Testigo de cargo

Cine clásico

Hay películas que pueden verse como esos cuentos que de niños nos apetecía leer una y otra vez: para reencontrar cierto tipo de mundo que quizá no ha existido nunca pero que necesitamos recordar para orientarnos en el mundo real, como necesitamos un mapa para no perdernos en un bosque o para reconocer los perfiles de algunos personajes que podemos encontrarnos o quizá habitan dentro de nosotros. También para tranquilizarnos al contemplar un orden social en los que caben instituciones muy elaboradas y serias, como la justicia, donde también pueden existir la inteligencia y el sentido del humor.

Billy Wilder adaptó un texto corto de Agatha Christie para hacer una película con secuencias y personajes inolvidables. El abogado cascarrabías interpretado por Charles Laughton, que necesita su profesión, como los puros o el coñac para agarrarse a la vida y olvidarse de la muerte de la que trata de librarle esa enfermera mandona que no consigue controlarlo. El hombre atractivo de apariencia ingenua interpretado por un Tyrone Power resplandeciente que no sabía que estaba interpretando su última película antes de morir en Madrid. La mujer fatal sorprendentemente enamorada que interpreta una Marlene Dietrich, tan bella y elegante, que afirma al principio y nos creemos: “Nunca me desmayo si no sé como me voy a caer”

Pero no es la historia es la interpretación, son las secuencias concretas del guión:  Laughton dejándose tentar, subiendo y bajando por la escalera mecánica que le han instalado o utilizando el reflejo de su monóculo para descubrir si alguien miente; Marlene cantando en un club del que necesita escaparse y que evoca su papel en “Berlin occidente”; la sonrisa y los gestos del juez que se encarga de hacer cumplir las reglas y soportar los trucos de los abogados; los planos de la sala de juicios o de aquellas antiguas estaciones de tren donde se podía despedir a la gente al lado de la ventanilla mientras el vapor se mezclaba con el ruido y anochecía.

Testigo de cargo”: un perfecto divertimento para un sábado como éste..

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