Sobre la elegancia
porPuede que la elegancia sea una cuestión subjetiva. Es posible que, simplemente, responda a una actitud distante y relajada sobre nuestro propio aspecto, a…
Puede que la elegancia sea una cuestión subjetiva. Es posible que, simplemente, responda a una actitud distante y relajada sobre nuestro propio aspecto, a…
Cine clásico
La vida está llena de primeras veces. Si lo pensamos, muchas de ellas las tenemos presentes al mínimo ejercicio de memoria. Pero no la…
Si es posible encontrar un libro que conecte de forma inmediata con lo que pudo ser la antigüedad clásica y con los hombres que…
Viajar tiene dos importantes finalidades: la primera es escapar de este patrioterismo chovinista y paleto tan propio de nuestra querida nación. El etnocentrismo se…
Cine clásico
“Vamos al cine para acceder a un mundo nuevo y fascinante, para suplantar virtualmente a otro ser humano que, al principio, nos parece muy…
Reflexión a propósito del documental “La cueva de los sueños perdidos” de Werner Herzog En el principio fue “el símbolo” ¿Cuándo y porqué empezó…
El día amanece congelado. Un pesado cansancio, denso como el terciopelo, se aloja aún en las almas.
Termina la hora de mi guardia. Es el momento de volver. Desciendo por la calle ancha. Veo a mis pies la hoz y me siento atraído por el sol que la ilumina. Parece explicar algo importante. Sus rayos me conducen cuesta abajo, hacia un aire limpio y helado, de otra época. La ciudad se muestra deshabitada en mi descenso. El astro me guía por los arrabales solitarios contándome que la ciudad no pertenece a nadie. De los que la forjaron sólo quedan leyendas. Los que pasamos por estas calles ahora somos intrusos, espectros que pisamos un recuerdo de piedra. Lo saben las brujas cansadas, los fantasmas alcohólicos y los místicos deslumbrados que de vez en cuando se dejan ver. Pero están mudos.
El reto de la escritura
Llego desde Milán a la Stazione Santa Lucía de Venecia. La santa patrona de la vista y, según algunos, también de los fotógrafos, nos bendice con un sol radiante. Vuelvo a redescubrir el más hermoso escenario urbano del planeta, el lugar donde cualquiera con una cámara es un artista.