Hesse: el acuarelista inquieto (y II)

Autoterapia con acuarelas

Si en la primera parte quedó claro que la compleja personalidad y obra de Hesse no son ajenas a sus “neurosis” personales y a la influencia de las teorías psicopanalíticas, especialmente las de C. G. Jung, en este revisaremos una faceta artística de Hesse menos conocida, pero de gran valor, tanto para el arte en general, como para él mismo, pues en cierto modo supuso una especia “autoanálisis” que le confirió la serenidad y equilibrio que anduvo toda la vida buscando.

En efecto, según sus biógrafos, y según él mismo, la faceta pictórica de Hesse, más concretamente la de acuarelista, es la que más aprovechó como ataráxico contra sus angustias y crisis psicológicas. De formación autodidacta, llegó a pintar más de 3.000 acuarelas y autoretratos, que conforman una obra gráfica de gran valor artístico.

Todo empezó en 1916, tras su primer contacto con el psicoanálisis. El Dr. Lang le incita a que represente gráficamente sus sueños, y así comienza a garabatear y pronto descubre que es capaz de usar el pincel y los colores con facilidad y gracia. Pronto pinta sus primeros cuadros en Berna y Tessin (Tesino en Lugano, sur de Suiza). En 1917 ya se dedica intensamente a los autorretratos. Entre 1918 y 1920 pinta más paisajes de Tesino, e ilustra diversos textos, cuentos y poemas (Excursión, El camino difícil, Poemas del pintor…), algunos de los cuales pone en venta a beneficio de los Prisioneros de Guerra. La primera exposición de sus acuarelas se celebra en 1920 en Basilea, y también las edita en la revista Wieland de Munich. En 1921 publica el álbum de arte “Once acuarelas de Tessin”. En 1922 se celebra otra exposición en Winterthur junto con cuadros de Emil Nolde… De hecho ya no dejaría nunca de pintar, ilustrar y exponer hasta su muerte en 1962, a raíz de la cual se organizaron en todo el mundo exposiciones de sus acuarelas con gran éxito: Tokio 1976 y 1996, París 1977, Nueva York y Montreal 1980, San Francisco y Chicago 1981, Madrid 1985… Actualmente su obra puede contemplarse en varios museos y fundaciones, principalmente en su ciudad natal, Calw (Baden-Württemberg, sur de Alemania).

Pero qué mejor que sus propias palabras para expresar la relación que mantuvo con esta faceta del arte, que tan gratificante y lenitiva le resultaba (http://www.taringa.net/posts/arte/13826645/Hermann-Hesse-y-su-faceta-de-pintor.html):

“Para toda la aflicción, que con frecuencia era insoportable, encontré una salida cuando empecé a dibujar y a pintar, cosa que jamás había hecho en la vida. Una cosa es que esto tenga objetivamente valor; para mí es una nueva inmersión en el consuelo del arte, que apenas podía darme ya la poesía” (Carta a Felix Braun, 1917).

“Mis pequeñas acuarelas son una especie de poesías o sueños, sólo proporcionan un lejano recuerdo de la realidad y varían según los sentimientos y las necesidades personales…” (Carta a Helene Welti, 1919).

“Producir con plumilla y pincel es para mí el vino cuya embriaguez hace que la vida sea tan cálida y hermosa que se pueda soportar” (Carta a Franz Karl Ginzkey, 1920).

“Me quedo en motivos paisajísticos muy sencillos, parece que no puedo avanzar más. Veo perfectamente lo hermoso que es todo lo demás, los aires y los animales, la vida en movimiento e incluso lo más bello, los seres humanos, que con frecuencia están conmovidos y casi desconcertados, pero no puedo pintarlos” (Carta a Cuno Amiet, 1922).

“Como poeta, sin la pintura no habría llegado tan lejos” (Carta a Georg Reinhart, 1924).

“Tengo en las manos mi sillín de pintar, es mi aparato mágico y mitón, con cuya ayuda ya he hecho magia mil veces y he ganado el combate contra la estúpida realidad. A la espalda llevo la mochila, en la que está mi pequeño atril y mi paleta con las acuarelas, y una botellita con agua para pintar, y algunas hojas de bonito papel italiano…” (De “Sin barniz de granza”, en Berliner Tageblatt, 1928).

“Cada uno de nosotros, artistas, aunque tenga que dudar mucho de sí mismo y considere que su talento y su habilidad son horripilantemente pequeños, tiene un sentido y una misión y, si permanece fiel a sí mismo, en su lugar rinde algo que sólo puede dar él… Y ¡cuántos pintores que en el arte se consideraron chapuceros o bárbaros, más tarde demostraron ser nobles luchadores cuyas obras son con frecuencia de mayor consuelo y más amadas por los sucesores que las mayores obras de los maestros clásicos!” (Carta a Bruno Hesse, 1928).

“En respuesta a su saludo le envío un cuadrito que he pintado estos días, pues dibujar y pintar es mi forma de descansar. El cuadrito pretende mostrarle que la inocencia de la naturaleza, la vibración de un par de colores, incluso en medio de una vida difícil y problemática pueden devolvernos en cualquier momento la fe y la libertad…” (Carta a una estudiante en Duisburgo, 1930).

Lo dicho, qué mejor psicoanálisis que su propio arte, qué mejor ataráxico que el lienzo y los colores. Estamos ante un ser humano complejo, con una personalidad torturada por la angustia, la misma que le empuja a buscar sin descanso, a indagar con infinita curiosidad, a crear para rellenar los agujeros negros de la existencia. Un arista inquieto y comprometido, un genio.

 

More from Jesús de la Gándara

Rojo

      No el verde del campo, ni el azul del...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *