“Luna nueva” antes de “Primera plana”

Algunas mujeres libres suelen salir mucho de noche, tomar demasiadas copas, comer a deshora, fumar demasiado, frecuentar sitios poco recomendables, rozarse con tipos bastante oscuros, disfrazarse de algo para pasar desapercibidas, dormir en cualquier sofá más o menos incómodo, tragarse muchos sapos mientras miran hacia otro lado y sonríen, sin embargo.

De acuerdo que pueden quedarse en casa, irse a vivir a una ciudad pequeña y casarse con un agente de seguros. Puede que estén hartas de ver tanta realidad, de contemplar de primera mano algunos crímenes y muchas mentiras que, por otro lado, les gusta mucho contar mientras buscan una verdad memorable que quizá termine con la carrera de algún presidente del gobierno que se haya confiado demasiado.

 

 

Por eso chicas como  Hildy Johnson (Rosalind Russell) , aunque añoren una luna de miel tranquila en una playa desierta con el hombre de sus sueños, que puede ser otro maldito periodista, y aunque se hayan prometido que esta vez abandonarán del todo la mala vida de una vez, son proclives a dejarse embaucar por tipos como Walter Burns (Cary Grant), un director de periódico que además fue su ex-marido, conoce sus puntos débiles y es capaz de vender a su madre por una buena exclusiva. Aunque quizá también sospeche que en esa mala vida habite una libertad que a veces se confunde mucho con una felicidad posible, con sabor a café solo y mala noche, pero muy superior a suspirar lavando pañales y aguantar a la suegra. Sobre todo sí se ama escribir y no se hace mal del todo e incluso te pagan por ello.

 

 

“Luna nueva” es una comedia en todo el sentido de la palabra, hace olvidar o, al menos, ver de otra forma, todas las preocupaciones y las cosas malas durante el tiempo en que está  la luz apagada. Se hizo en 1940 cuando el mundo se desangraba en una guerra, USA bullía de gánsters y damnificados de la gran depresión y donde la corrupción era algo más que una palabra que se leía en los periódicos, quizá, algo muy parecido a lo que se narra en la película salvando las distancias amables. Había racismo, discriminación de las mujeres,  violencia y no sé cuántas cosas más. Pero quizá nunca ha brotado tanto talento junto en el cine y nunca se hayan hecho comedias que hagan olvidarlo tan rápido o más bien lo transmuten en algo muy fresco, en un mundo  donde tanto apetezca tanto vivir.

De acuerdo, hay cosas desagradables: gente ruin, traidores, perdedores y aprovechados de todo tipo,  pero a la vez hay tipos ingeniosos y elegantes como Cary Grant, mujeres bellas con cabeza como Rosalind Russell, redacciones de periódicos, con todo de madera y telefonistas que enchufan cables, en los que se daría la vida por trabajar y causas perdidas que, de pronto, un periodista puede intentar pelear y hasta ganar a base de escribir bien y conocer ciertas reglas que quizá no existen en la realidad pero que crean un orden desde el que parece que todo puede cambiar.

 

 

Hollywood era probablemente una ciénaga pero permitía que gente como Howard Hawks hicieran películas memorables, llenas de dilemas morales o de buen humor. Un tipo capaz de dirigir  “Tener o no tener”, “El sueño eterno”, “La fiera de mi niña” o “Río bravo” y “”El sargento York”. Puede que sea el tiempo, la nostalgia o una propaganda muy bien elaborada pero en ellas aparece una realidad mejor perfilada, más nítida y quizá más heroica, con placeres que suenan a jazz y a Gimlets muy bien servidos, en noches muy dulces a la luz de las palmeras. Y donde parecía posible un periodismo que quizá nunca existió capaz de poner al poder en su sitio o al menos de intentarlo con muy buenas palabras.

Aunque quizá sólo se trate de pasar un buen rato. Inténtenlo. Vean “Luna nueva” cualquier noche de este verano y pasen un buen rato. Si quieren, pueden hacer un programa doble y seguir con “Primera Plana” de Billy Wilder y la felicidad será completa.

 

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1 Comentario

  • Grandísima visión del mejor feminismo, el que sale de una rebeldia muy femenina, y perfecto el personaje de CGrant empujando a la mujer hacia su verdadero deseo. Cinematográficamente el ritmo de esta pelicula es simplemente irrepetible, tanto que solo las cortas expresiones que el idioma ingles contempla permiten dicho ritmo.Respecto a la denuncia, mucho mas fina, y por eso mas penetrante de la que otro fantastico director hace en Primera plana. Aqui HHawks es mas elegant, menos explicito, bastante importante es lo que se denuncia. No necesita subrayar mas.

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