Bob Dylan y el Nobel de Literatura más insólito

photo_56856
Bob Dylan.

 

Hubo un tiempo, allá por los años setenta, en los que preguntar cualquier cosa a Bob Dylan resultaba una empresa arriesgada. Te miraba mal, respondía con monosílabos o no respondía. Pero lo peor era preguntarle por el significado de sus letras. Casi te fulminaba. Y es que él había inventado eso: la letra críptica, pero sugerente (¿quién averiguaría nunca qué o quién es ‘Mr. Tambourine man’, por ejemplo?), en un estilo que luego muchos seguirían. Aunque sólo sea por no hablar siempre de amor, o por hacerlo oblicuamente. Y ahora Dylan, el menos novel de los autores, es además premio Nobel de Literatura, con toda justicia. En parte por esa táctica wittgensteiniana de mostrar sin decir, y en parte porque sigue siendo capaz (Alex Ross lo cuenta con entusiasmo en ‘Escucha esto’) de mutar sorprendentemente las canciones y sus letras en cada actuación.

 

bob-dylan
Bob Dylan. Everett Collection

 

Habrá quien piense que Dylan no es un literato, o que cómo puede inscribirse a Dylan en la gloria narrativa (con la gloria que ya de por sí él tiene…) internacional y a Borges, por ejemplo, no. Sobre todo porque Dylan sólo ha escrito una novela, “Tarantula”, y no muy destacada, según parece. Pero creo que no es del todo errado, puesto que las canciones de Bob Dylan a menudo son historias, y además la gente puede recordarlas verso a verso, gracias a la música. Esa cualidad de llegar a un público mucho más amplio que un novelista, y hacerlo palabra por palabra, porque tus palabras son canción y cualquiera puede reproducirlas en su cabeza o con su guitarra, no me parece nada desdeñable, aunque sea propio de una visión muy de nuestro siglo. Porque, en efecto, dar un Nobel a uno de los abuelos más incontestables de rock implica un cierto reconocimiento del valor de cierta cultura popular o cultura de masas que ya estaba haciendo falta…


Girl From The North Country (1962) por dylanne

 

En cualquier caso, yo no soy un dylanólogo, pero el mundo entero de la dylanología, que es muy nutrido, debe estar de fiesta. Me alegro por ellos. Bob Dylan está más allá de gustos personales y de corrientes musicales, y se diría que sus palabras musicadas proceden de algo muy viejo, casi inmemorial, como el eco de algo muy importante que hemos olvidado. Dada su oportunidad en estos momentos, particularmente considero este galardón como un acontecimiento que viene a ser un saludo y como un grito de ánimo a la Norteamérica anti-Trump.

 

 

Etiquetas de este artículo
, , , , ,
More from Óscar Sánchez Vadillo

Pablo Iglesias en el Calvario del Mundo Real (una metáfora teológico-política)

En la política es como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente...
Leer más

24 Comentarios

  • Totalmente de acuerdo con el articulo.
    No olvidamos que la Odisea era cantata, y la Iliada también.
    Y que Sordello da Goito, que Dante consideraba su maestro y al cual dedica dos cánticas del Purgatorio, era un trovador.
    Solo una nota me permito: no definiría su música como rock, va mucho, mucho más allá.

  • Eso mismo me parece. Nos hemos acostumbrado a un concepto muy estrecho de “literatura”, troquelado por la novela, que es algo que cualquier teleserie podría igualar. En cambio, “recordar” un poema (que, como Gadamer señalaba, significa “llevar en el corazón”) verso a verso, cantarlo interiormente, es una experiencia tanto o más literaria que no puede ser imitada audiovisualmente.

    En cuanto a lo del rock, no sabría qué decir…

  • Como el Nobel no es más que un premio respetable por lo económico (recuérdense las listas de premios Nobel de la “Paz”, por ejemplo) yo preferiría que se lo hubieran dado a cualquier otro escritor con la misma destreza (las letras de Dylan no son mejores ni peores que muchas otras) pero menos posibilidades de comerciales. A Trump y los suyos les importa un carajo este premio y su premiado.
    Óscar, estás hecho un romántico.

  • Es cierto que se suele identificar la literatura con la novela, de modo bastante abusivo, supongo que porque es lo que más se lee. Además, la distinción entre géneros no es más que un convencionalismo para facilitar las cosas a quienes gustan de compartimentos estancos para explicarlo todo.
    La narratividad en el cancionero de Dylan, que comenta Óscar, es algo que se comprueba fácilmente en temas como Tangled Up In Blue, donde el punto de vista del narrador cambia constantemente, o en Lay Lady Lay, donde se pasa de la primera a la tercera persona y no se sabe con claridad quien está hablando o a quién se refiere.
    No estoy de acuerdo con el comentario de Lola sobre que las letras de Dylan no son “mejores ni peores que muchas otras”. Si es que hay alguien a su altura, desde luego no son muchos.

