Del mejor cine de 2012

 

Por regla general, diciembre, enero y febrero son los meses de temporada alta en materia de estrenos cinematográficos. La concentración de miles de premios en estas fechas trae consigo la salida a la luz de muchos títulos fuertes que por caprichos de la distribución no llegan antes a las salas. Es por esto que probablemente veamos gran parte del mejor cine de 2012 en este 2013, así que cuando se trata de hacer una selección de lo mejor de dicho año habremos de centrarnos únicamente en las películas que se estrenaron en los pasados doce meses, algunas, de lo mejor de cosechas anteriores. Tengamos esto en cuenta, y también vaya por delante que quien firma esta lista lo hace desde una perspectiva puramente subjetiva y que no ha tenido la oportunidad de ver algunos títulos a la postre susceptibles de haber entrado aquí, como De óxido y hueso, The Deep Blue Sea, Blancanieves, Mátalos Suavemente.

Contando con eso, queda la siguiente lista:    

10.- THREE (TOM TWYKER, 2010)   Estrenada muy de tapadillo y con dos años de retraso llegó esta película del imprevisible Tom Twyker, un tipo con cierta tendencia a confundir innovación con exceso. Incluso cuando toma un carácter intimista, como en esta historia donde los dos integrantes de un matrimonio (tradicional) se enamoran del mismo hombre y son correspondidos, adorna su narración con toda clase de trucajes e intentando aunar varias artes en su metraje (hay interludios de danza y música contemporánea). No siempre vienen a cuento, así que hay algunos desequilibrios, especialmente en el titubeante cuarto inicial, pero en este caso no minan el acertadísimo tratamiento del mosaico sentimental de sus protagonistas, verdadero motor de la trama. Sin propagandas ni situaciones forzadas, Twyker nos cuenta cómo tres personas con estudios, en buena posición económica y de múltiples intereses, necesitan, llegado un momento, extender esa multiplicidad al campo de la sexualidad, y lo hace sin prisas, construyendo sus vivencias con gran verosimilitud, respetando y correspondiendo en todo momento a sus particulares sensibilidades.

 

9.- LAS SESIONES (BEN LEWIN, 2012) A finales de año llegó esta aclamada cinta independiente que basa todo su atractivo en hablar de un tema tan recóndito como las relaciones físicas en personas discapacitadas, rehuyendo de base toda tendencia al drama lacrimógeno. Podría acusarse a su director y guionista de escurrir el bulto, pero esta intención de partida es la que da valor a su película. Desde el primer momento se nos presenta a su tetrapléjico protagonista con su problema plenamente asumido, capaz de haber finalizado una carrera universitaria y viviendo lo mejor que le permite su situación. Es por ello que busca la forma de despertar su vida sexual. Toda la historia se basa en la relación entre él y la profesional a la que recurre, así como a sus consultas con el pastor de la iglesia que frecuenta. Los tres personajes trazan un delicado mapa humano gracias a la pericia con que están tratados y sobre todo gracias a los tres actorazos que los caracterizan. John Hawkes está inmenso y William H. Macy nos tiene acostumbrados a brillar. Pero quien se lleva la función de calle es Helen Hunt, soberbia en un papel nada fácil.

 

8.- LOS DESCENDIENTES (ALEXANDER PAYNE, 2011)   Alexander Payne es todo un adalid del cine  independiente norteamericano, un tipo de películas (como la anterior en esta lista) sin la parafernalia habitual hollywoodiense, que tienen por bandera el tratamiento más natural a la vez que actual de los temas que tratan. Con el paso de los años este cine ha ganado popularidad y siempre pesca algún premio importante, pero también se ha convertido en una marca, lo que ha quitado frescura a muchos de sus títulos, que parecen tan prefabricados como los que nacen con la etiqueta For Your Consideration. No es el caso de Los descendientes, que desde los paraísos hawaianos bucea con precisión en las venturas y desventuras de sus acomodados personajes, muy identificables a los ojos del espectador medio. Un desgraciado accidente los deja al desnudo en su fragilidad, y habrán de probarse a sí mismos que tienen la fuerza suficiente para evitar que su antes aparentemente despreocupado mundo se desmorone. Quizás no sea tan redonda como el anterior trabajo de Payne, Entre copas, pero por momentos la supera, su talento hila cada vez más fino. Para las antologías queda la actuación de George Clooney.

