James Gowan, Casa Schreiber, Hampstead 1963.

James Gowan, Glasgow (18 octubre 1923, 12 junio 2015). Nacido en Pollokshields, comenzó a estudiar arquitectura en la Escuela de Arte de Glasgow antes de posponer sus estudios para unirse a la RAF durante la Segunda Guerra Mundial. Tras estar destinado en Palestina como operador de radar, fue licenciado en 1947 y se estableció en Londres, donde completó sus estudios en la Kingston School of Architecture bajo la tutela de Philip Powell, de la firma Powell y Moya. Al graduarse, Powell empleó a Gowan en su estudio, donde trabajó en el diseño ganador del concurso para la torre Skylon, que fue construida para el Festival de Gran Bretaña de 1951. Luego pasó algún tiempo trabajando en la New Town Stevenage –dentro de la política de reconstrucción de ciudades y creación de otras nuevas, de la administración laborista de posguerra– antes de regresar a Londres para unirse a la oficina de Lyons Israel Ellis, donde conoció a su futuro socio, James Stirling. Pasando más tarde a formar su propia equipo en 1956.

Su trabajo inicial en las viviendas de Ham Common en Richmond (1956-57), al oeste de Londres, estableció su reputación como una de las oficinas de arquitectura más radicales de su generación. Las cajas cuadradas proporcionadas y la expresión robusta de los edificios en ladrillo marrón y hormigón visto contrastaban con el carácter delicado y utilitario de mucha arquitectura británica de la época. El proyecto recibió el apoyo de Ian Nairn y Reyner Banham, los dos críticos arquitectónicos más importantes e influyentes de la época, que rara vez estuvieron de acuerdo.

El edificio de la Facultad de ingeniería de la Universidad de Leicester, fue su obra más destacado trabajando juntos. La máxima de Gowan era ‘el estilo para el trabajo’, lo que ilustra que el estilo del edificio debería reflejar su función, mientras que Stirling era más extravagante, lo que llevó a muchos intercambios acalorados en el proyecto. Sin embargo, con los compromisos adquiridos, el edificio ahora catalogado como Bien Patrimonial de grado II, se desarrolló durante un período de cuatro años. Situado en el borde del parque Victoria, el edificio consta de dos elementos contiguos: uno horizontal, otro vertical. Grandes talleres a nivel del suelo cubren la mayor parte del sitio disponible, y son atravesados por tragaluces orientados a 45 grados a las paredes; hay un conjunto vertical que consta de torres de oficinas y laboratorios, salas de conferencias y huecos de ascensor y escaleras.

James Gowan y James Stirling 1965.

Las torres acristaladas están revestidas de plaquetas rojas, para representar la estética industrial victoriana de Leicester, mientras que el techo acristalado, con 2.500 paneles de vidrio en forma de diamante cubre el edificio del taller, como una fila de toblerones de vidrio. El proyecto, influenciado por Corbusier, se destacó por su carácter tecnológico y geométrico, marcado por el uso de dibujos tridimensionales basados en la proyección axonométrica, mostrando una imagen de un objeto visto desde una dirección sesgada con el fin de revelar más de un lado en la misma imagen, lo que le permite ser visto ya sea desde arriba (a vista de pájaro) o por debajo (a vista de gusano).

Después, Stirling simplemente quería transponer una variante del edificio de Leicester al nuevo proyecto de la Biblioteca de Cambridge, que Gowan veía como un sacrilegio ya que no reflejaba la función del edificio. Iniciándose el distanciamiento, que acabaría con la separación de Gowan y Stirling. Después de la división irreconciliable sobre la Biblioteca de Cambridge, Stirling procedió con la construcción y Gowan fue reivindicado años más tarde, ya que algunos observadores señalaron los defectos imputables a Stirling (“el edificio era caluroso en verano y frío en invierno”). Por ello, otros críticos han evaluado desde entonces la relación de la pareja, afirmando que Gowan tenía de hecho la misma capacidad creativa que Stirling. Encantado, Gowan dijo de su compañero más famoso y muerto hace mucho tiempo: “Me gustaría despertarlo”. Los dos nunca se reconciliaron. Gowan fue eclipsado en gran medida por Stirling en su carrera posterior, pero completó una serie de proyectos importantes, especialmente la Casa Schreiber en Hampstead. También fue un maestro comprometido e influyente, como muestran sus antiguos alumnos que incluyen a Richard Rogers, Quinlan Terry, Peter Cook, Tony Fretton y Alex de Rijke y Stephen Bates.

Gowan pasó a completar una serie de proyectos bajo su propio nombre, incluyendo la Schreiber House de cuatro plantas, con su interior a medida, en West Hampstead, en 1964, para el principal fabricante británico de muebles, Chaim Schreiber. Comparada, a veces, con un castillo de ladrillo prohibido desde el exterior o más como un bloque de viviendas de promoción municipal , recibió críticas a regañadientes de la prensa arquitectónica de la época, pero ahora se cree que es una de las casas más significativas que se construyeron en Gran Bretaña en el siglo pasado en la década de los 60.

La Casa Schreiber, construida entre 1963 y 1964 en Hampstead, aparece en el entorno como enigmática para muchos observadores. El cliente encargó al joven James Gowan el proyecto con un presupuesto casi ilimitado, pidiéndole básicamente un gran espacio de comedor-estar y una gran cantidad de materiales naturales. Al parecer, este regalo de un trabajo con libertad de acción casi avergonzó a Gowan, quien decidió imponerse a sí mismo una estricta disciplina en base a una malla rectangular normalmente reservada para la planificación industrial de viviendas. Tal vez la modestia de sus clientes y la falta de un programa manifiestamente claro, animaron a Gowan a evolucionar hacia un edificio que fuera tan “sin estilo, sin clase y sin escala” como fuera posible. Esto significaba que las cuestiones relativas a la vivienda colectiva, incluyendo la estructura y las fábricas de obra, podían abordarse y refinarse, sirviendo de exploración para un amplio papel en el trabajo del futuro.

Es obvio que Gowan estaba interesado en el desarrollo de viviendas obreras y de clase media y era aficionado a los estándares victorianos de los detalles de construcción. Es posible que este proyecto fuera un laboratorio natural para probar sus ideas y el amor por los detalles refinados y prácticos, combinando ambos aspectos. El plano resultante es un montaje muy formal de una manera flexible de espacios similares, pero a pesar de todo esto, el edificio sigue siendo individualista, abierto, aislado y responde bien al lugar. La incongruencia del estilo elegido no sólo logró que el edificio se convirtiera en un buen vecino de la gran villa victoriana existente en un lado, sino que también se preparó para un anticipado ataque de un anodino vecino postmoderno al otro lado de la parcela donde se había construido la piscina original de la casa.

La parcela está elevada nueve metros por encima de la carretera perimetral y se asoma a Hampstead Heath por el lado norte. La casa está planificada horizontalmente, con el servicio y garaje con entrada desde la calle, situados en el sótano, las salas de estar en la planta baja, la habitación principal en la primera planta, y los dormitorios y estudio en la segunda. Las habitaciones característicamente se prolongan desde la fachada hasta la parte trasera, recibiendo el soleamiento desde el sur y con vistas al Heath por el lado norte. Al estar situada la casa en altura, desde el interior se tiene la impresión de que el jardín continua a través de la casa hacia el Heath sin interrupción.

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