  • Entonces los de la Academia Sueca son mucho más románticos que yo aún…

    Por supuesto que habrá mejores letristas que Dylan (hay en él incluso cierto surrealismo que me desagrada personalmente), el asunto está en que lo aprendieron justamente de él. En cuanto a Trump y los suyos, escucharán a Julio Iglesias, eso no nos importa, nos importan sus adversarios, y, por muy cristiano que se haya vuelto, Dylan no podrá ser reivindicado nunca por el Tea Party…

  • Llámame clásica pero aún sabiendo que los nobeles se asignan al mejor postor (y generalmente masculino) creo que cada vez tienen menos represión a la hora de hacerlo.
    Muy mala decisión. Pero coherente con lo que nos tienen acostumbradas…

  • A la vista de la controversia, parece evidente que es cuestionable que le hayan dado el premio a él.
    y en el debate no se trata de la calidad de sus letras para bien o para mal, sino si se le ha de dar a un cantante o no.
    Opino que no, precisamente por la razón que esgrime ( a su favor) Óscar: su canal de difusión. La repercusión de sus letras es mucho mayor, y no veo justo que compita entre escritores -poetas o no- alguien con un altavoz así.
    Como coincido con Lola en que quizá haya tan buenos o mejores poetas que él (solo que no cantan) no entiendo por qué se lo dan a Bob,
    …salvo para que se hable de ello, como obedientemente hacemos.
    Qué listos estos. Ya nos han liado otra vez

  • Bueno, pues a mí me parece que ya era hora de innovar. Aunque los nóbeles estén algo desprestigiados dárselo a un cantante-poeta es algo nuevo y reclama la atención sobre las letras de las canciones que en nuestra época parecen desmerecer frente al poema escrito.

  • Estoy con Javier y con Gloria. Y no me parece que los Nobel estén más especialmente desprestigiados que cualquier institución actual que sufra el desgaste de la doxología de los usuarios corrosivos de las redes sociales. Todos los ídolos son ídolos con pies de barro, pero en este caso el barro es reconocido, sabido y versificado hasta la extenuación…

  • Me explico: se supone que los Nobel son el premio que otorga un grupo de expertos sobre determinada materia a un individuo u organización que ha destacado por sus aportaciones extraordinarias en esa materia. En concreto, en literatura, durante los últimos años han estado premiando a escritores de diferentes culturas (en ocasiones muy desconocidos para el público general), en un aparente empeño por ser políticamente correctos. Con ello, al menos han contribuido a dar publicidad a ese personaje.
    Ahora se lo dan a Dylan, sobradamente conocido en todo el planeta.
    Por tanto, como no lo deben haber hecho para que le descubramos, entiendo que quieren volver a ser políticamente correctos. Vamos, que tengo la sensación de que ahora van de “progres” sólo que trasnochados.
    Ayer les puse a mis alumnos una selección de canciones de Bob y no les pareció nada revolucionario…
    Esta forma de reconciliarse con los jovenzuelos del 68, que ahora son votantes blancos adinerados en el entorno de la jubilación (y algún que otro romántico), me parece cuanto menos sospechosa.
    Desde luego, mejor esto que elegir a Julio Iglesias….
    A ver qué hace Dylan con el dinerito que le van a dar.

  • Y una última cosa: creo que las letras de las canciones no están nada desprestigiadas en los últimos tiempos frente a los poemas escritos. Existen infinidad de poetas que no pueden dar a conocer sus obras (aunque sean buenas) porque nadie les edita y, en cambio, estamos todo el día escuchando música (a veces con buenas letras, otras con malas…la música rap es un buen ejemplo de ello) y forma parte de la memoria lírica de una franja de edad cada vez mayor.
    De acuerdo con “idéntico”…ya nos han vuelto a liar para hablar de ellos.

  • Pues nada, el año que viene todo volverá a la normalidad, se lo darán a un bielorruso, le entrevistarán en los periódicos, se regalará alguna novela de nombre extraño en los cumpleaños y nos olvidaremos de él en un mes. Pero mientras…

    https://youtu.be/yjR7_U2u3sM

  • La cuestión no es que Dylan merezca o no el Nobel (que no lo merece)… la cuestión es si los Nobel merecen a Dylan… fuera de eso, todo es entraña y ganas de ir a ninguna parte.

  • Reconozco que lo primero que pensé es que hay gente que tiene suerte además de tener mucho talento. O que conoce un secreto o tiene un don como aquel personaje de El Mulo en el segundo libro de la tetralogía de la Fundación de Asimov, que tenía la capacidad de capturar las emociones de los otros, de rendirlos a sus pies, de cegarlos para que lo adoraran. Quizá lo que solo pude conseguir la música.

