Casa Entenza, Saarinen y Eames, 1946, Pacific Palissades, Santa Mónica

Una de las casas construidas bajo el programa CSH (Case Study House) iba a ser utilizada por el propio John Entenza, promotor de todo el programa desde la revista californiana Arts&Architecture, desde 1945 a 1966, en los Estados Unidos de postguerra y con la finalidad destacada de obtener prototipos que solucionaran el problema de la vivienda, llegándose a realizar hasta veintiocho modelos de un total de treinta y seis proyectos diversos, de arquitectos diferentes como Richard Neutra, Raphael Soriano, Craig Ellwood, Charles et Ray Eames, Pierre Koenig y Eero Saarinen. Parte del interés de los estudios desplegados con el CSH tuvieron que ver con la transformación operada en la industria bélica –tras el final de la guerra– con aplicaciones civiles: desde la aeronáutica a la construcción, desde las infraestructuras a las comunicaciones. En el campo de la construcción se va a producir la continuidad de los estudios de los años treinta, anteriores a la SGM y continuadores de la política del New deal, estudios que habían dado salida a trabajos referidos a las llamadas ‘Small houses of the west’ que se relacionan con los problemas de la arquitectura europea de los congresos CIAM de 1929 y 1930, sobre la Vivienda mínima, el llamado por los autores alemanes como Existenz mínimum. Programas de Small houses, donde destacaría Harwell Hamilton Harris, responsable de la casa del mismo Entenza de 1937. Quien ya experimentaba sobre sí mismo, las soluciones defendidas desde su revista, como volvería a hacer en la década siguiente con el CSH.

El proyecto conocido como numero 9 fue asumido por el diseñador industrial Charles Eames y el arquitecto Eero Saarinen, un par de autores que ya había trabajado en colaboración durante años en diferentes proyectos. Eames diseñaría una casa no sólo para Entenza, sino también otra para su propia familia; esta sería la casa, Case Study House nº8, y estaría en el mismo lote de 44.500 metros cuadrados que el Case Study House nº 9 de Entenza.

Las dos casas compartían más que un emplazamiento y una parcela próxima. La configuración estructural de la Casa Entenza estaba formada por cuatro cuadrados estructurales de pórticos-vigas-pilares que tramados entre sí, componían un cuadrado superior que define la planta, donde se dispone libremente el programa funcional, en una interpretación de la Planta libre de Le Corbusier, con la salvedad notable de los grandes acristalamientos que forman la envolvente de la Casa Entenza, frente al cierre de algunas piezas del arquitecto suizo.

El pórtico estructural de cada casa estaba compuesto por los mismos elementos fijos, fruto de la estandarización perseguida: soportes en H de acero laminado de 100 milímetros que soportan vigas del mismo material, en celosía y de canto de 300 milímetros. Este sistema estructural básico permitió a la Casa Entenza encerrar tanta superficie como fuera posible dentro de unas luces de pórtico mínimo. La cubierta sobre la casa es una simple losa horizontal de hormigón, terminada interiormente con tiras de abedul que cubren los casetones de aligeramiento. Sólo cuatro de los soportes de acero aparecen vistos dentro de la casa, mientras que el resto están embebidos dentro de los livianos cerramientos.

La característica dominante de la Casa Entenza es su flexibilidad distributiva, como refleja la amplia sala de estar de planta abierta y de apariencia superficial mayor que su propia métrica. Casi la mitad de la casa se le da a esta pieza, con la intención de crear un espacio diáfano de reunión versátil, que podría albergar a un grupo numeroso de casi cuarenta personas, o una reunión parcial de sólo media docena. Una gran chimenea –en clave de las lecciones de Lloyd Wrigth– divide la habitación en un espacio amplio e ininterrumpido y uno más íntimo, de menor escala, proporcionando alojamiento para grupos de ambos tamaños. Esta capacidad para acoger a un número variable de huéspedes fue una línea principal en el diseño de la casa, gracias a los requisitos profesionales particulares de la carrera periodística y editora de Entenza.

La sala de estar, que tiene 11 metros de anchura –asumiendo dos de los cuadrados estructurales, circunstancia que se hizo percibir aún más grande mediante la instalación de puertas correderas de vidrio de piso a techo a lo largo de la longitud de la pared trasera. Toda la fachada trasera estaba acristalada, conectando el espacio interior de la sala de estar con el amplio patio trasero ajardinado. Desde dentro de la sala de estar, se podía ver por ello, el Océano Pacífico enmarcado por los estrechos montantes de las ventanas y, más lejos, los árboles que salpican el patio trasero.

Aparte de la sala de estar, la casa Entenza consta de un pequeño comedor, dos dormitorios, dos baños, una cocina y un estudio. En marcado contraste con la sala de estar abierta y ventilada, el estudio fue solicitado específicamente por Entenza para estar completamente cerrado, sin ventanas que inviten a las distracciones del mundo exterior, por más que el estudio desde el centro de la casa, irradie a las restantes dependencias.

Es difícil no hacer comparaciones entre las Casas Eames y Entenza; que los dos se sientan tan cerca el uno del otro lo hace casi ineludible. Más allá de su tipología estructural compartida, las dos casas toman enfoques radicalmente diferentes para su aplicación. La Casa Eames es, sobre todo, una celebración de la estructura: el pórtico de acero se mostraba visto en todo el edificio.

En sutil contraste, la Casa Entenza no hace casi ninguna referencia a su sistema estructural, por más que cuente con su importancia en la generación de la forma. La mayor parte de la estructura está oculta, con el efecto añadido de que la atención del ocupante se centre, sobre todo, en el espacio interior y en las vistas externas, en lugar del propio edificio. Parece probable que la influencia de Eero Saarinen fuera determinante de esta forma más arquitectónica del diseño de la Casa Entenza. Distinguiéndose el esfuerzo de la colaboración de ambos, si lo comparamos con el trabajo independiente de Eames, con su mujer Roy, en su propia casa de al lado.

Entenza vivió en su casa del CSH sólo cinco años después de su finalización en 1949. Desde entonces ha sido comprada y habitada por una serie de diferentes propietarios, cada uno de los cuales ha realizado sus propias alteraciones en el diseño original. Mientras que su vecina la Casa Eames se ha convertido en la sede de la Fundación Eames. Hasta el día de hoy la Casa Entenza sigue siendo una residencia privada.

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