París y los gatos perdidos
por“¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti,…
“¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti,…
¡Que al menos sirva para algo a alguien! Ese es el espíritu de cualquier autor, que, de serlo realmente, debería ser capaz de alimentar…
Hay libros que se limitan a ocupar un hueco en las estanterías una vez se han explicado y hay libros que por lo que…
Whoosh! El sonido de la almohada golpeando directamente tu cara. La sensación no es tan placentera como uno imagina; si pensamos que es un impacto de suave algodón relleno de plumas, la realidad es que ¡¡duele!! Y bang!! Otro golpe en la espalda. Esto es lo que ocurre cuando te encuentras en el medio de una salvaje batalla de almohadas con decenas de personas, ¡¡y ni siquiera las conoces!!
Uno de los mayores descubrimientos que las ciencias de la computación nos han dado para iluminar nuestro siempre precario y diletante conocimiento del mundo es, como todo gran descubrimiento, algo tan simple que cuando terminamos de entenderlo decimos: ¡Vaya estupidez! ¡Eso podría haberlo pensado yo!
Turín vuelve a ser estos días la capital del fútbol italiano. Los pulmones de la Vecchia Signora han conseguido apartar de un soplido las cenizas de la sospecha, y refundado en sus principios tras purgar sus penas por amaño de partidos, la Juventus prepara el hilo de oro para coser a su solapa su tercera estrella dorada, más cerca después de la consecución de su vigésimo octavo Scudetto (se le han retirado dos de ellos por sanción). Media Turín festeja estos días un triunfo que no vivían desde hace nueve años, y celebran que la Juve vuelve a ser un referente en el fútbol europeo, también mundial. No muy lejos de allí, en el corazón de Turín, una afición con la mirada teñida de grana cruza los dedos para que el tramo final del curso aúpe a los suyos, el Torino, de nuevo a la elite del país, después de una costosa travesía por la Serie B.
El cine, como toda maquinaria artística y social, se mueve en nuestro tiempo a velocidad vertiginosa. El relativamente fácil acceso a la práctica totalidad…
Dicen que el rodaje fue todo lo contrario a una balsa de aceite y que al principio Marilyn no quería hacer la película, como…
Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) consolidó su impulso hacia la escritura ante la efervescencia literaria bonaerense de su juventud universitaria. Entre los 19…
Miro a estribor. Millones y millones de litros de aguas negras que se pierden en un horizonte brumoso e infinito. Contemplo la inmensidad en la que tantos hombres han creído ver a Dios. Pero, lejos de ser el dios amable, íntimo y personal que pregona el Cristianismo, yo no veo rastro de sentimiento humano. Sólo contemplo una grandiosidad informe y desalmada, un universo exorbitante y hostil que me recuerda mi pequeñez, mi insignificante finitud.
Había una vez un lugar llamado Paraíso en el que los seres prehumanos disponían de todo lo bueno y virtuoso sin tener que esforzarse….
España miraba al cielo aquel mes de julio de 1992. Concretamente, al cielo de Barcelona, por el que volaba la flecha lanzada por Antonio Rebollo desde el centro del estadio olímpico, camino del pebetero que anunciaba el inicio de los que fueron llamados los mejores Juegos Olímpicos de la historia moderna. Aquello sucedió en la noche del 25 de julio. Cuatro días antes, el protagonista fue el azul de Madrid. El 21 de julio de 1992, un cuerpo volaba cielo abajo el madrileño verano en el barrio del Pilar.