Donald Trump: entre Bebé Jefazo y Jesús Gil

Whatever happened to the American dream?  

It came true. You´re looking at it. 

Edward Blake, Wachtmen 

Si no fuese porque Joe Biden es un candidato tan endeble, ya podríamos ir despidiéndonos de estos últimos cuatro años de temblequera mundial en los que hemos sufrido miedo y asco -como H. S. Thompson en Las Vegas- por tener a un individuo como Trump cerca del joystick que controla los seísmos geopolíticos del planeta. Yo creo que en realidad Donald Trump no ha tenido en todo este tiempo ningún poder real, más que el de la provocación mediática, y que personas más responsables y sensatas que él le han mantenido inteligentemente apartado de la más remota posibilidad de armar un verdadero lío internacional, y también creo que Trump no se ha dado cuenta, que se la han colado ampliamente, porque a él lo que le gusta es ser el sheriff, no ejercer de sheriff. No quiero decir con ello que esas personas conjuradas para frenar al Juggernaut sean moralmente mejores que Trump, tan sólo que están más enterados de qué es lo que realmente se debe hacer para que continúen fluyendo los negocios, y con ese objeto han achuchado a la bestia cuando hacía falta, y han sabido suavizarla cuando era preciso. Donald Trump es una criatura semejante al Bebé Jefazo de Dreamworks, seguramente el niño más mimado de la tierra y alguien acostumbrado a tener todo lo que pide y a dejarse acunar desde siempre por sus aduladores. Es decir, el tipo de persona al que todas sus amantes de pago le fingen los orgasmos, pero también el tipo de persona que se los cree y salé tan ufano del hotel. Ahora vive encantado con ese ademán de tipo duro al que ningún mandatario u organismo del mundo doblega ni se la da con queso, porque él desde su trona ya se las sabe todas y las ha visto de todos los colores: no va a consentir que le quiten el chupete de la presidencia tan fácilmente. Pero lo que pasa es eso, que Joe Bien es bastante tarambana, una calamidad, una inconsistencia, ni comparación con la voluntad de Fiera Corrupia de Hilary Clinton. Mete la pata la mitad de las veces que habla, es bastante sentimental, siempre se posiciona en el lado equivocado, y ¡WTF!, ¡ese hombre tiene 78 años, por el amor de Dios! Bueno, supongo que al menos cuenta con el voto femenino y afroamericano…

Trump es un hombre que se jacta de jugar sucio, y en este aspecto me recuerda más a Jesús Gil. Ambos tienen en común el viejo aut Caesar aut nihil, de César Borgia, que es como decir que “o yo me impongo o que se hunda el mundo”. Gil, sin embargo, tuvo peor vida, Gil jamás fue un niñito con traje de ejecutivo. Gil ya había matado gente al inicio su carrera, estaba curtido en lavarse las manos de sangre, mientras que Trump la está liquidando ahora, al final de su vida y en el apogeo de su fantasía infantil. Charles Chaplin estuvo genial anticipándose a las atrocidades de Hitler en El gran dictador, pero en realidad la escena de hacer volar con boba ilusión el globo terráqueo por todo el despacho le casa mucho más a Trump que a Adenoid Hynkel. Hitler fue un psicópata de manual, un odiador en serie que incubó un delirio en su cabeza y alcanzó los medios necesarios para compartirlo y hacerlo valer, pero Trump no parece tan malvado, tan resentido, tan ruin. Simplemente quiere que le graben durante cuatro años más siendo el único colegial con permiso para darle unos airosos toques al globo terráqueo mientras sujeta una piruleta de McDonalds con la otra mano. Hay que reconocerle a Trump y compañía que la estrategia de dar un paso atrás respecto de la globalización ha funcionado en lo que se refiere a la economía de su país, pero es que eso estaba más o menos cantado. Te pones borde y proteccionista y efectivamente creas empleo, saneas los bolsillos de tus votantes y adelantas por la derecha incluso al Tea Party. Pero, a cambio, su administración ha destruido el Obamacare, los tratados de no-proliferación nuclear, las relaciones diplomáticas con China, Irán y Corea del Norte (con Latinoamérica a nadie le importa), ha recrudecido los problemas raciales y no hablemos de los juegos de ilusionismo que ha orquestado para que los estadounidenses acepten contagiarse patrióticamente de la covid. Para colmo, no paga impuestos. Make América Great Again, sí, mediante el fraude fiscal… Al menos lo del muro no se lo ha traído Papi. 

Lo peor de toda esta historia es que Donald Trump es, de verdad de la buena, el Sueño Americano hecho persona. “¿Qué sucedió con el sueño americano? Pues que se hizo realidad. Lo estáis viendo…”   

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2 Comentarios

  • This fucking thing no puede ser que esté contaminado del coronaka. Es el hombre más protegido del planeta, después de Jeff Bezos. Como dije en feisbuk, The Great Pretender se hace el enfermito a un mes de las elecciones, da penita a sus votantes, no acude a exhibir garrulez a ningún mitin o debate y horas antes de día clave aparece más sano que una manzana y suelta un “¿lo veis? no hay que tener tanto miedo al jodío virus chino, continúen funcionando…”

    Y, para eso, cientos de años de Ilustración.

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