cardo inoportuno

y a mis pies se vinagra el desayuno

y no atino a ofrecerte la ventana.

Si una tarde aborrezco nuestras canas

y no lleno tu copa y no hago caso

y no soy tu paraguas de reemplazo

y hago un lunes los fines de semana.

Si no soy el coñac que ahuyenta el frío,

si te alquilo un dolor que no mereces,

si soy más una cruz que un desafío,

no te aburras del mar, como los peces,

no te embarques conmigo hacia el hastío:

vete al próximo altar, y no me beses.

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