 

7.- EN LA CASA (FRANÇOIS OZON, 2012)   La Concha de Oro en San Sebastián de este año viene a confirmar que nunca hay que perder de vista a François Ozon, director prolífico que, a la manera de un Woody Allen menor, siempre consigue captar tu interés aunque a veces lo haga con productos irregulares. De hecho, En la casa, es la película que hubiera hecho un Allen quizás no mayor, pero sí de los buenos. Un intrincado laberinto de apariencias donde el proceso creativo de las ficciones mueve y transforma una realidad de complejos deseos y pulsiones entre sus implicados. Ninguno se salva de ser radiografiado para lo bueno y para lo malo. Mientras tanto, el espectador lo pasa en grande a la vez que se sorprende de la pericia con que se enmaraña el guión. Para mi gusto, quizá se enmaraña demasiado al final, pero eso no empaña su mérito.

 

6.- CESARE DEVE MORIRE (PAOLO Y VITTORIO TAVIANI, 2012)   Seguimos de festivales, en este caso con el título merecedor del Oso de Oro en el de Berlín. Los hermanos Taviani brillaron en su juventud, durante la última gran época del cine italiano, los 70. Pero tampoco se libraron del declive artístico de dicho cine pasada aquella década. Ahora se han sumado a su actual resurrección. Cesare deve morire no es más que la selección de fragmentos de la puesta en escena del Julio César shakesperiano en varios escenarios del penal de Rebibbia a cargo de sus propios presos, sazonado con gotas documentales de la vida de éstos y bañado por el constante juego de reflexión sobre el acto de representar. Puede que no sea nada más que eso, pero los hermanos octogenarios se sirven de un magistral blanco y negro para colocar su ojo maestro siempre en el lugar perfecto, haciendo realmente intensa la experiencia de ver y escuchar estos grandes fragmentos en boca de tan inusuales actores.

 

5.- TAKE SHELTER (JEFF NICHOLS, 2011)   Take Shelter es la película que M.Night Shyamalan mataría por hacer. Imaginen la típica película de este director. Hay un entorno familiar identificable pero no del todo normal que de repente se ve turbado y enrarecido por la aparición de un misterio de carácter sobrenatural pero apegado a la realidad, es decir, que nos podamos creer (el gran valor de Take Shelter es que hasta el mismísimo final dudamos de si el protagonista sufre esquizofrenia o tiene el valor de profetizar). Ese misterio va desencadenando diversas situaciones, algunas ciertamente inquietantes, que finalmente se resuelven en un sorprendente giro. Eso es una típica película de Shyamalan. Take Shelter es lo mismo, pero en bueno. Todo funciona: un Michael Shannon que lo borda, una tensión creíble y perfectamente generada, las dosis justas de miedo y desesperanza, una conclusión no por esperada menos sorprendente. Descarten al director hindú. Ésta es mucho mejor.

 

4.- SHAME (STEVE MCQUEEN, 2011)   Una película que ha dado lugar a variopintas e interesantísimas digresiones ensayísticas. No es para menos: Steve McQueen ha dado con el tema exacto para tratar las enfermedades del mundo contemporáneo. La adicción al sexo es sólo una de ellas, pero a partir de ahí extrae hábilmente lo demás. Shame es cine que trasciende en su temática mucho más allá de lo que a simple vista ofrece. Rehúye todo morbo porque constantemente se toma en serio lo que cuenta. Es explícita en lo que muestra, pero no en lo que demuestra. Su economía de planos transmite a la perfección la aridez del vacío en que envuelve al protagonista y su inestable hermana el encierro en sus obsesiones. Como espectadores, al final acabamos participando de su general desencanto, pero lo hacemos satisfechos de que se nos haya revelado con tan buen hacer. Por el camino quedan varias escenas memorables (New York, New York…) y la actuación impecable de Michel Fassbender.

