Breve historia de una estúpida infamia

A pesar de lo que piensan algunos esclarecidos que lo mezclan todo todavía es posible e incluso ocurre con cierta frecuencia desde hace muchos años, en este pais, aunque no sea lo más frecuente. Un chico o una chica pueden proceder de familia humilde y trabajadora, haber acudido primero al colegio de su barrio y luego al instituto a hacer la ESO y el Bachillerato, puede que con una beca si es que la han necesitado. Aunque parezca raro pueden haber elegido acudir a clase y estar atentos a lo que alli les contaban algunos profesores con oficio, estudiar un rato por las tardes en vez de dedicarlas a fumarse porros con los colegas en el parque o pasar las noches en blanco jugando al Fortnite o teniendo animadas tertulias con algunos de los youtubers de moda. Así, persistiendo, algunos han sacado buenas notas a lo largo de los años e incluso han desarrollado cierta vocacion de seguir estudiando en la Universidad algo en concreto que creen que tiene que ver con ellos, algo que les gustaría ejercer y con lo que quiza puedan ganarse la vida.

Algunos eligen Medicina. Veo las notas de corte de este año para cursarla: 12,629 la más baja. No es fácil conseguir una plaza pero esa chica (lo son en una gran mayoría) o chico, de familia humilde, lo consiguen quizá en la Facultad de la ciudad en la que viven, lo que siempre supone menos gastos para la familia. Entonces comienza una carrera de seis años bastante exigente, donde tienen que seguir estudiando mucho, no tanto (por desgracia) para ser medicos capaces de atender pacientes nada más terminarla, sino para luego presentarse a un examen para conseguir una plaza de médico interno residente (MIR) que les permita una formación de 4 o 5 años en la especialidad que puedan elegir según la nota. Preparar ese examen les llevará otro año, pueden conseguir plaza a la primera o no. Pueden no sacarla nunca, lo que le supondría no poder trabajar en el sistema sanitario público, el abrumadoramente mayoritario en España.

Este sistema comenzó en España en el Hospital General de Asturias (Oviedo) en 1963 (por iniciativa de Fernando Alonso Lej de las Casas y Carles Soler Durall) y la Clínica Puerta de Hierro (Madrid) en 1964 (por iniciativa de José María Segovia de Arana), inspirado en el modelo americano de “aprender trabajando”. Se comenzó a generalizar a partir de 1972 y se consolidó en 1984 como única vía legal a la especialización. Es decir tiene casi cincuenta años de antiguedad en el que se ha ido depurando hasta ser un modelo de meritocracia posible. Esa chica o chico humilde, si ha cursado Medicina, se podrá presentar cada año a un examen con reglas estables y tendra las mismas oportunidades que el hijo de un preboste del ibex o incluso que un nieto de Carmen Calvo. A lo largo de los años ha sido más o menos dificil sacar una plaza, incluso ha habido periodos en que quedaban plazas libres. Aquí puede verse la proporción de los últimos años. Como se ve sacar plaza no es fácil y menos lo es el futuro de los que no aprueban cuando ya han invertido mucho esfuerzo en ello. En este momento en España faltan médicos en muchas especialidades, en concreto en medicina de familia. Los médicos que no aprueban el MIR podrían ejercer en la sanidad privada pero no en la pública a pesar de que su formación es buena. Aunque eso quizá cambie, dada la angustiosa falta de médicos en el SNS con el nuevo decreto recientemente publicado..

