25 años de Tian’anmen: un héroe frente a la tiranía totalitaria

 

La imagen luminosa y trágica: un héroe solo contra la tiranía. Un hombre pequeño frente al ojo fijo y ciego de un tanque negro. Un grito de libertad en la plaza ya vacía que contempla, inmóvil, el mundo entero. Sin hacer nada (el cálculo de riesgos es demasiado grande). Un grito que lleva ya venticinco años silenciado y anegado, ahora, en un capitalismo salvaje que, teóricamente, era el gran monstruo que quería superarse para siempre. Un buen momento para reflexionar sobre las paradojas de las ideologías totalitarias y dónde terminan algunos discursos de apariencia elocuente o de virtualidad revolucionaria que incluso pretendían superar a otros similares. Para recordar que algunas buenas cabezas también pueden apoyar tiranías en las que no aceptarían vivir, que el maoismo estuvo muy de moda en el Mayo francés, cuando ya se conocían algunos de sus excesos.

Ese hombre de Tian’anmen, un héroe del que no sabemos ni su identidad ni su destino, representa el símbolo de la fragilidad de las libertades individuales y de la necesidad de cuidarlas donde se tienen, aunque nos sean perfectas, aunque haya que luchar por muchas cosas.

Aquel 1989….

 

“Hace 25 años, el mundo cambió de rumbo. El 4 de junio de 1989, unas elecciones semilibres en Polonia fueron el punto de partida del fin del comunismo en todo el bloque soviético, al tiempo que la matanza de la plaza de Tiananmen hacía que China siguiera una trayectoria totalmente distinta. Las consecuencias aún pueden verse en el mundo actual, desde Ucrania hasta el Mar del Sur de China.

Nunca me olvidaré de cuando, aquella tarde, regresaba a la Redacción de un periódico en Varsovia con varios amigos polacos, felices ante la perspectiva de un triunfo histórico, y vimos de pronto, en la pantalla de un televisor, las primeras imágenes borrosas de los cuerpos de los estudiantes y trabajadores chinos a los que llevaban en camillas improvisadas por las calles de Pekín. A partir de ese día, el fantasma de Tiananmen sobrevoló Europa del Este. “¡Recordad Tiananmen!”, susurraba la gente desde Sofía hasta Berlín Oriental. “Si vamos demasiado lejos, podría sucedernos lo mismo”. Y tenían razón. En la ciudad germano oriental de Leipzig, por ejemplo estuvo a punto de producirse la misma represión violenta. En ese sentido, la tragedia de China fue una bendición para Europa. El ejemplo negativo de Tiananmen impulsó a los europeos a seguir la vía de la no violencia, la negociación y el compromiso.”

TIMOTHY GARTON ASH “El día que cambió el mundo”

 

Etiquetas de este artículo
,
More from Ramón González Correales

Retorno a “Muerte en Venecia”

Con el tiempo uno se da cuenta de las posibilidades que ofrecen...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *