Un año más, la gran cita anual de los libros llega a las calles de algunas de las principales ciudades y localidades de España y América. Este veintitrés de abril, conmemoración del obituario de William Shakespeare y Miguel de Cervantes, la UNESCO celebra el Día Internacional del Libro. Y, a modo de selecta recomendación, os propongo nueve novedades de muy alta calidad.
El libro de los muertos tibetano (Siruela)
Del prolífico catálogo de obras del sello madrileño Siruela destaco esta maravilla de traducción de un clásico. Detrás del polémico y tradicional nombre de Libro de los muertos (en equiparación al nombre que se le dio al del antiguo Egipto en una equiparación, a mi juicio y al de la mayoría de especialistas modernos, que debe matizarse) se esconde una traducción más literal, Bardo Thodol o La liberación por audición durante el estado intermedio.
En efecto, este libro nació para ser escuchado por el moribundo antes de atravesar el velo de la muerte. Destaca sobremanera esta nueva versión del clásico que ofrece Siruela por su excelente calidad. Cuenta con prólogo de uno de los mejores y también mayores especialistas en pensamiento de India, Juan Arnau, que ha realizado unas primeras páginas colmadas de suma inteligencia y precisión conceptual. La edición y traducción del tibetano, cuidada hasta la pulcritud, corre de la cuenta del reconocido erudito en el budismo Ramón N. Prats. El resultado es un libro accesible a todos los públicos sin perder interés ni rigor en este proceso.
Se suma, además, que El libro de los muertos tibetano es una de las pocas obras que todo el mundo debería leer, aunque fuese por curiosidad. Más allá de las creencias religiosas, la obra permite un encuentro con numerosos principios e inquietudes universales que todo ser humano debería plantearse alguna vez en su vida. Así que, sin ser leído necesariamente como un manual, el Bardo Thodol ofrece una grata lectura y una apacible lección de vida y de eternidad.
Arabesco, de Umberto Pasti (Acantilado)

«Creía, esperaba que obedeciendo a mi duende y rememorando la casa de su vida tendría un poco de tranquilidad. Sin embargo, desde que me dio el regalo, no me deja en paz. Me persigue: que cuánto me ha costado esta medida de latón para trigo y que cuánto ese friso de madera decorado con una inscripción cúfica; me canturrea al oído “Si quieres la sorpresita | paraponziponzipò | termina la faenita” con la melodía de I Watussi o hace comentarios sarcásticos cada vez que Soufiane me sirve la habitual ensalada de patatas».
Con un toque onírico y un sentido del humor contenido, a la par que elegante, Arabesco ofrece una deliciosa novela donde realidad y ficción se desdibujan también en el marco de la coherencia de la propia narración. El resultado es una propuesta exquisita, con un equilibrio entre la imaginación del narrador y ese despliegue de sabores, de color, de bazar, de fantasía que reverbera desde los rincones tangerinos. Un ambiente, el marroquí, que conoce bien su autor, el diseñador de jardines milanés Umberto Pasti y que Acantilado ha traído al castellano con traducción de Luis Arias.
Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky (Nórdica Libros y Capitán Swing)

