Cine

Decadencia y melancolía

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La grandeza de una historia de amor estriba en la facilidad con la que ocurren cosas maravillosas. Por eso molesta tanto el tono grandilocuente en la narración de un romance, que no necesita énfasis alguno. El narrador tiene que hacernos creer en la naturalidad de la historia como los amantes creen, de hecho, en lo necesario de su amor. Éste es el fatum en un cuento romántico: si el amor entre los protagonistas no parece inevitable, el fatum no tiene potencia; en consecuencia, no nos creemos la historia y el relato se queda en hipócrita o cursi.

Los Idus de Marzo: ¿jugar o ganar en el escenario político?

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Creo que fue Winston Churchill el que dijo algo aproximado a esto: “A quien no le guste el calor que no se meta en la cocina”. Lo que probablemente es una frase afortunada cuando se utiliza como una metáfora de la política, incluso en un sistema democrático. Y es que participar en la política activa supone meterse en un terreno muy pantanoso, con reglas propias no siempre explícitas; donde se juega fuerte y en serio, corriendo riesgos; donde hay intereses declarados y otros muy oscuros; donde muchas situaciones o personas no son lo que parecen; donde no siempre se puede decir la verdad o saberla puede noquear demasiado; donde los hechos son solo una materia muy evanescente con la que pueden construirse muchos castillos en el aire; donde errores garrafales pueden estar inducidos por elocuentes buenas intenciones o fascinantes discursos intelectuales; donde no esta claro en qué lugar aprender lo que realmente hay que saber.

Cuarenta años con Don Corleone

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Es inspirador imaginar a un joven de 31 años, Francis Ford Coppola, en 1971, escribiendo el guión en el café Trieste de San Francisco a medias con el autor de la novela, Mario Puzzo, que estaba en Los Ángeles. Admira pensar en la cantidad de coraje y sabiduría que había acumulado ya en aquella época para ser capaz de dirigir, a lo largo de cuatro años, un guión tan complejo, tan matizado, con tantas historias paralelas que encajan como un reloj y crean en cada secuencia un entramado fascinante de valores humanos significativos.

“Estábamos en el anuncio de homenaje a Gila. Pero en la tumba de al lado”

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No es lo mismo leer una entrevista que ver las imágenes de los propios protagonistas dando respuestas como la que encabeza esta entrada. Y, en el caso de Faemino y Cansado, disponer sólo de la lectura es perderse demasiado. Conscientes de esa realidad, traemos aquí la grabación de la entrevista que www.hyperbole.es les hizo el pasado 28 de enero y que intentaba ser todo lo seria que es posible con estos dos monstruos del humor enfrente. La grabación, realización y montaje es de Tomás García Baringo.

“C’était un rendez vous”, penetrando en el corazón de París a 200 kilómetros por hora

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“A las cinco de la mañana, París nos pertenece”. Ésa es la sensación que tenía el cineasta Claude Lelouch (París, 1937), sentado al volante de su Mercedes SLE 6.9, segundos antes de encender el contacto. Acababa de acoplar una cámara de 35 mm en el parachoques del vehículo y estaba listo para rodar, en una sola toma, “C’était un rendez vous” -“Era una cita”-, un cortometraje trepidante de 8 minutos que recoge su carrera para llegar puntual a una cita con su mujer. Desde los arrabales de París hasta su mismo corazón, la basílica de Sacré Coeur, a casi 200 kilómetros por hora.

Memoria de un cinéfilo: mi entrada en el cine

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Paco Badía es un crítico de cine que ya forma parte de la historia española del séptimo arte. Fue capaz de llevar al centro de la Península la segunda unidad de rodaje de “55 días en Pekín”, tras convencer al productor Samuel Bronston, en 1962, de que la Puerta de Toledo de Ciudad Real podía ofrecer buenos exteriores. Empieza su colaboración en www.hypérbole.es confesando cuáles son sus películas favoritas.