Propósitos y apósitos

Dejar de fumar, hacer ejercicio, estudiar un idioma, tocar un instrumento, comer más sano, menos alcohol, perder peso, viajar… en fin, cambiar malos hábitos por buenas costumbres. Pero nada, imposible, los buenos propósitos son propósitos de enmienda, y enmendar siempre es difícil; son buenas intenciones, pero no acciones, y sin acción no hay reacción. Pero tranquila, no pasa nada, por cada propósito incumplido un apósito contra el escozor, al fin y al cabo, esas dos palabras son primas hermanas.

Y es que a los humanos todo lo que sea cuesta arriba, sude, canse o tarde… pues eso, que un día sí, pero de repetir nada, y ese es el truco. Los brutos humanos somos animales de costumbres, eso es lo que mejor hacemos, repetir nuestros propios hábitos, aunque sean malos y nos hagan heridas. Para eso están los apósitos, que alivian el dolor y quitan la culpa.

Fotografía: W.Eugene Smith

Pero yo le voy a enseñar un truco. Consiste en pasar de los propósitos a las motivaciones. Motivación es lo que nos mueve a hacer algo y a repetirlo, y las que funcionan se basan en tres pilares.

El primero es SER, ser algo en la vida, eso que respondemos cuando nos preguntan: ¿tú que eres? Pregúntatelo y si respondes rápido, estupendo, pasa al segundo nivel, y si no búscalo hasta que encuentres lo que realmente eres o quieres ser en la vida.

Fotografía: W.Eugene Smith

El segundo es HACER, lo que hacemos que los demás reconocen y valoran: “fulanita es enfermera, una gran enfermera”. Ser ama de casa, estudiante, ladrón, juez, médico, cura, vagabundo, lo que sea, pero hacerlo bien, que sea reconocible y valorable.

Y el tercero es GANAR, que produzca beneficio para la vida, dinero, fama, posición, tiempo, descanso, salud. Pero, ¡ojo!, ganar no solo significa conseguir, sino desear: “mientras tengas ganas, no tendrás canas”, y cada vez ganarás más y mantendrás viva la motivación.

Fotografía: W.Eugene Smith

Lo dicho: Si eres algo, lo haces bien y ganas cosas, miel sobre hojuelas. Esa sencilla fórmula sí que funciona, y cuanto más funciona menos cuesta.
Ya te digo, si empiezas el año buscando propósitos, mala cosa, si lo empiezas buscando motivaciones, olé, seguro que lo logras.

Esta es mi receta que espero sirva para algo a alguien, que, por otra parte, es mi principal motivación para escribir esta columna. ¡Feliz año!

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