Si tiene hijos o conservan el alma de niño, un intrépido ánimo curioso y una mirada navegante de páginas y oleaje viajero, este es su libro.
Atlas de islas remotas es uno de esos libros que, nada más caer en las manos de uno, te enamoran. Lo hacen, de entrada, por el mimo con el que ha sido editado. Hay críticos de críticos (los humanos somos seres insidiosos; como decía la sabia yogui cachemira Lallesvari, «con ojos de lince, hacerse el ciego; ser de oídos agudos, ser a la vez sordo (…) lo más sabio es hacerse el tonto») que afirman que introducir en una crítica las calidades materiales no viene a cuento. Pero sí que interesa, por supuesto que sí. Al menos, quienes no somos unos petulantes insoportables, pensamos como lectores. Lectores curtidos, especialistas, facultados, sí, pero humanos como los demás a los que nos llaman la atención cosas parecidas. Cuando un libro encuadernado con su tapa dura y tela, su milimétrico juego de tonalidades y la calidad del papel cae en nuestras manos ya está demostrando que la editorial, en este caso, dos, Nórdica y Capitán Swing, están tratando con un mimo destacado a la obra. Sólo queda mantener intacto el deseo por conocer y descubrir si el libro merece la pena.
Vaya si merece cada lectura Altas de islas remotas. Schalansky dirige al lector por cincuenta y cinco islas remotas del mundo. Descubre secretos apasionantes, ofrece una cuidada muestra de flora y fauna, además de un surtido anecdotario con ecos a pioneros de la aviación y expedicionarios que trataron de conseguir, en ocasiones, objetivos imposibles para sus medios técnicos. Como buen atlas que es posee mapas de gran belleza.
Si desean darse un capricho lector o realizar un regalo para quien no quiera dejar de soñar con lugares inexplorados e islas desiertas en las que alejarse de los dramas del libro, esta es su lectura.
Sanshiro, de Natsume Soseki (Impedimenta)

El lector curtido no se sorprenderá de esta recomendación que podría tildarse de «conservadora» al tratarse de un libro de Natsume Soseki. Soseki fue uno de los grandes novelistas japoneses, famoso por sus haikus y sus catorce novelas, de entre las cuales ha destacado una a nivel internacional, Soy un gato.
Sanshiro traslada al lector al Japón de principios del siglo XX, un país en carrera acelerada hacia una occidentalización que contrastaba con el peso de las hegemónicas tradiciones. Con una belleza descriptiva pausada, centrada en el detalle relevante y en los diálogos, la novela se apoya en Sanshiro Ogawa, un joven de provincias que llega a Tokio para estudiar en una universidad que todavía está en disputa entre oriente y occidente. Aquella capital efervescente ofrece un abanico de posibilidades, unas luminosas, unas más oscuras, al joven estudiante: fiestas sin final, una vida bohemia importada, profesores e intelectuales excéntricos y, sí, el amor o, al menos, el amor pacato de los primeros compases de la vida, más en aquella época.
Soseki consigue exponer en una obra sin moraleja explícita (en otras palabras, es pura narrativa), sin buscar situar al lector más allá de construir una historia con ecos de la realidad del Japón de aquellos años. Sanshiro representa las contracciones que aún vive el país nipón entre sus tradiciones y principios y un modo de vida importado del otro lado del Pacífico que contrastaba con su propia identidad.
En otras palabras, los lectores que escojan Sanshiro disfrutarán de una novela deliciosa, repleta de destellos de genialidad, donde la vida, sus desafíos y el deseo en una época de profundo cambio e inestabilidad política, social e identitaria se abren paso, a pesar de las asperezas de las circunstancias.
Historia de las sensibilidades, de Alain Corbin y Hervé Mazurel (Acantilado)

Escrito a cuatro manos entre el investigador y profesor de la Sorbona, Alain Corbin, y el músico y ensayista, Hervé Mazurel, Historia de las sensibilidades ofrece un interesante muestrario de seis breves ensayos donde se expone una capa, a menudo escondida, de la historia humana: la de la sensibilidad entendida como la intrahistoria de los afectos humanos. La selección abarca desde Roma hasta nuestros días, pasando por momentos complicados para nuestra civilización, como las guerras mundiales. Un libro que descubrirá una nueva perspectiva, y su peso histórico, en los lectores más curiosos.
Ocho osos, de Gloria Dickie (Errata Naturae)

De la mano de la periodista ambiental canadiense Gloria Dickie (siendo finalista por su trabajo y trayectoria del prestigioso Premio Livingston), Ocho osos presenta un seguimiento a ocho especies de osos que se encuentran en peligro de extinción.
No es un simple ensayo naturalista. A través de una prosa elocuente, Dickie presenta una narración basada en hechos reales y en el trazado de la investigación científica sobre poblaciones, hábitos y extensión de distintos tipos de osos alrededor del mundo. Este ensayo, publicado con la pulcritud y el mimo propios de Errata Naturae (siempre aportando una valiosa mirada crítica sobre la relación entre ser humano y medio natural), es capaz de cautivar desde la serenidad de una conversación amigable que se encuentra en la intersección entre un dietario de viajes, la divulgación y el trabajo investigador. No se pierdan esta joya.
Sinceramente, Margaret Atwood (Salamandra)

