Pelé y la cancha de la historia

Concluido el Mundial de Qatar de 2022 hace unas semanas nada más, se inició la polémica laica y religiosa a veces, de encumbrar a Lionel Messi –una vez obtenido el título por parte del seleccionado argentino– a los altares del estrellato futbolístico. En ese proceso de canonización, el rosarino sólo parecía competir con Diego Armando Maradona, su compatriota ganador de otro mundial, en México em 1986. Dejando de lado en ese recuento a otra importante nómina de jugadores que definieron estilos de juego, conceptos diversos y que, por ello, marcaron épocas identificables.

El primero y más evidente de todos ellos, era Edson Arantes do Nascimento (Três Corações, Minas Gerais, 1940-São Paulo,  2022), más conocido como Pelé, por la sencilla razón de que el brasileño desaparecido en estos días, contaba en su haber con tres títulos del Campeonato del Mundo. Títulos que para algunos aparecen como lejanos en el tiempo. En la medida en que se remontan a 1958 en Suecia, a 1962 en Chile y ya, en 1970, en México. En unos tiempos que todo envejece aceleradamente, hablar de esos años es casi hacerlo de la edad de Piedra del Balompié y por ello, para muchos opinadores de hoy, todo ello son sombras lejanas. Por eso las comparativas actuales, sólo se preocupan por contrastar a divos del presente y frisando la treintena mediada, como ha venido ocurriendo en los últimos quince años entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, vistos como el haz y el envés de dos conceptos de juego diferente en la galaxia futbolística, con independencia de las rivalidades sostenidas en su respectivos clubes y en sus respectivas trayectorias.

Por ello, que a la conclusión del posmundial qatarí, el debate se centrara en la dupla Messi y Maradona, encaja a la perfección en la valoración exclusiva de las cosas del presente. Valoración exclusiva y simplificada Si hubiera que ampliar la mirada del litigio futbolístico a otros nombres que irían desde Alfredo Di Stéfano a Johan Cruyff, desde Zinedine Zidane a Michel Plattini, estaríamos hablando de otras cosas. Y entre todos ellos, significativos en su momento y en sus equipos y selecciones, hay que abrir un destacado lugar a Pelé, por la sencilla razón –una más entre ellas– de haber conseguido tres mundiales: en 1958 en Suecia, en 1962 en Chile y en 1970 en México. Quizá el carácter de la trayectoria de Pelé, centrada toda ella en Brasil – inició su carrera como profesional en 1956 en el Santos, club en el que militó hasta 1974– y concluida en Estados Unidos con el New York Cosmos de la North American Soccer League (NASL) en 1975 , haya mermado la necesaria visibilidad de su carrera en el escaparate del fútbol mundial. En la medida en que las grandes ligas europeas, son una pasarela preferente en la que desfilan y se visualizan los astros. Si Pelé hubiera tenido –como lo han tenido todos los citados antes– un recorrido europeo, por España, Italia, Alemania, Francia o Inglaterra, el debate de hace unas semanas no se habría producido, por obvio.

Otra cosa que no se valora adecuadamente, es que la aparición del estilo que abre Pelé con el jogo bonito, y que junto a la larga estancia de Pelé en el futbol de Brasil ha permitido la floración de diversas generaciones de jugadores galácticos. Jugadores diversos que componen el tributo producido por O Rei y la referida escuela entre futbolistas y sambistas. Así, desde Vavá, Ronaldo, Jairzinho, Rivaldo, Kaká, Ronaldinho, Romario, Cafú, Roberto Carlos, Neymar, Vinicius Junior o Rodrigo Goes, componen una muestrario ampliable hasta donde se quiera de la excelencia del futbol brasileño. Una responsabilidad que habrá que endosar al magisterio indirecto de Pelé, reconocido por muchos especialistas, exfutbolistas y aficionados como uno de los mejores futbolistas y deportistas de todos los tiempos, ​ siendo descrito por la FIFA como “el más grande de todos”. Anotó un total de doce goles en los campeonatos Mundiales, y en 2015, se publicó que habría obtenido siete trofeos: de 1958 a 1961, 1963, 1964 y 1970 en equivalencia de los que se reparten actualmente.​ En 2010, fue nombrado presidente honorario del refundado Cosmos. En 2020, fue incluido como mediocentro ofensivo en el Dream Team histórico del Balón de Oro. El registro de goles oficiales realizado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFH) contabiliza para Pelé 762 goles en partidos oficiales, que considera récord mundial para el siglo XX, ​ mientras que según los registros oficiales de la FIFA fue superado por Josef Bican con 805 goles en el mismo siglo. ​ Otros registros, como el de la RSSSF, le han computado hasta 778 goles en partidos oficiales. Pero en todo caso, la pelota sigue votando en la cancha de la historia.

https://www.youtube.com/watch?v=cZSJjjcgLK0
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