La chica o el chico, de familia humilde, se ha presentado al examen y ha sacado un número razonable para hacer la especialidad que le gusta. Hasta ahora solo tenía que tomarse un periodo de descanso e ir mirando donde hacerla con cierto sentido realista. Y luego la fiesta de ir a Madrid a elegir plaza de forma presencial como se ha hecho todos estos años. Acercarse una mañana de primavera al ministerio de sanidad, esperar el turno nervioso con otros amigos y al final elegir una plaza entre las que queden en ese momento, en tiempo real, pudiendo dejar pasar turno, apretando un boton y llevandose un papelito que ya lo convertía en MIR de psiquiatría en Burgos o de anestesia en Belviche sin que nadie pudiera quitárselo. Y luego quizá comer en algún sitio con la familia que lo esperaría con lagrimas en los ojos, porque esa chica o ese chico había conseguido, al fín, un sueño muy preciado para esos padres que han luchado tanto.

Pues bien, en medio de una pandemia terrible que el Ministerio de Sanidad de este gobierno ha gestionado y gestiona de forma manifiestamente mejorable o más bien calamitosa (por mucho que sus defensores apelen a que en todos los paises ha pasado lo mismo: al final como en la gripe del 18 se verá que no), al anterior ministro Illa y a la actual ministra Carolina Darias, grandes expertos en el tema, no se les ocurre otra cosa que cambiar el sistema de elección de plaza del examen MIR, cambiando la elección presencial por un sistema informático farragoso, no negociado con nadie, no probado suficientemente (por mucho que digan) y que se presta a todo tipo de irregularidades. Ya lo intentó el año pasado el director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad Rodrigo Gutierrez pero se lo bloquearon los tribunales y este año está a punto de conseguirlo su sustituto Vicente Martinez Ibañez, un cirujano pediátrico metido desde hace años a la gestión (lo que a estas alturas siempre resulta sospechoso), que debería saber que es mejor no tocar las cosas que funcionan bien durante muchos años, ni crear problemas que no existen, sobre todo con la que está cayendo en estos momentos y lo mal que lo han pasado estos chicos en la pandemia.

Vicente Martinez Ibañez. Director de Ordenación profesional del MSC

Por desgracia la meritocracia en Medicina termina en el Examen MIR. Luego, cuando finaliza la formación (sobre cuya calidad habría que hablar mucho a pesar de su prestigio), ya comienza fundamentalmente el “dedo” más o menos justificado, según esté la relación oferta y demanda de cada especialidad. Ya no hay oposiciones nacionales y las que se producen en las autonomías, de vez en cuando y cada mucho tiempo, van fundamentalmente enfocadas a dejar fijos en sus lugares de trabajo a los que ya están trabajando allí y donde la gente joven que se presenta tiene, en general poco que hacer para conseguir una plaza estable (reconozco que estoy generalizando demasiado y puede haber excepciones, pero es lo que he visto a mi alrededor).

Ésta es la historia para mí de una infamia, sobre todo porque no hay necesidad y las cosas se podrían haber hecho de otra manera, mucho mejor, con más tiempo y con el acuerdo de todo el mundo. Aunque probablemente todo responda a un plan contra la meritocracia que parece liderar, entre otros, una mente tan esclarecida y bien formada como la de Iceta, un hombre al que no le gusta la memorización, solo la aptitud y la actitud para seleccionar funcionarios públicos, cualidades que a él parecen haberle dado evidentes buenos resultados en la vida.

Los MIR están manifestandose educadamente delante del Ministerio de Sanidad estos días y nadie parece hacerles demasiado caso. Muchos pensaran que son unos pijos privilegiados o unos fachas. Pero no es así, son muchos miles y de procedencias muy variadas, también chicos y chicas humildes a los que les han expropiado un momento de satisfaccion bien merecida. Quizá tendrían que ponerse brutos como algunos para intentar conseguir algo (pero quizá luego no los indultarían). Por eso quizá podrían explorar atreverse a no elegir, a decir NO, a no utilizar el sistema que les proponen, a dejar al pais sin médicos residentes este año a ver que pasaba. Quizá sería un jaque mate que les cambiaría la cara a los felones incapaces que esperan no pagar ningún precio y seguir prosperando en la política. Pero eso es muy dificil dada la condición humana. Aunque veremos lo que pasa. Quizá haya sorpresas …

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