Posee una potente carga de humor, de sordidez, pero también de requiebro hacia detalles recónditos de la condición humana. Sinceramente es el poemario más reciente de la célebre escritora canadiense Margaret Atwood. En esta obra, la mujer, una mujer a medio camino entre el símbolo y la real, imaginada, poderosa, frágil, desdibujada, otrora empoderada, aparece como uno de sus personajes centrales. Pero también lo hace el sexo, muy presente, los extraterrestres en una relación muy divertida con el séptimo arte, drones o ancianas que recogen moras y se les caen.
Así de prolífica, en busca de una transmodernidad en creación, es Sinceramente, que toma el título de una de las piezas. El poemario alterna enfoques dentro del estilo lírico propio de Atwood (muy narrativo que simbólico, más explícito y elocuente que sibilino y detenido) en una serie de poemas que destacan por un carácter muy discursivo. Como muestra, ofrezco un fragmento: «Mierda de araña/ lo que queda del seducido:/ ¿por qué es blanca?/ Porque mi corazón es puro/ aunque tengo intenciones ocultas,/ sobre todo bajo la estantería:/ un buen lugar para mis bolsillos de seda,/ mis hilos y filamentos,/ mis telares, mis preciosas cunas».
María desconocida, de James D. Tabor (Kairós)

Con María desconocida, James D. Tabor, profesor emérito de Estudios Religiosos en la Universidad de Carolina del Norte (EEUU), recorre pasos atrás en los textos disponibles en busca de la María o Miriam, madre de Jesús de Nazaret, como persona que habitó en un momento dado de nuestra historia. Este ensayo recorre un camino sinuoso y sensible en busca de delimitar el trazado entre la María icónica y la posible María real. Una biografía que, según el investigador norteamericano, fue adueñada y continúa repleta de misterio en los múltiples testimonios rastreables.
Un ensayo ambicioso que sigue en la línea editorial del mejor Kairós: ediciones obras clásicas de India del más elevado nivel y ensayos que persiguen aportar verdad más que generar discusión.
Atman, de Juan Arnau (Atalanta)

Los lectores habituales de mis recomendaciones ya saben que en las dos listas al año que realizo, una para el Día del Libro y otra al comienzo de cada nuevo año no existe prelación: ningún libro, por ser recomendado antes que otro, lo considero mejor o peor.
El hecho de que haya reservado Atman, el ensayo más reciente del erudito y filósofo Juan Arnau, es un magnífico ejemplo de este hecho. Con el subtítulo Presencia del origen, Arnau engarza, a mi juicio, una obra que va en el camino de enlazar, como quien traza un puente, sus ideas filosóficas y su profundo conocimiento del pensamiento indio. Atman es un concepto vertebral en una prolífica multiplicidad de doctrinas que se pude entender mejor si se asume su origen etimológico, que se relaciona con el «aliento vital», es decir, la respiración, la búsqueda de ese «algo más» etéreo que nos construye como «seres», entendido «ser» no en el muy reducido concepto de «ser humano», sino elevado al de «cosa que existe». En la obra, Arnau centra su mirada en desarrollar el concepto desde un punto de vista riguroso, aunque dotando de su rica perspectiva de autor.
Poco más puedo añadir del que es, bajo mi parecer, uno de los ensayos del año. Un ensayo verdadero, que contribuye en la sutil batalla que sufre el género del ensayo en Occidente en favor del ensayo verdadero, el que posee calidad en su prosa y profundidad en sus ideas y pensamiento. La editorial Atalanta, por su parte, vuelve a demostrar su excelencia en el compromiso por los libros que miran hacia sendas del pensamiento y la trascendencia rara vez exploradas en el mercado del libro de nuestros días. Atman les espera en su librería de confianza. No le hagan esperar demasiado.