 

3.- ARGO (BEN AFFLECK, 2012)   Albergaba yo mis ciertas reticencias respecto a lo nuevo del Ben Affleck director, basándome principalmente en que su aclamado debut tras las cámaras (Adiós pequeña, adiós) me pareció desastroso a todos los niveles. Por eso no tuve el menor interés en ver su segunda película y no lo habría tenido tampoco en esta tercera de no ser porque pitaba para los premios. Y mira por dónde me encontré ante una señora película, un thriller político que hereda de la época que ambienta (finales de los 70, principios de los 80) el ritmo y la agudeza de visión cinematográfica que se tenía por entonces en Hollywood. En su conjunción de contexto político y cine incluye a la vez un tenso y taquicárdico rescate diplomático y un homenaje en clave crítica y cómica al arte de la cámara, al complicado proceso que permite rodar. Y los dos cuadran y se complementan. Y te hacen sufrir durante dos horas pero también te entretienen y te deleitan. Y están filmados con una solidez y decisión admirable. Todos sabemos que los estadounidenses cuando quieren, pueden, en todos los sentidos. Argo es una de las últimas demostraciones. También, una de las mejores.

 

2.- MAD MEN – QUINTA TEMPORADA (2012)   No soy un ávido consumidor de series. Sé poco acerca de ellas, y menos aún de productos de nuevo cuño, pero no por ello puedo dejar de incluir aquí esta nueva temporada de Mad Men. Ya parecía difícil que la cuarta pudiera mantener no sólo vivo sino cada vez más enriquecido su complejísimo universo de relaciones interpersonales, surgidas de esos guiones impecables y prodigiosos puestos en escena con no menos impecable rigor de ambientación y por supuesto, actoral. Lo cierto es que lo hizo, llegando a cotas de calidad que nos dejaron pasmados. Y con ese listón se presentó esta quinta, que ha mantenido la (¿inquebrantable?) solidez de sus historias, ha multiplicado su elegancia y además ha dado auténticos saltos sin red en lo formal. Por primera vez los responsables de la serie se han permitido florituras y juegos de montaje que no sólo no han dado al traste con su propuesta sino que ha dado nuevos aires a su capacidad para sorprendernos y fascinarnos. Además del capítulo doble de apertura, destacan los capítulos pares 6,8 y 10. Pero es el 11 el que está más allá del bien y del mal. Lo mejor que he visto en materia audiovisual este año.

1.- MOONRISE KINGDOM (WES ANDERSON, 2012)   A pesar de lo que he dicho al final del puesto anterior, no quiero dejar de concederle el lugar privilegiado del podio a esta maravilla de Wes Anderson, director que cae mal a los que no logran conectar con su particular visión del mundo y el cine, y suele entretener de forma simpática a los que sí, a veces consiguiendo una extraña trascendencia a partir de banalidades aparentes. Moonrise Kingdom es una delicia exquisita. La perspectiva desde la que se vive esta curiosa aventura es la de la infancia, pero el placer y la sonrisa que deporta son puramente adultos. No podemos dejar de encariñarnos con cada excentricidad de sus personajes, tanto de los buenos como de los malos, porque todos son adorablemente defectuosos. Entre tanto, (re)descubrimos lo que es el verano, el color, la ternura, la música, la vida, la misma que aquí se celebra a través del cine. Y con qué reparto. Puede que Moonrise Kingdom no sea objetivamente tan buena como otras grandes de la temporada. Pero eso da igual, porque me gusta más. Porque a nadie le amarga un dulce, y éste deja el sabor de la más pura felicidad.

Otros títulos estimables de 2012   Declaración de guerra, Tyrannosaur, La delicadeza,  El Hobbit    

Títulos sobrevalorados (Si alguien se ha extrañado de no verlos en la lista, sepa que es porque creo que no se lo merecen)   La Vida de Pi, Holy Motors, Los miserables, Martha Marcy May Marlene, El caballero oscuro: La leyenda renace

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