    Porque la verdad es que Dylan, además de un gran músico, visto desde fuera, ha sido un tipo con suerte. En su larga vida ha conseguido esquivar muchos de los percances que tuvieron otros músicos de su generación. No entró a su debido tiempo en el club de los 27, ni pudieron con él las drogas, ni el sida, ni los amores, ni los desamores, ni los trastornos mentales, ni las noches muy largas, ni el dinero, ni los aplausos constantes de tantos años (algo, por cierto, que produce muchas más endorfinas que el Nobel y que no suelen gozar los poetas). Ha tenido muchas vidas e incluso varías religiones pero a todo el mundo le gusta Dylan: a los rockeros, a los raperos, a los ejecutivos, a los New Age, a los ricos y a los pobres, a las mujeres y a los hombres, a los curas de diversas religiones, a los filósofos, y a los políticos de todos los colores. Incluso ahora todos parecen estar de acuerdo de que sus letras (me pregunto cuántos las han leído o escuchado con atención en España) son como el eco de Homero o de Safo: la poesía primigenia que era indistinguible de la música.

    Reconozco que cuando leí este artículo o el de Ray Loriga http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/13/actualidad/1476382061_413268.html u otros muchos en ese sentido casi me convencieron. ¿Por qué no dar un premio Nobel de Literatura a un tipo como Dylan que además supone valorar la música popular? ¿Por qué no son poesía las letras de las canciones? Aunque leer el único libro de letras de Dylan publicado en España me enfrió un poco (será la traducción), porque además mi inglés no me permite gozar sus letras en inglés.

    Luego leí a un escritor, Alberto Olmos, que en una novela de hace dos años había especulado sobre el final de la literatura precisamente porque le habían dado un Nobel a Dylan. Toda una profecía. Y aunque sus argumentos puedan ser discutibles ( o yo preferiría a otros escritores) no dejan de convencerme también un poco.

    Así que sigo sin tenerlo claro del todo. Pero no me resisto a poner el párrafo final de ese artículo. Da que pensar y hay debate…

    “El Premio Nobel de Literatura es el único momento del año en el que se da alguna importancia mundial a los libros. Es, como quien dice, el cumpleaños de la escritura y de la lectura. Darle dicho galardón a un músico (que tiene tantos méritos para recibirlo —o sea, muchos en su especialidad artística— como Pedro Almodóvar o los guionistas de ‘The Wire’), es como si tu madre el día de tu cumpleaños decide hacerle una fiesta a tu mejor amigo, que ya es casi de la familia. ¿No tiene tu mejor amigo su propia familia, su propio cumpleaños, sus premios Grammy? ¿Cuándo le van a dar un premio Grammy a Philip Roth o un Emmy a Lazslo Krasznahorkai?

    La academia sueca, patéticamente, ha querido premiarse a sí misma, darse un baño de modernidad al torcer de esta manera la lógica de su galardón —que, aunque ahora nos parezca increíble, se llama Premio Nobel de Literatura—. Obviamente, su marca aparecerá este año en millones de espacios públicos (blogs, redes sociales, periódicos, revistas musicales, canales de televisión…) donde no habría aparecido de haber premiado a un escritor húngaro o a un ancianito estadounidense. Estupendo.
    Pero, luego, ¿qué?”

    http://blogs.elconfidencial.com/cultura/mala-fama/2016-10-13/bob-dylan-premio-nobel-fin-literatura_1274692/

  • Apostilla, más de una semana después y con la casa todavía sin barrer:

    Leo hoy que Vargas Llosa ha deplorado el nobel de Dylan, bajo el argumento de que el cantante forma parte del espectáculo global al que vivimos sometidos (acordaos de que Mario dedicó un libro a eso, una especie de Debord vulgarizado). Se pregunta, también, si el siguiente nobel se lo darán a un futbolista… Creo que no ha entendido el juego. Existe un nobel de literatura y no de música o fútbol porque la literatura ha representado durante los siglos modernos -del XVII en adelante, diría yo- la conciencia escrita de los tiempos y las costumbres de los hombres en Occidente. Ciencias y técnicas habían protagonizado el ideal del progreso material, pero sólo la literatura, y no otras artes o el deporte, encarnaba ese margen restante de crítica a ese mismo ideal arrollador desde el punto de vista de un ideal, esta vez, ético.
    Cuando se habla del fin de la novela supongo que se quiere decir esto: que esa función de conciencia crítica está siendo sustituida por otros medios, o que el agotamiento de las formas de la novela aquella conciencia como tal se extingue también. En el primer supuesto, tenemos una explicación del nobel de Dylan. ¿Qué escritor de los que se han llevado el galardón los últimos treinta años, incluido Vargas Llosa, puede decir que ha ocupado el puesto de función crítica, de conciencia universal, en un rango mínimamente comparable a Bob Dylan? Teniendo en cuenta esto, meter a Dylan en el mismo saco que a Cristiano Ronaldo sólo puede ser un chiste por parte de Vargas Llosa… (que, por cierto, hizo estas declaraciones tras recibir un título honoris causa: que él no se canse de gloria no significa que los demás no la merezcan, o que tengan que hacer lo mismo)

  • Siendo totalmente bilingüe se que en el mundo anglosajón Dylan tuvo gran impacto y hasta se habló de nominación al Oscar entonces. Puede que no sea tan bien comprendido en el mundo latino. Cantautor es poeta literario y Quijotesco o Shakesperiano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *