Greta Van Fleet: el retorno de los monos chillones…

La última semana he hecho el experimento con algunos amigos ya tarrillas y maduritos como yo, y también con algún pobre alumno de 17 años de esos que aún llevan camisas de Guns´n´Roses (conozco a gente, por cierto, que dice muy alto y muy claro para que todos lo puedan oír que nunca les han gustado los Guns´n´Roses, porque a ellos, claro, les llegan cosas menos mainstream, más marginales, y yo pienso que quien no ha saltado con esos tíos es que jamás ha disfrutado del rock, de Bill Haley And His Comets en adelante…) Se trata de enviarles el link de este cañonazo, por guasap o por email, y ver qué pasa…

A mi me lo puso mi farmacéutico y se me pusieron los vellos de punta. Ya antes de que ese canijo de cantante saque el chorro de voz y agite las piernecitas sin moverse del sitio como Robert Plant escuchas la breve introducción de la guitarra y lo sabes: esto procede de otro mundo, esto ya era un recuerdo cuando yo tuve oídos para escucharlo, y ahora lo estoy viendo con mis propios ojos reencarnado en cuatro críos de 19 o 20 años como mucho. Sólo mi amigo Manuel ha reaccionado al experimento como yo esperaba, porque sólo él es lo suficientemente rockero, en el doble sentido, creo, de no cambiar un riff duro y potente por una bonita melodía cantable y de tener la adecuada memoria histórica de alto voltaje en el sistema nervioso parasimpático.

Led Zeppelin

Cuando los Led Zeppelin aparecieron en la escena musical al final de los sesenta, redefiniéndola enteramente, la última descendiente del linaje de los fabricantes de dirigibles, Frau  Zeppelin, protestó en los siguientes términos: “¿cómo es posible que el apellido de una noble familia alemana ande en labios de todos por culpa de esa pandilla de monos chillones?” Tenía toda la razón, la buena señora. Pero el caso es que algo inquietantemente parecido a aquello, casi como si alguien hubiese planeado aposta un revival en el despacho de una discográfica, ha vuelto, y es como el retorno al Planeta de los Simios. Greta Van Fleet sacaron su primer album de estudio hace poco más de medio año, y cada vez se mimetizan más con el ambiente flower power -incluso tienen un tema que se llama así- de los primeros setenta. Las letras pertenecen a aquel espíritu, la indumentaria es actuación tras actuación más inspirada en Jimi Hendrix, la estética de la portada de los discos resulta retro y psicodélica a la vez, y hasta la forma misma y el sonido de las guitarras nos transportan en un viaje atrás en el tiempo.

Greta Van Fleet

Yo no soy quién para juzgar a estos chavales desde el punto de vista del mercado y la cultura o del mercado de la cultura del s. XXI. No sabría decir si es que a las demás bandas actuales se les ha acabado la imaginación, si esto es un fenómeno pasajero de nostalgia del jipismo-hard o si es que el rock ha vuelto idéntico a sí mismo para electrizar a las nuevas generaciones. Precisamente la lluvia de Oscars que le cayó el año pasado a una película tan malísima comoBohemian rhapsody hacía pensar dos cosas: primera, que debe de existir una cierta nostalgia del rock de los ochenta a la que se está enganchando mucha gente no únicamente viejoven, y, segunda, que resulta sencillo compendiar todo ese sentimiento en un grupo versatil y amante del show como Queen. No es que sea en absoluto injusto, pero quizá sí excesivamente reducccionista el que hayamos decidido que de toda aquella explosion cámbrica musical nos quedamos especialmente con Freddie Mercury.

Greta Van Fleet

Es curioso, además (e innecesario, por cierto, puesto que tenemos el video original) que la película termine con la recreación de Hammer to fall en el Live Aid, que es una apoteosis del rock. Es decir: que ni en los coros, ni en el cabaret, ni en el pop, ni en nada de todo eso que Queen era capaz de hacer igual de bien: la película que gana Oscars acaba con puro rock. Y es que, tanto en Bohemian rhapsody como con los Greta Van Fleet ocurre algo que yo llamaría el efecto Viagra, con perdón por el sexismo: a algunos carrozillas escuchar eso nos la pone inmediatamente morcillona, como en un recuerdo repentino de días mejores, y a los más bisoños lo mismo todavía no les hace maldita la falta, pero a nadie le amarga un dulce. Me dicen que Greta Van Fleet tocan en el Mad Cool de Madrid el verano de este año; veamos qué recorrido tiene otra tropa de monos chillando como en los viejos tiempos o si son capaces de inventar algo nuevo…

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